Larga el Mundial de Clubes

Con Real Madrid como claro favorito, comienza este miércoles un torneo que recién cobra importancia sobre el final

Promocionar un gran torneo con un partido inaugural a disputarse entre Moghreb Athletic Tetuán de Marruecos y Auckland City de Nueva Zelanda suena a fiasco. Pero ese será el arranque que tendrá este miércoles, a la hora 17.30 de Uruguay, un certamen en el que si Real Madrid no sale campeón, protagonizará uno de los fracasos más grandes de su historia.

Es que desde que la FIFA sustituyó, en 2005, a la Copa Intercontinental que jugaban los campeones de Sudamérica contra los de Europa, el nivel y la expectativa que genera este certamen –que por segundo año consecutivo se disputará en Marruecos– decayó.

Además, el formato de disputa no ayuda: este partido inaugural configura una fase previa entre el campeón continental de menor peso –el de Oceanía– contra un equipo invitado, que este año será el desconocido Moghreb Athletic Tetuán.

El ganador de este partido preliminar pasará a una de las llaves de cuartos de final. Y se medirá ante el ES Sétif, de Argelia, campeón de África.

En la otra llave estarán Cruz Azul de México –monarca de la Concacaf– y Western Sydney Wanderers de Australia, campeón de la Champions League de Asia.

Los favoritos de siempre –Europa y Sudamérica– se suman en semis. Pero el poderío entre Real Madrid y sus estelares Cristiano Ronaldo, Gareth Bale, James Rodríguez y Karim Benzema es incomparable con el del modesto San Lorenzo, que cuenta en sus filas con el único uruguayo que tendrá el certamen: Martín Cauteruccio.

El objetivo de San Lorenzo debe ser meterse en la final para no sufrir el escarnio que padecieron dos equipos brasileños que perdieron en semifinales y fueron los únicos, en nueve ediciones del torneo, que se quedaron sin final: Inter en 2010 y Atlético Mineiro el año pasado.

En ambas ocasiones sus verdugos fueron africanos. En 2010 fue Mazembe, el campeón del continente negro proveniente de Congo, cuyo golero festejaba los goles como un cocodrilo. En 2013, la sorpresa la dio Raja de Casablanca, que como equipo invitado llegó hasta la final.

Ninguno pudo dar el batacazo final ante el poder de los europeos. Un poder que encarnado ahora en CR7 se vislumbra insuperable.


Fuente: El Observador

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