Las historias de... Egidio Arévalo Ríos

El volante de la selección contó la historia de cuando fue por primera vez a la práctica de Uruguay en ómnibus, y su origen humilde ayudando a su papá como pintor en su Paysandú natal. En la vida como en la cancha, un luchador.

Los jugadores de la selección nacional tienen la particularidad de recorrer el mundo y compartir vestuario con las principales estrellas del fútbol mundial. Ahí, en el recinto sagrado, surgen historias, anécdotas que muchas veces quedan escondidas. Estas son algunas de las historias que Egidio Arévalo Ríos reveló a El Observador.

 

En ómnibus a la selección

La primera vez que fue convocado a la selección Egidio no tenía auto por lo que se fue en ómnibus al Complejo Celeste. Pero le sucedió algo increíble: “Me levanté temprano –como todos los días- para despertar a las nenas, armé el mate, me fui a la parada y dos ómnibus no me pararon porque estaban completos. Al día siguiente me levanté más temprano porque no quería volver a vivir los mismos nervios”, dijo a El Observador.

 

El pintor

“La peleo desde abajo, laburaba con mi viejo, de vez en cuando lo acompañaba. Realizaba trabajos de pinturas. Me acuerdo que con el primer sueldo del fútbol ayudé a los viejos a pagar algunas cuentas atrasadas”, comentó el volante a El Observador sobre su pasado.

 

El cambio de apellido

Su ex entrenador en Bella Vista Paysandú, Elbio Pagano, narró la historia del cambio de apellido de Egidio. “Cuando comienza a jugar es que sufre el cambio de nombre, lo que generó confusión en la prensa local que me preguntaba si era el mismo. Resulta que su padre decidió reconocerlo por aquel entonces y el apellido de su madre, que es Ríos, pasó a segundo lugar entonces pasó a ser Egidio Arévalo Ríos”.

De origen humilde


La vida de Egidio es similar a la que transmite en la cancha, puro sacrificio. Egidio tenía cinco hermanos, uno de los cuales, el mayor, falleció. Nació y fue criado en un barrio modesto conocido como “Inve viejo” entre las calle Juncal y Héctor Melassi, y de la familia fue el único que se destacó en el fútbol profesional.


Fuente: Jorge Señorans, enviado a Natal, Brasil

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