La vida de Schiappacasse en Madrid: un pibe entre las estrellas

El delantero de la sub 20 pasó de jugar en el Play Station con el Niño Torres y Godín a entrenar con ellos
El celular sonó. El mensaje era de un número desconocido. Nicolás no entendía nada. Llevaba pocas horas en España y era imposible que alguien tuviera su número. Abrió el mensaje y leyó: "Hola Nico, bienvenido, en un rato estoy por el hotel". Se quedó sorprendido y le carcomía la incógnita por saber quién le escribía.

Al poco rato se apareció por el hotel José María Giménez. El asombro aumentó al día siguiente cuando el capitán de la selección uruguaya, Diego Godín, ayudó a su familia con las valijas.

Así, por la puerta grande, de la mano de un referente y una promesa que se consolidó en el club llegó Nicolás Schiappacasse al mundo Atlético de Madrid. Con semejantes referentes, las puertas se abrieron de par en par.

"Pah, de esas cosas no me olvido. Me sorprendió que cuando llegué Diego y Josema se arrimaron enseguida. Yo no los conocía. Josema me escribió al celular, yo ni tenía su número y no lo podía creer. Me fue a buscar al hotel. Y al otro día Diego ayudó a mi familia con las valijas", comenzó narrando Nicolás Schiappacasse a Referí sobre aquellas, sus primeras horas en Madrid.
La historia de amor del Chiappa, como se lo conoce en el ambiente del fútbol, con los colchoneros comenzó a temprana edad.

"Yo tenía 15 años y jugaba en la sub 16 de River cuando me enteré de que me compraba Atlético de Madrid. Y me generó mucha ansiedad porque es el sueño de todo gurí. Siempre le preguntaba a mi representante cómo era la movida, cómo se llegaba, y se demoró mucho en hacerse. Además, siendo menor, necesitaba el pasaporte comunitario. A los 17 años fui a Italia a hacer el pasaporte italiano. Primero se lo tuvo que hacer mi padre porque yo era menor", expresó el delantero a Referí.

El 11 de junio 2015 viajó a España para realizarse los controles médicos en las instalaciones del Atlético. Como era menor acordaron que siguiera defendiendo a River Plate hasta cumplir la mayoría de edad.

El 15 de julio llegó a España para sumarse al club madrileño. Se iniciaba el sueño. A los pocos días el club se fue de pretemporada a Los Ángeles de San Rafael y el técnico del primer equipo, Diego Simeone, lo incluyó en la lista.

"Llegar al club fue lo más loco de mi vida porque de estar jugando a la play con el Niño Torres y verlo caminando al lado mío, o comer al lado de Godín, fueron cosas que no las podía creer. Al lado de esos monstruos aprendés muchas cosas, no solo en lo futbolístico, sino de vida", comentó.

Reveló que las estrellas del Atlético lo llaman Nico y que las pocas veces que habló con el "Niño Torres, fue un fenómeno cómo me trató. Al principio me ponía muy nervioso en los entrenamientos y como a todo gurí me apoyó. Eso no tiene precio, que jugadores de esa categoría te hablen, te den un consejo, te ayuden, no tiene precio".

Chiappa recuerda que "al poco tiempo de estar en España fue el cumpleaños de Diego (Godín) y me invitó a un asado en su casa donde estaban Gaitán, Augusto Fernández y lo que me sorprendió fue que Griezmann cayó con una valija. Y yo pensé, ¿qué hace con una valija? Había vuelto de un viaje y ¡se fue del aeropuerto a la casa de Diego a comer asado!".

Y concluye: "Griezmann es el uno. Me mato de la risa porque no puedo creer que sea un uruguayo más. Tiene tanta amistad con Diego (Godín) que habla igual que un uruguayo utiliza el 'bo', el 'qué hacés', yo no lo puedo creer. Es un crack. Toma mate, tiene su mate".


El Calderón

"Se me cayeron los ojos"
Nicolás Schiappacasse no olvida su primer contacto con el vestuario principal del Vicente Calderón, hasta hace poco estadio del Atlético. "El Cholo (Simeone) me convocó al Calderón y no había pisado el campo de juego. Cuando entré al vestuario se me cayeron los ojos. Era grande como una cancha de básquetbol. Pero los uruguayos nos acostumbramos a todo". Sobre su entrenador destacó: "Todo el mundo sabe cómo es Diego: es un hombre serio, que exige mucho. Lo primero que me dijo fue: 'No intentes hacer más de lo que hacés, con eso nos alcanza y sobra'".

Los asados con Josema

En Majadahonda
"Cuando vine estuve unos 45 días en un hotel y luego me mudé a un barrio a dos minutos de donde se entrena, en las afueras de Majadahonda. Vivo cerca de la casa de Josema, a unos tres minutos de auto, y de Godín me separan unos 15 minutos. Yo con el que más hago asados es con Josema porque vivimos cerca y nos juntamos", contó Schiappacasse. Agregó que en España ya tiene vehículo. "Manejo sí, ya tengo auto y no es complicado. Yo nunca manejé en Uruguay, lo hice una vez sola. Pero acá es más fácil. El auto no me lo dio el club, lo compramos con mi familia".

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