Leicester y la revolución al estilo Brad Pitt

¿Puede el título de los "Foxes" cambiar la forma y razones por las que los clubes compran jugadores?
La premisa de la película Moneyball (2011) es simple: en 2001, Billy Beane (Brad Pitt), manager de los Oakland Athletics, el equipo con el tercer presupuesto más bajo de la Major League Baseball (MLB), decide un cambio radical en la forma de armar su plantel. En lugar de ir a buscar estrellas –no tiene el presupuesto de los grandes- decide seguir el consejo de un asistente y usar un modelo matemático –conocido como sabemetrics o moneyball-: analizar las estadísticas de cada jugador de la liga, aún de los más olvidados y subestimados.

Leicester es el nuevo Oakland Athletics. Porque su histórico título de la Premier (el primero en la historia del club), además del romanticismo del equipo chico derrota a los grandes, está basado en la idea de superar el mismo obstáculo que los "A's": la enorme diferencia de presupuesto con los grandes equipos.

El objetivo de Leicester a inicios de temporada no era ganar la Premier, sino mucho más humilde: salvarse de un descenso que en 2015 había estado a un paso. Pero el modelo fue tan bueno que impulsó al equipo a los primeros puestos. El convencimiento, la unión y la inteligencia de su DT hicieron el resto, para que una sorpresa de inicio de temporada durara el año entero.

Los Oakland Athletics habían ido a buscar jugadores al fondo de la bolsa: analizaron, en los números fríos, quienes llegaban más a primera base, o bateaban más bolas. Y encontraron que muchos eran subestimados por ser demasiado bajos, lentos, o por no tener una técnica pulcra. No estaban en el radar de los ojeadores, y por eso no costaban demasiado, por lo que estaban al alcance del presupuesto del club. Una auténtica ganga.

Leicester hizo algo similar. Con un presupuesto cuatro veces inferior a los grandes (130 millones contra 440 del Manchester), necesitaba hacer algo diferente. Fue a buscar a Claudio Ranieri, un DT veterano y pragmático.

Ranieri y Leicester hicieron de movida algo similar a los Athletics: buscar jugadores que se adaptaran a su sistema, como relata el periodista Rucker Haringey del sitio Playing for 90. Mientras el mundo adoptaba la moda del 4-2-3-1, con dos volantes centrales fijos y tres por delante que alternan entre el ataque y la defensa, Ranieri se decidió por un 4-4-2 clásico. La idea: defenderse muy bien y contraatacar con gran velocidad, y para eso necesitaba dos volantes centrales con orden, y dos a sus costados con velocidad llegar y también desgaste para volver.

La situación se agravaba por el retiro del volante central argentino Esteban Cambiaso. Así, Leicester se fue a buscar a N'Golo Kante, un volante africano que jugaba en el Caen, equipo de media tabla de Francia y que medía apenas 1,69. "Hey, N'Golo, afloja. Un día vas a tirar un centro y también lo vas a cabecear", le tuvo que decir Ranieri en un entrenamiento, según contó en una carta que ha recorrido el mundo entero, titulada "Nosotros no soñamos".

Además, tuvo la virtud de adaptar jugadores como Riyad Mahrez, un veloz volante que encajó justo en el sistema, con velocidad para el contragolpe, el arma preferida del equipo de Ranieri, y que terminó siendo el primer africano en ser elegido mejor jugador de la Premier. Ni que hablar de Jamie Vardy, el delantero que vino de un equipo de cuarta división por apenas 1,4 millones de euros, que cuatro años atrás era amateur y trabajaba en una fábrica, y hoy es el goleador más redituable en la historia de la Premier.

Pese a que el fútbol es un deporte mucho menos previsible y dependiente de estadísticas que el béisbol, los ojeadores de Leicester tenían una particular obsesión con los números, y así siguieron buscando jugadores que nunca vieron los grandes, como el argentino Leonardo Ulloa (proveniente de Almería de España) o el japonés Okazaki, la contratación más cara del plantel (10 millones de euros). Salvando las distancias con un equipo más rico, es la misma receta con la que Atlético Madrid logró meterse en la pelea con Barcelona y Real Madrid, con muchos jugadores que escaparon al radar de los grandes.

Los primeros tiempos de Billy Beane en Oakland fueron duros: su staff se puso en su contra, el DT no aplicaba la alineación con la que él quería sacarle jugo a los ignotos nuevos jugadores, y estuvo a un paso se ser despedido. Pero al final –alerta spoiler- logró una histórica racha de 20 partidos invictos – la más amplia de la historia de la liga- y se metió tras muchos años en playoffs de la MLB. Al año siguiente, todos los equipos empezaron a aplicar su sistema, afianzando el moneyball y provocando la mayor revolución económica de la historia del béisbol.

La política de Leicester no tuvo reparos internos. Más bien, sumó fans en todo el mundo, por aquello de que la gente apoya al más débil. Pero más allá de esa diferencia, queda por ver la premisa de fondo: si Leicester logra cambiar la noción de cómo los clubes contratan futbolistas.

Las cifras

US$ 39
Millones. Era el presupuesto de los Oakland Athletics en 2011. El de los New York Yankees era US$ 126 millones

130
Millones. El presupuesto de Leicestern City ersta temporada. El de Manchester United fue de US$ 440 millones

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