Las señales inquietantes del Peñarol de Bengoechea

El DT tiene mucho trabajo por delante para levantar el nivel del equipo

En tan solo dos partidos disputados, pero sobre todo, luego de la igualdad en la hora sufrida ante El Tanque Sisley, Peñarol desnudó varias falencias que obligan a su técnico Pablo Bengoechea a replantearse algunas situaciones.

¿Quién puede negar que Diego Forlán es el mejor pase de esta temporada? Nadie. ¿Alguien puede dudar de su clase? No. Sin embargo, luego de un gran debut en el amistoso ante Wanderers con un golazo espectacular y otro de penal, hasta el momento, en las que duelen, su fútbol riquísimo no apareció en el nivel que se esperaba.

No es que jugó mal. No ha desnivelado a la altura de sus antecedentes. Es cierto que van recién dos fechas, pero como él mismo declaró tras el pálido empate ante El Tanque, se va a tener que adaptar a este fútbol. "No es fácil, es un fútbol complicado", le dijo a VTV.

Con Forlán adaptado, seguramente será otra cosa. Pero Peñarol lo necesita ya.

¿Y Valverde?

La juventud y falta de experiencia de Federico Valverde se hicieron notar en estos dos primeros encuentros. El fútbol que mostró en la sub 17 no apareció. A esta altura se le puede comenzar a exigir más, pese a su edad. Juega en la Primera de Peñarol y fue transferido a Real Madrid.

Además, tampoco ayuda en la marca y ese es todo un tema.

Bengoechea no siempre juega con doble 5, pero jugando con o sin esa táctica, Nahitan Nandez ha estado muy solo. Luis Aguiar no siente el puesto en lo que respecta a ayudar en la marca, y Valverde no se cierra.

Cuando ingresa Sebastián Píriz, normalmente juegan con doble 5, pero tampoco se ven las ventajas en la marcación. Y el otro mal de la mitad de la cancha mirasol, son los errores con pelota a la hora de la entrega del propio Píriz, algo que no es nuevo.

Los laterales de Peñarol tienen altibajos importantes. Tanto el Vasquito Aguirregaray como Diogo Silvestre piden permiso para cruzar la mitad de la cancha y eso, en un equipo grande, es pecado. Sin embargo, cuando lo hacen, son desnivelantes. El brasileño la clavó en el ángulo ante Cerro, y el Vasquito, le dio el pase a Forlán para el segundo el sábado pasado.

A su vez, la defensa no rinde lo esperado. Valdez comete errores y no está en su nivel. Viera, tampoco.
Peñarol tiene sus claroscuros y no solo está a tiempo de mejorar. Está obligado.


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