Las relaciones tumultuosas de Peñarol con sus ídolos

El vínculo de los aurinegros y sus ídolos ha ido por caminos diferentes en la historia y en los últimos tiempos no fue la excepción

Los ídolos son esos elegidos que se cuentan en cifras muy pequeñas. En el fútbol uruguayo, y más precisamente en Peñarol, en los últimos tiempos se ha observado que algunos de ellos han tenido una relación difícil e incluso no se han ido bien de la institución.

"El responsable de que (Pacheco) se vaya no soy yo. Pensé en irme de Peñarol por lo que pasó con él. Tony entendió mi situación. Tengo otra manera de ver las cosas que la dirigencia", disparó Pablo Bengoechea, el técnico mirasol el pasado 1° de julio.

Se trata nada menos que de los últimos dos grandes ídolos que ha dado el fútbol a los hinchas aurinegros. Dos glorias mayúsculas.

Tanto es así que cuando el Cr. José Pedro Damiani era presidente del club, se llevó a cabo una colecta de bronce para terminar construyendo un monumento a Bengoechea que en su momento dio mucho que hablar ya que se pensaba que en la historia del club habían pasado tremendas glorias a las que se las había olvidado o que hubieran merecido el mismo trato o incluso mejor.

Esa frase de Bengoechea dicha hace casi seis meses, molestó mucho a la cúpula principal de los dirigentes de la institución. No cayó bien que el entrenador dijera públicamente que estaba en contra de lo que había votado el consejo directivo, ya que además, algunos por lo bajo decían que el propio DT había dado el visto bueno para que no se le renovara el contrato a Pacheco.

La salida del número 8 es algo que todavía no se ha digerido del todo bien por parte de los hinchas y socios del club, más allá que en el mes de enero próximo se le realizará su despedida en el Estadio Centenario y no en el futuro estadio carbonero debido a que se adelantó la fecha del encuentro.

Para que ello se llevara a cabo, se contrató a un especialista en el tema –Guillermo Marín– y el presidente Juan Pedro Damiani se reunió más de una vez con el ídolo que usaba la casaca 8 que por ahora dejó de utilizarse.

Pacheco, el último ídolo, ya había dejado Peñarol a mediados de 2011 cuando otro ídolo, Diego Aguirre como técnico, decidió no renovarle el contrato. Esta de julio pasado fue la segunda vez que no le renovaron y el futbolista decidió dar un paso al costado y colgar los botines a los 39 años.

Bengoechea en la picota

El principio de la semana pasada fue bastante movido. El lunes hubo una reunión entre Damiani y el director de fútbol del club, Juan Ahuntchain, con varios dirigentes de lo que se llama la "mesa chica", es decir, los más allegados al presidente. Prácticamente todos menos Ahuntchain estaban a favor de que Bengoechea dejara de ser el técnico y no se le cumplieran los seis meses más de contrato que tiene.

Más allá de haber ganado los últimos dos torneos cortos, la cúpula directriz allí reunida entendía que no estaban dadas las condiciones para que el Profesor siguiera al mando del equipo debido a los muy bajos rendimientos futbolísticos que hubo.

Sin embargo, al otro día y cuando se iba a realizar una reunión entre el DT y Ahuntchain a pedido de Damiani, fue este mismo quien se encargó de decir que finalmente Bengoechea continuaría en el cargo.

Estuvo muy cerca de ser cesado y de irse como tantos otros ídolos lo han hecho a lo largo de la historia del club, sin el protocolo esperado.

Pero a último momento primó la determinación de Damiani y Bengoechea seguirá.

Idas y vueltas con Aguirre

Diego Aguirre también es ídolo en Peñarol, aunque últimamente, un poco más discutido debido a sus salidas del club.

Fue el autor del gol más importante de los últimos 40 años al convertirle a América de Cali en el último segundo del alargue en plena final de la Copa Libertadores de América.

En 2003 llegó al club como técnico con Bengoechea como estandarte. Estuvo a punto de cesarlo antes de comenzar, pero el padre de Juan Pedro Damiani se lo prohibió. Aguirre lo mantuvo en el plantel, pero no le dio muchos minutos. Es más: vio la final del Uruguayo contra Nacional desde el banco.

En 2010 retornó y volvió a ser campeón uruguayo con una notable campaña en el Clausura consiguiendo el récord de 43 de 45 puntos posibles. Y un año después, llegó a la final de la Libertadores que perdió con el Santos de Neymar.

Después de la misma, tomó aquella determinación de no renovarle a Pacheco –avalado por Juan Pedro Damiani–, pero en setiembre, se fue a Catar dejando al club, por lo que tanto los dirigentes como los hinchas no quedaron contentos con esa determinación en medio del certamen.

En diciembre del año pasado, Damiani dijo que si lograba ganar las elecciones, tenía todo acordado con Aguirre para que volviera a ser el DT. Y era cierto. Había un principio de acuerdo y solo restaba firmar. Pero hubo un par de reuniones con una comisión formada por dirigentes que no le cayó bien a Aguirre y les bajó el pulgar.

Pocos días después de esto, llegó a un acuerdo con Internacional de Porto Alegre y se fue.

Desde allí no se acercó más a Peñarol ya que ambos han seguido caminos distintos.

Gregorio, afuera por teléfono

A mediados de 2007, Gregorio Pérez –ídolo como técnico del segundo quinquenio aurinegro– fue despedido como entrenador en esa ocasión. Otra vez el protocolo fue dejado de lado y simplemente lo llamaron por teléfono para avisarle que ya no era más el DT.

Más allá de esto, posteriormente regresó al club con el que cosechó los mayores logros y del cual es hincha y en febrero de 2012 también decidieron que diera un paso al costado.

Esto no es algo exclusivo de Peñarol, pero en los últimos tiempos, la relación del club con sus ídolos ha sido conflictiva.

OTROS DE LOS TANTOS CASOS DE LA HISTORIA

Obdulio Varela
Casi lo echan

Cuando se desató la huelga de futbolistas en 1948, Obdulio Varela fue uno de los estandartes y en Peñarol los dirigentes lo querían cesar debido a que estaban en contra de sus reivindicaciones. Finalmente, permaneció hasta 1955.

Luis Maidana
Cesado por Langlade

Ganador del primer quinquenio aurinegro, de las Copas Libertadores de 1960 y 1961 y de la Intercontinental de ese año, tuvo una discusión una noche concentrado en Los Aromos con el preparador físico Alberto Langlade y se fue sin volver jamás pese a la trascendencia que tenía.

Fernando Morena
El goleador histórico

Tuvo varios pasajes por el club y en 1986, tras faltar un par de veces a los entrenamientos a Los Aromos, decidió irse. Volvió como técnico en 1988 y no le fue bien; retornó en 2005 ganando la Liguilla y hoy es director de relaciones institucionales y deportivas.


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