La vuelta del héroe

Marcelo Tabárez volvió al fútbol después de siete meses de lucha contra el cáncer; relato de una victoria por la vida
"Y este partido hay que ganarlo, no por Danubio, por Marcelo que hoy vuelve a estar con nosotros", dice una voz firme en el eco del vestuario y se escucha un aplauso.

La tercera división de Nacional ya está en Jardines del Hipódromo a la espera del partido cuando Danubio rompe filas y salta a la cancha bajo el aplauso cerrado de las 200 personas que se acercaron hasta la cancha.

Pero hay un jugador que no puede salir, no por falta de ganas ni por un calambre, la emoción lo domina, le congela las piernas y le hace llorar los ojos.

Mira para abajo y se ve vestido con los colores que ama, mira hacia arriba buscando un cielo en el cielo raso del vestuario y no hace falta ver fotos familiares para sacar fuerzas, porque cuando la gente está cerca, la memoria visual la coordina el corazón.

Se seca las lagrimas y toma impulso, ese mismo impulso que lo llevó a plantarse de frente al cáncer y derrotarlo.

Sale a la cancha, ve que sus compañeros lo esperan formados en fila para aplaudirlo y vuelve a emocionarse, pero es su día, su mañana, su partido y quiere disfrutarlo.

Es Marcelo Tabárez, el héroe franjeado que sufrió el calvario de luchar contra el cáncer, superar la quimioterapia y vivió para contarlo y ponerle un rostro conocido a los miles que luchan contra esa enfermedad podrida.

Con amigos y familiares en la tribuna, con la 11 en la espalda y toneladas de ganas acumuladas por los siete meses de espera, Tabárez jugó un partido intenso contra los pronósticos de un calor asfixiante.

"Tuve que superar la quimioterapia, sacar la ficha médica y firmar un permiso porque yo tengo un testículo solo y me advirtieron de todos los riesgos, pero jugar es lo que yo siempre hice", Marcelo Tabárez.

Es que ni el sol se quiso perder la oportunidad de verlo cumplir esa promesa del 'me verán volver', con quien motivó a propios y extraños.

Muchos fueron a ver a Danubio, otros tantos lo fueron a ver a él y jugó como en el patio de su casa.
De un gran pase suyo nació el gol del brasileño Weslley Barbosa y por primera vez se divisó, desde la tribuna, la sonrisa de alguien que recibe su recompensa.

Curiosamente, de este lado del mundo, todos gritan gol cuando la pelota cruza la línea del arco.
Ayer en Jardines del Hipódromo retumbó un "buena Marce".

La tarea estaba cumplida.
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El periplo del guerrero jugador
La vida de Marcelo cambió de forma radical hace siete meses.El 11 de abril de este año, salió corriendo desesperado en un grito de festejo ante Peñarol, en un partido que su equipo ganó 3-2 en el Estadio Centenario con un gol suyo.

Con apenas 22 años era parte importante de un Danubio que jugaba la Copa Libertadores y su vida era un sueño.

Hasta que una llamada lo dejó helado: había dado positivo en el control anti-doping del partido ante San Pablo -disputado el 20 de marzo- y estaba expuesto a una sanción deportiva.

La presencia de Gonadotropina Coriónica (hCG) en el resultado del examen encendió las alarmas ya que la hormona peptídica que fue hallada en su organismo está relacionada al grupo farmacológico de las sustancias prohibidas.


"No hice nada malo, no tomé nada raro, soy un gurí sano", repetía a viva voz ante su familia, amigos y el club.

Todos reaccionaron igual y le dieron el abrazo de la confianza. Convencido de sus actos, se le practicó un análisis de orina y sangre en la Asociación Española.

El resultado, lejos de aclarar dudas sobre el doping, complicó aún más las cosas ya que se había detectado un nivel anormal de hormonas producto de un cáncer testicular y debía operarse.

"La familia siempre está antes que todo. Mis padres pidieron para no trabajar durante todo el tratamiento y no nos faltaba nada, los trabajos estuvieron cerca, Danubio y mi representante, Pablo Bentancur, me apoyaron en todo momento", Marcelo Tabárez.

Danubio cerró filas ante la prensa y el mensaje fue uno solo: que Marcelo saldría de la situación y volvería a jugar.

Pero no fueron pocos los escépticos: "Hubo semanas acá que fueron muy jodidas, demasiado, porque los pronósticos eran todos negativos y el panorama no era nada alentador. Marcelo es, gracias a dios, uno de esos casos que se recuperan en tiempo récord y lo tenemos de vuelta", dijo a Referí una voz muy cercana al plantel.

Ayer, cuando terminó el partido, los cuatro periodistas presentes lo buscaron. Tres cámaras de televisión y un grabador le apuntaron a un rostro feliz y el pibe que volvió del calvario afirmó: "No sé si soy un ejemplo, pero si puedo decirle a la gente que no se enoje por cosas tontas porque hay que disfrutar la vida. Acepto que me digan que soy un ejemplo, porque si puedo pasar esta experiencia para ayudar a la gente, voy a estar siempre".

Marcelo ganó por goleada.

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