Lasarte, un técnico flexible

En la búsqueda del equipo ideal, el DT mueve las piezas según el rival y las circunstancias
El amistoso que jugó ante Fénix antes del inicio del Uruguayo Especial dejó en evidencia las fallas defensivas aéreas que tenía Nacional, que en ese encuentro perdió todas por arriba y también perdió el partido por 3-0.

"Cometimos algunos errores que, particularmente, frente a este equipo, no se pueden cometer: ceder mucho balón parado al rival, mucho córner, mucha falta cercana al área", dijo el técnico tricolor, Martín Lasarte, sobre el conjunto de Capurro, que en ese entonces tenía a Martín Ligüera como lanzador, antes de que pasara a los albos.

El sábado, ante el mismo rival pero ya en un partido oficial, el entrenador recordó cómo la había pasado en aquel encuentro de pretemporada y no lo dudó: reforzó a su equipo con Diego Arismendi y Hugo Silveira, para tener más centímetros en las dos áreas.

El técnico albo volvió a demostrar que si bien tiene una idea propia, también tiene en cuenta las fortalezas y debilidades de los rivales, así como las circunstancias de los partidos, para armar su 11.

Antes del campeonato, Lasarte había manifestado que iba a mantener el sistema base que el equipo trabajaba con Gustavo Munúa, el anterior técnico, y que iba a darle matices en la medida en que fuera necesario.

Con ese dibujo 4-2-3-1 le jugó ante Danubio en el debut, de visita en Jardines, donde cayó por 2-1. En ese encuentro, el DT se la jugó y le dio la titularidad a Silveira en el ataque, un delantero que parece ser la carta para los partidos en los que hay que pelear por arriba.

Además, al no contar con Jorge Fucile, desarmó el doble cinco de Munúa y pasó a Santiago Romero al lateral, para poner a Diego Arismendi y a Gonzalo Porras en la marca. Diego Polenta, sancionado, no pudo jugar y la defensa fue con Victorino y Rafa García.

Tras ese mal debut, llegó la hora de ser local en el Parque Central ante Plaza Colonia. En ese partido reiteró el 4-2-3-1 y se notó una mejora ofensiva, sobre todo en la velocidad. En el medio, fue el debut de Sebastián Rodríguez, con una gran labor junto a Porras. Arriba, no fue titular Silveira y Lasarte colocó a cuatro rápidos: Barcia, Ramírez, Viudez y Seba Fernández, quienes le dieron dinámica al ataque. Además, Ligüera tuvo que entrar y respondió en gran forma. En defensa, volvió Polenta, pero siguieron las dudas.

Nacional ganó 3-2 y tuvo tranquilidad para afrontar su siguiente juego, Liverpool en Belvedere.

En la segunda salida de los tricolores, Lasarte cambió el sistema que venía utilizando y paró un 4-3-3. Volvió a Fucile al lateral y al doble cinco de Porras y Romero le sumó a Rodríguez, quien había dejado una muy buena imagen y que, como señaló el DT antes del partido, tenía a su favor que conocía la cancha y a varios jugadores del equipo de Mario Saralegui.

El planteo no le dio resultado en el primer tiempo y en el complemento, con el ingreso de Ligüera, levantó. Pero el fondo, con Victorino y Arismendi de centrales, dio pérdida y cayeron por 2-1.

El pasado fin de semana, ante Fénix, además de cubrirse por lo alto, el técnico albo volvió al 4-2-3-1 y realizó variantes en todas las líneas. La principal fue el ingreso de Ligüera como titular y de enganche, y con la circunstancia de que jugaría frente a su ex equipo.

El tricolor dominó ante un equipo con nula actitud ofensiva, lo que llevó a que no corriera riesgos defensivos, pero no encontró la forma de entrarle, lo que solo fue posible gracias a un gran tiro libre del 10, para ganar 1-0.

Ante los de Capurro quedó la sensación de que el DT encontró la base del equipo, pero en lo que va del Uruguayo Especial ya dejó en claro que está dispuesto a meter mano en la alineación y el sistema para seguir en la búsqueda. Así se lo manifestó ayer al programa Las Voces del Fútbol de radio 1010AM: "Tenemos como un signo de interrogación: ¿Cuál es la verdadera cara de Nacional?".

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