Las confesiones de Jonathan: “Salía todas las noches. Lo dejé atrás”

Jonathan Rodríguez recibió a El Observador y habló de su presente en Peñarol, de su vida, de un posible pase al exterior y de su esperanza por estar en la selección nacional

Pinamar norte fue el lugar indicado para dialogar con Jonathan Rodríguez en la casa de un amigo. Allí estaba con Sindy, su novia desde hace un año y medio. Con la timidez de siempre, de pocas palabras y muchas sonrisas nerviosas, el futbolista habló de su presente, su futuro y de la selección en un mano a mano con El Observador.

¿Cómo lo encuentra este momento? ¿Lo disfruta? ¿Cómo lo vive?
Bien, tranquilo, como sucede en los últimos tiempos. Las cosas me están yendo bien.

¿Es consciente de que vive su mejor momento desde que empezó a jugar en Peñarol?
Sí, sin dudas. Desde que vine a Peñarol ya no lo podía creer y pienso que este es mi mejor momento. Debo mantenerme en el nivel que estoy y tratar de seguir mejorando.

Está en un nivel futbolístico superlativo, con asistencias y goles.
Sí, por suerte me ha tocado vivir momentos lindos últimamente y me ha salido todo bien.

¿Momentos feos también?
Como todos. Todos tenemos momentos lindos y malos, pero por suerte he podido salir adelante de las cosas malas y estoy acá. Pero prefiero guardármelas para mí.

Pero más que nada, me refiero a si vivió momentos feos dentro de la cancha.
En la cancha en general me han pasado cosas lindas. Algo negativo puede ser que haya discutido con algún compañero como sucede en todos lados, pero nada más.

Está bueno para usted que es joven, el hecho de tener el respaldo de jugadores importantes y experientes como el Tony Pacheco, Zalayeta, Aguiar. ¿Quién es el que más habla con usted?
Solo el hecho de estar entrenando con ellos es algo inolvidable, lo voy a llevar siempre conmigo. El Tony es el que más se me acerca a hablar, siempre charlamos en todos los entrenamientos y me corrige cosas. Me habla mucho.

¿Qué cosas le dice?
En los partidos normalmente me dice que piense solo en hacer goles y en correr con todo porque yo puedo sacar diferencias. Me dice que si no me salen bien las cosas, que no me ponga mal, que siga metiendo.

En la concentración también le habla…
Sí, pero lo normal. Allí nos sentamos en la misma mesa para almorzar o cenar.

¿La eligió usted o le tocó?
No, me tocó. Somos unos cuántos. Conmigo están el Tony, Marcelo (Zalayeta), Darío (Rodríguez), Sandoval, Viera, el Lolo (Estoyanoff) y Aguiar. Somos una banda.

Siempre fue hincha de Peñarol. ¿Pacheco era su ídolo?
Siempre de Peñarol. Pero no era mucho de tener ídolos de chico. Aunque al Tony lo miraba mucho cada vez que jugaba Peñarol.

¿Alguna vez soñó que podía llegar a jugar con él?
Nunca pensé que iba a poder jugar con Tony. Porque yo había tenido la chance de venir a jugar a Montevideo –no a Peñarol– y no quise porque era muy chico.

Usted debutó en Primera en la gira por Toronto y Lisboa cuando comenzó esta temporada en julio pasado.
Sí, allí fue mi debut, más allá de que había jugado un amistoso dirigido por el Polilla Da Silva en el Torneo Preparatorio que jugábamos en Flores un par de partidos.

Desde que debutó con Diego Alonso en la gira a hoy, ¿piensa que ha madurado un poco como jugador o sigue siendo el mismo?
Seguro que maduré. He dejado muchas cosas de lado, cosas que no se podían hacer y que capaz que por ellas no me iba bien. Por eso me bajaron a Tercera y allí dejé esas cosas y pude volver.

¿Qué cosas por ejemplo?
Salía todos los días de noche, los fines de semana, los días de partido. Esas cosas las dejé atrás, por suerte.

Diego Alonso dijo ni bien lo hizo debutar a usted, dijo que su futuro dependía de lo que hiciera no solo dentro de la cancha. Como que usted no tendría techo si se cuidaba dentro del profesionalismo.
Y…, sí. En lo único que pienso es en jugar al fútbol, salir adelante en todo y ayudar a mi familia.

Sus virtudes importantes, ¿también las practica?
En la última práctica de la semana, trato de entrenar un poco más. Todos los días el Tony siempre me habla, él se queda a definir y me tira unos centros para desbordar y esas cosas.

¿Se puede decir que es su mejor amigo dentro de Peñarol?
Tengo muy buenos amigos en Peñarol. El Tony es el que más me habla, pero también están Danilo Lerda, Marcel Novick y Emiliano Albín, con los que me voy todos los días a entrenar, me dan mucho para adelante por suerte. Tony está en medio de ellos y me da muchos consejos.

No es que alguien lo quiera retirar, pero, ¿usted piensa que luego que termine este campeonato él se pueda ir?
No sé. A mí me encantaría que Tony siguiera hasta que yo me vaya. Pero eso depende de él, según como se sienta.

¿Cómo vivió el clásico?
Un poco más tranquilo que el pasado que fue en el que debuté. En aquel estaba muy nervioso.

Pero ese día estaba nervioso y debutó con dos goles.
Sí (se ríe). Capaz que si me hubiese puesto un poquito más nervioso en este, me hubiera ido mejor. Pero sí, en aquel estaba con nervios debido a que era mi primer clásico.

En este clásico arrancó bárbaro, desbordó, dejó a Benegas atrás, le sirvió el primero a Zalayeta.
Es más o menos lo que te decía que me pide el Tony. Que vaya adelante, que voy a tener el apoyo de mis compañeros. Por suerte, salieron bien las cosas y pudimos ganar.

Pero no fue un clásico normal. Ganaron 5-0 y entraron en la mejor historia del club.
Sí, sin dudas. Hacía muchísimo tiempo que no ocurría eso, por eso estamos todos muy felices en el club.

Esto está claro. Pero más allá de eso, ¿es consciente, lo piensa en algún momento y dice: ‘Pucha, le ganamos a Nacional 5-0, yo estuve en la cancha’?
Hasta ahora lo pienso. Es algo muy lindo para cualquier jugador de Peñarol. Meterle cinco goles a Nacional es espectacular. Más si sos hincha. Es algo divino que nunca me voy a olvidar.

¿Sus rivales le dijeron algo durante el partido para tratar de ganarle la pulseada psicológica?
Me decían cosas del partido. Iban perdiendo y estaban con bronca, estaban calientes. Con el único que discutí fue con (Sebastián) Coates, porque le había dicho que me metió una plancha. Me contestó que él había ido a la pelota y yo para no discutir tanto, no la seguí.

Cuando terminó el partido clásico, ¿se acordó de alguien en especial?
No. Me quedé muy contento por el récord que consiguió Tony.

Con tan buenos jugadores que tiene Peñarol de mitad de cancha hacia arriba, ¿con quién se siente más cómodo si tuviera que elegir a uno?
Con los que jugamos ahora me siento muy bien, espectacular. Con Tony y Marcelo (Zalayeta). Pero con Carlitos (Núñez) ya estamos acostumbrados a jugar juntos y está bueno.

¿Qué le transmite el hincha?
Muchas cosas. Para mí es una alegría enorme ver a todos esos hinchas que gritan y festejan. Eso es lo que me da más fuerza para seguir metiendo y luchando por Peñarol.

¿Lo paran por la calle? ¿Lo reconocen?
Sí, bastante.

¿Y con ellos también es tan tímido?
Sí, también. Si encuentro algún conocido, me suelto un poco más. Pero es una alegría que te da la vida.

¿Escuchó algo que hubo una oferta hace poco para que se fuera a jugar a Alemania?
No. De esas cosas no me encargo. Lo único que hago es jugar al fútbol y tratar de que me vaya bien en el fútbol. De eso se encarga (Gerardo) Rabajda y (Jorge) Chijane quienes me representan.

A usted le está yendo muy bien en el club del cual es hincha. ¿Quiere quedarse un tiempo más en Peñarol todavía?
Sí, claro. Me voy a quedar en Peñarol hasta que sea necesario porque me siento muy contento. Cuando llegue el momento de irme, digo yo que tendré que partir. Si fuera por mí, me quedaría a vivir en Peñarol.

¿Qué le puede decir al hincha de Peñarol?
Que cuando los veo del otro lado del tejido, me encantaría cada vez que hago un gol pasar para el otro lado y gritar con ellos porque se lo merecen. Su aliento nos da mucha energía para poder ganar los partidos. 

“Cada vez que me acuesto pienso en la selección”

Se manejó la posibilidad de que usted pudiera estar en una lista de 30 preseleccionados del Maestro Tabárez para el Mundial de Brasil. ¿Qué siente sobre ese tema?
La selección es lo máximo, llegar ahí sería increíble. Practicar con todos esos jugadores sería muy lindo, me encantaría.

¿Lo soñó algún día? Lo que sería estar con Suárez, con Cavani, con jugadores consagrados en Europa.
Lo pienso cada vez que me acuesto. Pienso qué sería si estuviera allí. Que sería algo muy lindo. Vamos a ver qué pasa.

De alguna manera tiene alguna expectativa, alguna esperanza de poder estar en esa lista preseleccionada.
Sí, claro. La esperanza siempre está. Hay que ver qué pasa, y si no se da la posibilidad de estar, hay que seguir luchando para poder estar y cumplir.


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