Las vivencias de Forlán en India

En un lugar donde las vacas son sagradas, en medio de un tránsito caótico, y el contraste de ricos y pobres
Diego Forlán andaba por las ordenadas calles de Manchester en un auto con estrellas de la magnitud de David Beckham y Ruud van Nistelrooy. Hoy tiene chofer y vive en una ciudad donde lo alarma el tránsito al punto de revelar que puede estar media hora para recorrer dos cuadras.

Forlán tenía su casa en Manchester. Despuntaba el vicio jugando algún que otro partido de tenis o al golf. Hoy vive en un hotel cinco estrellas donde, durante los dos meses del campeonato, conviven todos los equipos de la liga. El hotel es una especie de Gran Hermano.

Forlán convivió con un ícono como David Beckham. Un jugador que tenía asesores para la vestimenta. "Buen pibe, humilde, pero con él era imposible. Lugar donde íbamos esperábamos a que saliera él para irnos nosotros después sin que nadie te molestara porque se enloquecían todos con David", reveló a Referí.

Hoy, salir a la calle le permite comprobar la desigualdad social. Tomar contacto con la realidad le permite visualizar la convivencia de gente que es dueña de un edificio de 30 pisos, mientras en esa vereda puede verse gente en la indigencia.

De vivir en la maravillosa Madrid, pasar por la ciudad de la moda Milán, y conocer la modernidad japonesa, Diego pasó al contraste de la opulencia y la miseria en India. Por eso, Forlán relató a Referí sus vivencias en un lugar distinto a todos los que habitó. Un país al que lo llevó el increíble mundo del fútbol.

Vivir todos juntos

"Vivimos todos en un hotel, es una regla de la Liga, todo el equipo y el staff técnico tiene que vivir estos dos meses que dura el campeonato en el hotel", contó el delantero uruguayo a Referí.

"Para que tengan idea, es como un gran hermano del fútbol donde estamos todos. Los horarios son libres, te dan un horario para ir a comer y cuando bajo veo a algunos compañeros. Los hoteles acá son de un nivel impresionante, tienen todo, y generalmente tienen un shopping cerca", agregó.

Forlán dice que el hotel tiene un shopping, lo que le permite distraerse en los ratos libres. "Está arriba de un shopping muy lindo, así que podés pasear un poco. Hay lindas tiendas y lugares para tomar algo. Los hoteles en India son como en Europa, la gente de Bombay viene a comer, cenar y bailar porque tiene una discoteca en el último piso; dicen que es de las mejores de la India".

La locura del tránsito

"A Bombay la llaman la Nueva York de India. El tráfico es una locura, dicen que de cuatro años para acá el tráfico creció de una manera increíble", expresó Forlán a Referí. El 10 reveló que no pidió auto. "No vale la pena. Tengo chofer". Para tomar una real dimensión de lo que significa manejar en un país con más de 1.240 millones de habitantes, Forlán contó que lo vuelven loco con las bocinas.

"Es una locura manejar acá, no paran de tocar bocina; lo hacen para avisar que están pasando para que el otro no se cambie de carril. Podés estar 30 minutos para hacer dos cuadras, cosa que nos ha pasado. Te pasan haciendo finitos. Es una cosa de locos. No respetan nada, te pasan por todos lados".

"No vamos más a la cancha"

Otra situación que le tocó vivir fue previa al debut. Resulta que al técnico brasileño, Alexandre Guimaraes, se le ocurrió llevar al plantel a reconocer el estadio. ¡Para qué!

"No habíamos ido nunca al estadio. Estaba previsto que nos llevara 40 minutos, tiempo que ahora para mí es como 10 minutos en Uruguay (dice entre risas Forlán). ¡Y terminamos llegando una hora y media después en el ómnibus! Una locura".

Antes de empezar el entrenamiento el técnico llamó a todo el plantel. Claro, quería hablar del tema. Comenzó diciendo: 'Quédense tranquilos que de ahora en adelante no vamos a venir más; solo vamos a venir a jugar los partidos'. Forlán acotó: "Por suerte al otro día demoramos 50 minutos".

Con celular no

Un hecho que vivió Forlán, y que no le ocurrió en ninguna parte del mundo, fue que no lo dejaran entrar a los estadios con el celular.

"En una charla previa de la liga nos habían comentado algo pero no le presté atención porque es la típica, pensé; estos se olvidan, no debe ser estricto". El hecho es que Forlán llegó con el equipo al estadio y apareció el jefe de seguridad del equipo pidiendo los celulares. Forlán no lo podía creer. ¡Para colmo tenía la música!

"Cada vez que llegamos al estadio, cuando estamos bajando del ómnibus, nos espera nuestro seguridad con un bolso y tenemos que dejarle los celulares. Al principio es raro pero después te acostumbrás. La verdad que me da lo mismo; lo malo es que tengo la música ahí. Pero el club te da un reproductor y ahí ponen música de todos lados, así que no hay problema", expresó el delantero charrúa.

¿Por qué los hacen dejar los celulares? Por las apuestas, para evitar los arreglos de resultados.

La comida

Hace unos días, Forlán había revelado su particular dieta de deportista en el canal oficial de la FIFA. "A la mañana como bastante, luego viene el entrenamiento y es una alimentación muy importante. Omelette de clara con jamón y queso, a veces como sándwich. Tostadas, cereal, yogur descremado o leche descremada y algún jugo y un poco de frutas. A veces no lo hago todo completo. Al mediodía un poco de pasta y luego variado, carne, pollo, pescado. Soy de levantarme temprano y trato de hacer todas las comidas del día. La cena es un poco más suave. Carne, pollo, con ensalada, sopa cuando hace frío, puré, verduras al horno".

Pero en India se encontró con otras tradiciones. La carne la ve por fotos. "Acá veo a las vacas, que son sagradas, caminando por la calle. No he probado nada típico por ahora. No me gusta la comida picante y ellos le ponen bastante. Pero no tengo problemas porque el hotel cuenta con varios restaurantes", contó a Referí.

País de contrastes

Forlán concluyó al hablar de los increíbles contrastes con los que convive en esta nueva experiencia que le marcó el fútbol.

"Hay mucho contraste y diferentes tipo de religiones. Hay de todo. Impresiona de verdad. Nosotros estamos en una zona donde salís del hotel y el contraste es grande. Lo increíble que caminás media cuadra y te metés en algún callejón y encontrás tiendas de un nivel impresionante, de una limpieza increíble, pero salís y todo es completamente diferente".

Agregó otro dato: "Yendo a la zona sur, hacia el puerto, está The Gateway of India (La puerta de la India), donde se encuentra el Taj Mahal Hotel. Ahí hay lindos barrios, con lindas calles, una zona para pasear". Pero enseguida vuelve la disparidad. "Encontrás cosas sorprendentes. Por ejemplo, acá cerca hay un edificio de 30 pisos, de una sola persona: es el dueño de una de las empresas que está en el top 150 de los más ricos de India. No podés creer el contraste entre ricos y pobres". l

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