Larrañaga, el sabor del barrio

Con jugadores de la casa y obras en marcha ascendió campeón pero no sabe si jugará la Liga

Los pibes de la casa no cobran, pero juegan por amor a la camiseta. El estadounidense se sintió los tendones por el piso duro de la cancha, pero fue un fenómeno a lo largo de todo el torneo. El equipo no era candidato a subir, pero terminó campeón de la Liga Uruguaya de Ascenso. Larrañaga, el pequeño y humilde club de la calle Francisco Simón, se clasificó por primera vez a la Liga Uruguaya, la 2017-2018, pero todavía no sabe si la va a jugar.

El milrayitas aseguró su ascenso la semana pasada al pasarle por arriba al poderoso Bohemios que arrancó con ventaja deportiva una serie pactada al mejor de cinco partidos y que terminó 3-1 a favor del Larra, equipo que dirige Gonzalo Fernández desde 2012.

El miércoles pasado le puso el broche de oro a su campaña al ganarle con autoridad al favorito Nacional por 87-78.

"El conocimiento entre el técnico y los jugadores, la idea de juego ofensiva con la que ya se venía jugando y sumar pocas incorporaciones (cuatro) para alargar el plantel", fueron los secretos del éxito según palabras del presidente del club, desde 1999, José María Busanello.

Fernández, quien ya había dirigido a Larrañaga la década pasada, volvió al club en 2012 tras ser tres años asistente técnico de Pablo López, un amigo que lo dirigió en Yale y luego en Larrañaga donde lograron el ascenso, allá por 2002.

López fue a la primera persona que llamó tras consagrarse campeón ante los tricolores.

"En 2013, cuando el club decidió no participar en el Metropolitano para realizar obras, tuve tiempo para dedicarle a los juveniles", dijo Fernández a Referí.

Al año siguiente, el club volvió para competir en DTA con el técnico y los jugadores de formativas devenidos en integrantes del plantel principal, con el base Mateo Sarni como abanderado de la camada de pibes.

Tras ascender, en el Metropolitano 2015 –que este año cambió su nombre a Liga Uruguaya de Ascenso– se sumó Juan Andrés Galletto, un base salteño que hizo formativas en Biguá y que en este torneo dio un salto de calidad en su juego.

Galletto promedió 14,9 puntos y 3,5 asistencias jugando los 28 partidos del Larra en el certamen.

A la base del año pasado, se sumaron Facundo Bruno y Fausto Pomoli de Malvín, Enrique Elhordoy, 37 años, para aportar su cuota de experiencia, y el alero estadounidense Anthony Dundrige.

"Se nos había caído la llegada de un sub 23 y el mismo agente nos lo ofreció. Un jugadorazo, fue dos veces goleador de la Liga Uruguaya. Pedí referencias a un entrenador amigo y me lo recomendó. Todas las semanas antes de empezar el campeonato lo llamaba al presidente y le preguntaba lo mismo: '¿Estás seguro que está arreglado?'"´, contó Fernández.

Danridge fue goleador del torneo con 752 puntos (26,9 de promedio). "Terminó dolorido en los tendones por los entrenamientos en nuestra cancha que tiene piso duro. Nunca una queja. Fue el mejor espejo para sus compañeros jóvenes", sostuvo el DT.

El club aún no sabe si jugará la Liga 2017-2018: "Primero vamos a disfrutar el momento, para lo otro habrá tiempo", expresó a Referí Busanello.

¿Por qué la incertidumbre? Porque el club compró recientemente un terreno lindero donde comenzó a edificar obras por valor de US$ 500 mil de los cuales ya lograron reunir US$ 300 mil.

"La obra contempla una tribuna para 800 personas y al club le va a quedar un frente con doble piso: arriba va a ser un lugar que funcionará como salón comunitario con confitería y abajo una sala de aparatos importante. En el terreno nuevo ya están hechos los vestuarios para local y visitante, un vestuario femenino, baño para hombres, mujeres y discapacitaos, sala de máquina, vestuario para jueces, sala para guardar pelotas y arriba toda la grada. Falta el revestimiento para baños y lockers. La frutilla de la torta será el piso nuevo con jirafas nuevas y tableros electrónicos. Va a quedar un club con todo nuevo que pasará de 350 socios a 1.000 personas, para un club de barrio es muy importante. Para jugar al básquetbol los clubes desaparecen", detalló el presidente.

"Cuando llegue el momento veremos si se puede jugar la Liga Uruguaya o no. Las cosas se están complicando en el país, somos un club de barrio chiquito y hay que dosificar el esfuerzo para no endeudarnos ya que atendemos al club de primera, a las formativas que se llevan buena parte del presupuesto y las obras. Son muchos frentes pero estamos al día prácticamente en todo", agregó.

Por eso, el título del miércoles se sigue festejando.


Acerca del autor