Las historias más insólitas de Batista en el mundo NBA

Batista convivió con compañeros con casas con cine y ascensor, y viajó en aviones privados con cheff
Esteban Batista vivió, durante cinco meses de 2005, en una burbuja. Bastó que fuera al aeropuerto para su primer viaje con Atlanta Hawks para darse cuenta de que el mundo de la NBA parecía irreal. ¿Qué pasó? Llegó y lo hicieron estacionar al lado del avión. El equipo tenía su propia aeronave y un lugar privado. "Para viajar vas a un aeropuerto privado. Llegás en tu auto y estacionás a 20 metros del avión. El auto lo dejás en el parking que es del club, y viene una persona y te sacan el bolso de la valija. Ya dentro del avión comés lo que querés, hay un chef que viene y te pregunta lo que te gustaría comer. El que le gusta el poker puede jugar en su mesa", empieza diciendo Batista en charla con Referí.

Esteban expresa que muchos equipos tienen avión privado. "Son especialmente preparados para los jugadores, con sillones más cómodos que los del living de tu casa".

El exjugador de Welcome no daba crédito a todo aquello. "Trataba de asimilar porque no soñaba con ese estilo de vida de NBA. Yo era un jugador normal de básquetbol, un joven de clase media sin esos lujos, y pasar a ver todo eso fue tremendo. Nunca me sentí una estrella de la NBA, lo disfruté, pero la vida de la NBA es increíble. Imaginate lo que era para mi que nunca había viajado en avión en primera. Yo subía y pasaba directo al gallinero. Pero acá no", expresa Batista.

Y pasa a relatar las situaciones que lo sorprendieron: "De la noche a la mañana pasé a andar en limousines, hoteles 5 estrellas, y que me preguntaran con que marca de championes quería jugar. Aviones privados, el parking del club era tremendo, veías los autos estacionados, Roll Royce, Ferrari. El hecho de ser un NBA da status".

Era tal el derroche que había cosas que le chocaban, como ver a compañeros que utilizaban los championes un cuarto de partido, como no estaban cómodos los tiraban a la basura. "Yo por dentro decía, estás loco, tenía unas ganas de sacarlos del tacho y llevárselos a mis amigos. Eso me chocaba un poco. Lo mismo con la comida. De pronto la probaban, no les gustaba, la tiraban y pedían otra cosa. Eso me chocaban porque ganan tanto que viven una vida irreal".

Batista recuerda cada experiencia: "El vestuario... Cada uno tiene su silla replegable. Play station individual, había yacuzzi, piletas de hielo, sala de masajes, sauna, estás en un primer nivel de galáctico. Los tipos tienen cinco o seis autos, casas. Me invitaron un par de compañeros, había uno que tenía hasta cine en la casa. Piscinas, cancha de básquetbol, bowling. Otro que vivía solo con la mujer y tenía ascensor en la casa. Te juro que te perdías ahí adentro. Pero el lujo era la cancha de básquetbol que se hizo hacer para jugar en verano con sus amigos".
Pero la anécdota que más lo marcó la vivió con Kevin Garnett, con quien compartió la pretemporada en Boston Celtics. "Hice buena amistad, al tipo le hacía gracia el pibe de Uruguay y me arropó. El día que me voy del club me pidió mi mail. Y yo pensé, este me lo dice para quedar bien. Cuando terminó el entrenamiento le pedí si me llevaba al hotel. Llegamos, me bajo, y me dice: 'che, te dije que me dejaras tu mail'. Se lo anoté y pensé, este papelito se pierde en la próxima lavada del auto. A los dos meses me aparece en correo extraño, el remitente era "Big ticket". ¿Quién será? Cuando lo abrí era de Garnett. No lo podía creer".

Batista jugó en España, Turquía, Grecia y ahora va a China. "Este deporte me permitió conocer diferentes culturas. Es una satisfacción personal".

Anécdotas

En el mundo Real Madrid
Sacame una foto
"El mundo Real Madrid en básquetbol no es lo mismo que el fútbol, pero el nombre Real Madrid es una marca. Yo era un juvenil y lo más impactante fue la cena de fin de año donde se juntan los dos planteles: fútbol y básquetbol. Te podrás imaginas lo que fue para mi estar en una mesa con Ronaldo, el verdadero Ronaldo, y Beckham cerca. Aquello era surrealista para mi edad. Yo miraba para el costado y tenía a Zidane y decía, que se detenga el tiempo, no lo puedo creer. Obvio que llevé la cámara, era el sueño del pibe. Hace un año comía con los de Welcome y al otro con estos monstruos".

El incidente con Shaq
Shaquille O' Neal lo aplastó
"Me tocó marcar a Shaq y dije, ¿cómo le entro a este tipo? La jugada más recordada, incluso está el video en youtube, fue cuando se me cayó encima. A mí no me importaba nada, tenía unas ganas de jugar. Lo cierto es que en determinado momento del partido me acuerdo que se da vuelta, me pega con el codo y se me cae encima. Quedé como un sandwich entre ese camión humano y el piso. Casi me desnuca. En ese segundo en que voy cayendo se me pasó la vida. Me cobraron falta y encima el tipo se enojó. Otro gusto que me di fue jugar contra LeBron James, una bestia del básquetbol".

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