Las claves del éxito de Plaza

Un gerenciamiento paciente, un plantel sacrificado y un DT con un estilo claro

Plaza comenzó un nuevo proceso en 2013 con la llegada de un grupo gerenciador encabezado por Chiqui García y Carlos Manta. "Cuando toman las riendas del club comenzaron el proceso con Gabriel Añón como entrenador. Luego se trajo un hombre de la casa como Eduardo Espinel (jugador del club de 1999 a 2005, ayudante técnico de Luis Matosas y entrenador de la cuarta) que fue el forjador de este éxito. Como buen carpintero (su profesión) sacó la mejor madera de los chiquilines que ya estaban en el club", cuenta el presidente Fernández.

"Nicolás Dibble estuvo a punto de dejar el fútbol. Eduardo lo convenció de seguir y le cambió el puesto porque jugaba de volante", dice el secretario del club, Gerardo Prandi, nieto del fundador del club, Juan G. Prandi.

"En la temporada pasada, en Segunda, perdimos 7-0 con Liverpool e hilvanamos varias derrotas. Estaba complicada la cosa, pero Eduardo se tuvo fe y siguió para adelante. Hizo ajustes en el plantel y este le respondió notablemente. Cuando le ganamos a Deportivo Maldonado y Torque en Nueva Helvecia levantamos y después estuvimos 17 partidos invictos", explica Prandi.

Plaza tiene una base de jugadores oriundos del departamento de Colonia a los que se les sumaron valores descartados por clubes de Montevideo como Germán Ferreira, al que vieron en un partido contra la Mutual tras haber quedado libre de Peñarol, Carlos Rodríguez, formado en Danubio y desechado por Miramar Misiones antes de recalar en Boston River, Nicolás Milesi, un ex Torque que pasó por Danubio con escasos minutos en cancha, Alenjandro Furia de las formativas de Peñarol o el argentino Germán Rivero formado en Argentinos Juniors con pasajes por Flandria y Fénix del ascenso argentino,

Espinel y el estilo de juego de Plaza
"No es que se nos antoja jugar bien"
"Tenemos que seguir manteniendo la imagen que hemos conseguido en este campeonato. Por los jugadores que tenemos, nosotros siempre pregonamos que tratemos de jugar bien al fútbol, por la característica de los jugadores, no es que se nos antoja que queremos jugar bien. Con los jugadores que hay, hay que jugar así. Los cuatro volantes tienen muy buen pie, que eso en el fútbol uruguayo cuesta. El doble cinco es muy bueno, entonces, ¿cómo le vamos a pedir que tiren arriba la pelota?. Tenemos a un Nico Dibble que agarra la pelota y hace maravillas. Tenemos un Alejandro Villoldo que es un lateral izquierdo que no sé cuántos laterales izquierdos -sin desmerecer a los que juegan de lateral izquierdo- como él hay en el fútbol uruguayo, un desconocido que estaba jugando en el fútbol amateur hace unos meses. Yo tenía confianza plena en él cuando fue a patear el penal, porque también le pega muy bien al balón. Entonces tenemos que ser fieles a los estilos de jugadores que tenemos. Y bueno, tratamos de que jueguen. Como siempre digo, a veces el rival propone cosas que te impiden jugar, pero ahí tenemos que tener la mente tranquila y necesaria para no salirnos del libreto y seguir insistiendo con lo nuestro".

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