Las heridas de la guerra

Jugadores de Albania fueron atacados por hinchas de Serbia en un escándalo mundial; mirá el video

Estadio de Partizan, Belgrado, capital de Serbia. Los locales enfrentan a Albania por la tercera fecha de las Eliminatorias para la Eurocopa de Francia 2016. Van 41 minutos de juego y se produce una situación insólita: un dron baja una bandera de los visitantes. Uno de los jugadores locales la agarra con malos modos y la olla a presión estalla. El partido termina suspendido.  

¿Por qué tanto revuelo? Porque detrás de un simple partido entre serbios y albaneses existe mucho más que una simple rivalidad. Hay un odio por heridas de guerra tan frescas que aún no han cicatrizado.

La razón tiene nombre propio: Kosovo, un territorio que los serbios consideran como una de sus provincias pero que cuenta con mayoría de población albanesa y que en 2008 declaró unilateralmente su independencia.

Entre 1996 y 1999 habían existido enfrentamientos armados que causaron millares de muertos y desplazados del territorio.

Por eso, el partido había sido calificado de alto riesgo jugándose sin la presencia de hinchas visitantes.

Sin embargo, el ingenioso uso de un dron logró sortear la prohibición. Iban 41 minutos de juego cuando bajó una bandera con la inscripción “La Gran Albania” que empezó a sobrevolar el campo de juego donde ya habían caído dos bengalas.

Stefan Mitrovic, lateral serbio, se cansó de la situación y de un salto tomó la bandera y la arrancó del dron. ¡Para qué! La reacción de los jugadores de Albania no se demoró. Inmediatamente corrieron y a los empujones recuperaron la bandera.

El ambiente se caldeó. Los jugadores comenzaron a intercambiar insultos y empujones. Ingresó mucha gente desde afuera del campo. Incluso, varios hinchas pretendieron ingresar al terreno de juego. Fue un bochorno. El juez inglés suspendió el partido.

Una vez más las tensiones políticas se trasladan a un escenario deportivo.

El episodio, por haber sido desencadenado por una bandera, recuerda al vivido por el equipo de básquetbol de Yugoslavia que disputó el Mundial de Argentina 1990.

Cuando festejaban el título, bajó un hincha de la tribuna y le acercó a Drazen Petrovic, la gran estrella del equipo, una bandera de Croacia, donde había crecido muchísimo el sentimiento nacionalista e independentista.

La otra estrella del equipo, Vlade Divac, serbio de nacimiento, le sacó la bandera al hincha antes de que se la entregara al croata y la tiró al piso. Ese gesto desencadenó una pelea entre los genios Petrovic y Divac que nunca se solucionó ya que el primero murió pocos años después en un accidente de tránsito. El martes, el deporte volvió a perder.   


Fuente: El Observador

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