Le duele mucho más al físico que al fútbol

Peñarol sufrió en el cierre del semestre dos golpes que pueden costarle carísimo, cuando debe definir todo
Minuto 99 en Allianz Parque de San Pablo. El partido parece no terminar más –aunque el árbitro otorgó cinco minutos de adición–, porque las discusiones entre los jugadores con el juez no permiten concluir con el tiempo agregado. Peñarol, que juega con un futbolista de más por la expulsión de Dudú en Palmeiras, no se resigna con el empate. Quiere el triunfo, y se lo pierde la pierna derecha de Gastón Rodríguez. El partido está abierto, está para cualquiera. Último centro al área de Peñarol, y gol de los brasileños. Triunfo de Palmeiras y caída de Peñarol.

La última semana de Peñarol estuvo marcada por esas derrotas que duelen, particularmente porque el equipo dirigido por Leonardo Ramos jugó un gran partido, realizó un gran esfuerzo, dio muestras de carácter, nunca bajó la intensidad de su fútbol ni de su propuesta, incluso cuando debía visitar al difícil estadio en San Pablo, y sucumbió de la peor forma.

En la hora, un cabezazo de Fabiano –esta vez–, como el zapatazo de Rodrigo Aguirre en los minutos adicionales en el clásico de siete días atrás, fueron como dos bombazos al corazón de un equipo que dejó el alma en la cancha, pero no supo cerrar el juego.

¿Se equivocaron los jugadores por la forma en que cerraron el partido? Con el resultado a la vista podrán expresar que sí, que fallaron, que debieron recostarse en su cancha y conformarse con el empate que valía oro, que sería un puntazo y que dejaría a los aurinegros a una unidad de Palmeiras y en buena posición para cerrar el grupo 5 de la Copa.

Sin embargo, si el remate de Gastón Rodríguez en la penúltima jugada del partido terminaba en el fondo de la red, cuál sería la presentación del tema: un triunfo histórico.

La intensidad del juego y las discusiones del final llevaron a ese cierre frenético, dramático, y emotivo, tanto como doloroso por la forma en que perdió.

Le duele a Peñarol el cierre y más le va a doler al físico de estos jugadores, que realizaron un esfuerzo titánico para dar vuelta el partido y quedar en la puerta del empate y muy cerca del triunfo.

Es por esa razón que este esfuerzo de Peñarol, de tres partidos en una semana, de dos encuentros con intensidad muy elevada (ante Nacional y Palmeiras), son una carga muy pesada en el cierre de la temporada, en la que debe remontar en las dos tablas, en la del Torneo Apertura –para aspirar al título– y en la de la Libertadores –para avanzar a la siguiente ronda–, pero con un equipo al que estos esfuerzos le pueden pasar factura.

En los próximos 39 días, Peñarol deberá jugar nueve partidos sin margen de error para poder cerrar el semestre con festejos. La racha comenzará el domingo ante Danubio en el Campeón del Siglo y finalizará el 24 de abril en la última fecha del grupo de Libertadores ante Jorge Wilstermann.

El cierre del año aurinegro


Calendario local

16/4, Danubio (local)

22/4, Plaza (visitante)

30/4, River Plate (l)

6/5, Cerro (l)

14/5, Racing (v)

Calendario Internacional

26/04, con Palmeiras (l)

2/5, Atlético Tucumán (v)

24/5, Jorge Wilstermann (l)


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