La vida los cambió: a 15 años del clásico de la cárcel

El 26 de noviembre de 2000, nueve jugadores de Nacional y Peñarol más el técnico Julio Ribas fueron procesados con prisión

Fue un bochorno. De alguna manera marcó un antes y un después en el fútbol uruguayo. Nunca hasta ese día jugadores habían ido presos por tomarse a golpes de puño o darle patadas en el piso a un colega.

Aquel 26 de noviembre del cual hoy se cumplen 15 años fue muy triste. Terminó con nueve jugadores procesados –seis de Peñarol (Martín García, José Enrique De los Santos, Federico Elduayen, Fabián Césaro, Marcelo De Souza y Darío Rodríguez)– más su técnico Julio Ribas, y tres de Nacional (Richard Morales, Marco Vanzini y Mario Regueiro). Fue en el marco del clásico del Clausura que terminó 1-1. Además, fueron procesados sin prisión Cafú Barbosa y Alejandro Lembo.

Los únicos que se mantuvieron aparte de la riña de aquella jornada fueron el técnico tricolor, Hugo De León, y Pablo Bengoechea.

Así fueron los incidentes de aquel clásico
Así fueron los incidentes de aquel clásico
Quienes fueron presos estuvieron ocho días entre las rejas de Cárcel Central y luego debieron realizar tareas comunitarias.

El primer día, Julio Ribas mandó comprar camas y colchones para los futbolistas de Peñarol. Fueron visitados por el entonces presidente del club, José Pedro Damiani y también el técnico de la selección uruguaya de la época, Daniel Passarella.

A su vez, Juan Ache, por entonces, dirigente de Nacional fue a ver a los tres futbolistas de su club y se reecontró con Ribas.

"Es increíble. Las vuieltas que tiene la vida. Pensar que yoy fui compañero de equipo de Julio en el Juan XXIII. Hacía 20 años que no nos veíamos y lo tuve que ver en estas circunstancias", dijo ese día a El Observador.

Pablo Bengoechea, el principal ídolo de entonces de Peñarol, cuando fue a ver a sus compañeros no pudo eludir a algún fanático que le pidió más de un autógrafo en la puerta.

Estando en la cárcel, Peñarol se coronó campeón del Clausura y cuando salieron, se jugaba al otro día la primera final del Uruguayo en la que no pudieron estar ninguno de los procesados con prisión de ambos clubes.

El Chengue 15 años después

Richard Morales dialogó con Referí recordando aquellos momentos.

"Son experiencias que no son positivas porque todos saben cómo terminó, pero nos sirvió para buscar lo mejor para nuestro futuro. Sirvió en muchos casos para tratar de que no pasara de nuevo y si pasa, todos saben las consecuencias. No fue la imagen que debíamos dar", indicó el exdelantero de Nacional.

El Chengue admitió que "fue una experiencia de vida porque en cinco minutos te puede cambiar la vida. Nos encontramos con una realidad dentro de una cárcel que no se esperaba, con presos comunes quienes habían hecho cosas mucho más graves. Es difícil lo que nos tocó vivir".

El exfutbolista expresó que "nos habíamos peleado con todo en la cancha y dentro de todo lo malo, al otro día estábamos durmiendo todos juntos, algo atípico. Hacía 10 horas eran los máximos enemigos y tras ese lapso, estabas durmiendo junto a ellos. Era algo insólito".

"Nos tocó convivir con gente que pasaba cosas muy difíciles ahí adentro y que se encontraba muy arrepentida. Esto que nos pasó trató de sacar lo mejor de cada uno de nosotros", agregó.

A su vez, recordó que el episodio que desembocó en la riña se debieron a "discusiones que se fueron dando, pero no imaginábamos que iba a terminar así. Se nos fue de las manos a todos y terminó. Está bueno recordarlo porque fue un momento en la vida que mi familia sufría, me iba a ver a la cárcel. Mi hija Estefani tenía tres años y le pedí a la madre que no la llevara".

"Aprendí muchísimo de todo eso porque no está bueno estar en la cárcel. Había un chico preso quien había estaba drogado y robó un par de championes; nos contaba que no estaba en sus cabales y tuvo que pagar como corresponde. Tiempo después lo encontré en un shopping. Hoy reparte bebidas; nos saludamos y me dio una gran alegría el verlo bien".

Las vivencias del Tato García

"Fue duro desde el momento en que terminó el partido. Nos fuimos. Yo estaba en lo del Pato Aguilera escuchando lo que se hablaba, recimbimos la noticia de que íbamos a juzgado pensando que solo íbamos a declarar. La prisión nos tomó por sorpresa porque más allá de lugar público, éramos jugadores de fútbol, ningunos delincuentes y lo que pasó quedó dentro de la cancha. Los días la convivencia dentro de Carcel Central entre todos fue espectacular. Nunca pensábamos que iba a terminar de esa manera", indicó Martín "Tato" García a Referí.

Y agregó: "Sirvió para nuestra cabeza, porque fue algo que estuvo mal y a partir de ahí, si veíamos que algún partido iba a terminar mal, tratábamos de que no pasara a mayores".

El Tato García recuerda que "había respeto hacia los tres jugadores de Nacional y de ellos tres con nosotros. Incluso nos daban el televisor para que miráramos el partido tranquilos y cuando jugaba Nacional, le pasábamos la tele. No gritábamos los goles por respeto a ellos".

"Julio (Ribas) nos hacía entrenar subiendo y bajando las escaleras de la cárcel que son en caracol y fútbol tenis en el patio que era el recreo pensando en ver si podíamos jugar las finales", señala.

Y añade: "La hinchada de Peñarol fue a Cárcel Central tras conseguir el Clausura y los escuchábamos desde allá arriba. Fue impactante para nosotros. No me voy a olvidar más. Coreaban los nombres de los siete. Se nos cayó alguna lágrima".

Martín García recordó a Referí que en la cárcel tenía un preso compañero que se llamaba el Perro Taura, "un hincha de Peñarol fanático, enfermo, que era policía retirado. Cuando mis compañeros lograron el título del Torneo Clausura, me fueron a llevar la medalla de campeón a la cárcel se la di a él. Había hecho una amistad bárbara dentro de la cárcel. Cuando tuvo la libertad, entró con nosotros al estadio varias veces".

LA FRASE

"Nuestos compañeros fueron campeones del Torneo Clausura ante Huracán Buceo y en vez de dar la vuelta olímpica, entraron al arco y se tiraron sobre la red como si estuvieran presos; fue algo muy emocionante para nosotros".

Martín García

Exdelantero de Peñarol

LA DEFINICIÓN DEL TÍTULO

Ninguno de los dos clubes pudo jugar con los futbolistas procesados el primer clásico de definición del Campeonato Uruguayo, pese a que un día antes habían recobrado la libertad. Incluso a Peñarol lo dirigió el ayudante técnico Erardo Cóccaro. Nacional ganó 1-0. En la revancha, Hugo De León colocó a Vanzini y Regueiro de titulares; Ribas solo hizo entrar a Marcelo De Souza y a los 70'. Fue 1-1 y Nacional campeón.


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