Lasa: "Quiero ser finalista olímpico"

Tras clasificar a Río 2016, el saltador contó sus sensaciones, vivencias y su gran objetivo para los Juegos

Emiliano Lasa usa taloneras de gel para practicar el salto largo. Pasaron cuatro años desde que se lesionó en la pista de San Carlos porque la tabla del saltadero estaba levantada. "Hasta el día de hoy siento dolor", cuenta a Referí. Esta vez con una sonrisa. En aquel 2012 ese traumatismo le impidió buscar marca para los Juegos Olímpicos de Londres. Pero el domingo pasado, el atleta de 25 años se clasificó a Río 2016 al superar la marca mínima de clasificación con un registro de 8,16 m.

Sí. Aquel botija flaquito de Defensor Sporting que en agosto de 2011 saltó en 7,65 m para arrebatarle el récord nacional a Andrés Silva y sus 7,57 m fijados en 2006, ahora luce otra presencia física, vive desde 2014 en San Pablo y entrena en el mejor centro de alto rendimiento de salto largo de toda América junto a Nelio Moura.

Este DT entrenó al panameño Irving Saladino y la brasileña Maurren Maggi, campeones olímpicos en Beijing 2008.

"Cuando llegamos a la Federación en 2010 Emiliano no tenía ningún apoyo y saltaba en 7,40 m", recuerda a Referí Pablo Sanmartino, presidente de la Confederación Atlética del Uruguay (CAU).

"En 2013 le conseguimos la beca que era para menores de 23 años y como estaba apenas pasado tuvimos que hacer una solicitud excepcional en la IAAF que nos fue aceptada. En 2015 cuando se le terminó esa beca se bancó con una que le dio la Fundación Deporte Uruguay de US$ 500 mensuales. Nelio lo entrena gratis. Lo suyo es épico", agrega.

Desde 2011, cuando se hizo del récord nacional, Lasa no ha parado de crecer.

Fue quinto en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 (llevó su récord a 7,81 m) donde compitió con una malla que le prestó Heber Viera días después de que le robaran el pasaporte y todo el dinero que había llevado.

Este año abrió la temporada en São Bernardo con un registro de 7,95 m: "Esa marca me dio confianza y además fue mi mejor comienzo de temporada", expresa desde la pista de atletismo paulista donde el lunes solo fue a trotar y a recibir masajes.

Después compitió en Estocolmo (7,81 m) y Río de Janeiro (8,03 m). Una sola semana después voló al 8,16 m superando el 8,15 m que necesitaba para ir a los Juegos.

"Nelio me preguntó cómo me sentía para competir contra los mejores de Brasil en el último día para dar marca para el Mundial indoor (18 al 20 de marzo en Portland), y como me había sentido bien en la semana fui sin presión y tuve unos buenos saltos en una buena tabla y en una pista nueva que se inauguró hace dos años y donde se hacen las competencias paulistas. Si habrá sido bueno el torneo que Mauro Vinicius Da Silva no se pudo clasificar al mundial y es el bicampeón vigente", explica.

Con Vinicius, Lasa hace rato que compite de igual a igual. En los Juegos Odesur de Santiago 2014 el uruguayo fue plata y el brasileño bronce.

"Brasil siempre fue fuerte en los saltos, pero por lo que veo y por lo que se dice actualmente están en el nivel más fuerte de su historia. Si comparás los resultados de acá, donde el octavo puesto fue un 7,63 m, con competencias internacionales vas a ver que están al mismo nivel", explica.

Con el salto del domingo, el uruguayo quedó segundo en el ranking mundial detrás del sudafricano Luvo Manyonga que saltó 8,20 m en la altura.

"Quiero ser finalista olímpico lo que ya sería algo histórico y ahí ver qué pasa. Vamos a ser 32 competidores, por eso las marcas son tan difíciles de lograr. Al día de hoy deben haber solo 16 clasificados y pueden ir tres por país. Estados Unidos, China, Alemania y Australia son potencias con más de tres atletas con marcas como para ir. Por estadísticas, saltando en ocho metros pasaría a la final. Pero nunca se sabe", adelanta. Todo es tan reciente que sus sueños se mezclan con su realidad.

Este lunes armará las valijas y viajará a Portland, estado de Oregon, para disputar el sábado 19 su primer mundial indoor (pista cerrada).

Lasa competirá por ser la mejor marca técnica de Uruguay ya que el registro clasificatoria era aún más exigente que el olímpico (8,18 m).

"Somos solo 16 competidores, el nivel será altísimo, pero mi objetivo también es meterme en la final porque eso me puede abrir las puertas de Europa", admite.

¿Qué son las puertas de Europa? La Diamond League o el IAAF World Challenge, torneos que disputan los mejores del ranking mundial de cada prueba.

Lasa tiene previsto competir en abril en los Grand Prix de Uruguay, en mayo en el Iberoamericano de Río de Janeiro y realizar en junio una gira por Europa para dar el pico de rendimiento en los Juegos Olímpicos.

Mientras, la vida sigue en Brasil donde hace dos años solventa sus entrenamientos y su vida con la beca que recibe del Comité Olímpico Uruguayo. "Para los gastos extra me ayuda la CAU", dice.

Y siempre hay extras al alquiler del apartamento que comparte con su novia, la vallista brasileña Faby Moraes. "Tengo gastos en comida, suplementación alimenticia, placas, ecografías o resonancias que acá son muy caras, transporte e inscripciones para los torneos donde a los extranjeros se nos cobra 100 reales", comenta.

Así y todo Emiliano Lasa es olímpico. Ya está seguro entre los 32 mejores del mundo. Pero quiere mucho más que eso.


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