Leandro eterno

La decisiva actuación de García Morales en el clásico ante Goes quedará para siempre en el corazón del hincha de Aguada

Usain Bolt corrió los 100 metros llanos del Mundial de Berlín 2009 en 9.58 segundos llegando a la meta levantando mucho las rodillas, mirando a los costados y golpeándose el pecho. Diego Maradona necesitó poco más de 10 segundos para anotarle su mítico gol a los ingleses en 1986. Lo relató Víctor Hugo y Hernán Casciari lo contó en “10.6 segundos”. Para el hincha de Aguada, los siete segundos que empleó el lunes Leandro García Morales para ganarle el clásico a Goes tiene el mismo valor que esas otras proezas deportivas: la eternidad.

El clásico estaba perdido. Porque Matías De Gouveia –quien jugó un partidazo– había capturado un rebote para cruzar la cancha y anotar un doble formidable penetrando entre Federico Bavosi y Greg Dilligard.

Javier Espíndola, técnico de Aguada, pidió tiempo a falta de 12 segundos, mientras el hincha empezó a rezarle a su dios. Ese que usa la camiseta número 11.

Y allá fue Leandro aceptando el pesado reto de la responsabilidad. Cancha caliente. Momento clave. Bavosi le entregó la definición del partido a falta de 7’’.

Lo marcaba, como en toda la noche, el base rival, Brian García.

Leandro giró, amagó y pasó, superó en velocidad la ayuda en la marca de Omar Galeano y buscó el aro ante el desesperado salto de De Gouveia. La bandeja terminó adentro con el reloj consumido. Y la alegría se mudó de una hinchada a otra como quien cruza General Flores.

El festejo de Leandro, que arrancó en el banco de suplentes ya que se recupera de una lesión muscular en una pierna, no fue estridente. No es lo suyo. Lo del crack aguatero es el entrenamiento metódico, el perfeccionamiento obsesivo, el manejo ultra profesional de su carrera.

Eso lo convierte en una bestia en la cancha. El hombre al que no se puede detener desde la marca personal ni con una doble marca.  Bien lo dijo el entrenador argentino Sergio Hernández antes de jugar la final de la Liga Sudamericana a fines del año pasado con Pinheiros frente a Aguada: “A García Morales no lo podemos defender, tenemos que intentar desgastarlo atacándolo”. El DT lo definió como un “asesino”, como uno de “esos jugadores que se ponen el equipo al hombro y te sacan las castañas del fuego”.

Lo sabe de sobra Aguada. Y también Goes: el misionero perdió los tres clásicos de la temporada y Leandro siempre fue determinante con 19, 20 y 26 puntos para los triunfos por 86-76, 85-75 y 68-67.

Los números hablan: Aguada ganó siete de sus últimos ocho partidos. Solo cayó ante Hebraica Macabi. ¿Qué hizo Leandro? No jugó por la lesión.

Su clase y su talento saldrán el jueves al ruedo nuevamente en la escena internacional ya que Aguada organizará un grupo de la Liga de las Américas. Pasen que Leandro invita. A soñar.


Populares de la sección

Comentarios