Las lágrimas de una mamá de plata

Lorena Sosa, que consiguió el segundo puesto en el podio por los 800 metros, le dedico su premio a sus hijas

Por Sebastián Amaya

Invitado a Río de Janeiro

"Después que saqué la medalla me puse a llorar y no paraba", dijo la atleta uruguaya Lorena Sosa a Referí el domingo por la tarde, ya recuperada del esfuerzo y las emociones que había vivido esa mañana, cuando logró la medalla de plata en los 800 metros del Iberoamericano de Río de Janeiro, nada menos que en la pista olímpica y en el Día de la Madre.

Ella, la única mamá de la delegación uruguaya que compite en el evento test de los Juegos Olímpicos, le dedicó el triunfo a Yazmin y Milagros, sus dos hijas de 13 y 7 años que se quedaron en Uruguay.

"Pensaba en mis hijas, por el Día de la Madre y que las dejé allá, y lloraba", contó la atleta de Maldonado que estuvo un tiempo alejada de las carreras. "Pero estoy feliz, mi marido me está acompañando", agregó Sosa, quien gracias a la motivación de su esposo volvió a competir.

Sobre la carrera, en la que realizó su mejor marca personal con 2:08.00, señaló que no se imaginaba que fuera a lograr el segundo puesto. "Me concentré en correr bien y pasar bien. En la segunda vuelta salí y dije voy a meter todo lo que queda", comentó.

También fue una motivación extra haber corrido en el estadio olímpico. "Estuve el sábado, miraba las carreras y se me caían las lágrimas de mirar la pista y no podía creer que estuviese acá corriendo", expresó Sosa, quien destacó el trabajo de su entrenador Ruben Techeira. "Si no es por él no estuviera acá", dijo.

Con su medalla de plata, la atleta fernandina volverá a Uruguay para enfocarse en el Nacional y en las carreras de calle, además de seguir los primeros pasos de su hija mayor en las pistas de atletismo.


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