La vida en las sombras

Personalidad para no decaer y solidaridad son las claves para esta compleja condición

En un plantel conviven todo tipo de personalidades. No es sencillo lograr un ambiente de armonía. Y más en un grupo de personas donde todos tienen el mismo objetivo: jugar.

Además de los deseos y las ganas de entrar a la cancha, entran en juego las vanidades, el entorno, las manijas de los amigos del éxito. Hay que tener la cabeza bien puesta para no salirse de las normas de grupo.

Es que hay vestuario, hay charlas, y mate de por medio, se habla. Generalmente el suplente expresa las pocas oportunidades, que no lo ponen, que le dicen tal cosa y no la cumplen. Está molesto, es claro.

Pero esta selección logró algo fuera de lo común. Al que no le toca entrar, respalda sin una palabra de más. Es obvio que todos quieren jugar, pero nadie levanta la voz más allá de lo que corresponde o se molesta cuando lo sacan de la cancha.

Si esto ocurre con jugadores de campo, que dejamos para los goleros... No tienen las mismas oportunidades que los demás. Juega uno y el resto espera. Y de pronto es un mes, un año, dos y hasta una década por una oportunidad.

Que le pregunten a quienes durante años estuvieron a la sombra de Rodolfo Rodríguez.
Hace unos años el técnico Tabárez reveló un deseo a El Observador, el de la búsqueda de un golero “para una era”. Y apuntó a Fernando Muslera. Quienes quedaron atrás lo padecieron. En silencio. Llevando adelante el difícil arte de ser el golero suplente.

Mire que debe ser duro armar la valija y viajar horas sabiendo que llegará al complejo simplemente a entrenar porque no tendrá la oportunidad de jugar.

Martín Silva lo vive en carne propia. Pero lejos de molestarse lo asume con orgullo y dignidad. Una frase lo pinta en cuerpo y alma: “No lo había escuchado a Tabárez decir que quería un golero para una etapa del arco, pero si es así creo que hizo una buena elección porque con Fernando tenemos golero para rato”, comenta a El Observador el protagonista de esta historia.

Para Martín no es una vergüenza decir que es el golero suplente, al contrario, lo toma como un orgullo: “Sí, obviamente que sí, sobre todo porque estoy orgulloso de ser parte de este grupo. Siempre voy a tener la mentalidad de que quiero jugar pero en estas circunstancias es lógico que el que esté jugando sea Fernando porque es el que lo hace y lo hace bien”.

¿Cómo es el difícil arte de ser el golero suplente sabiendo que, salvo un milagro, no habrá chance?

“En este caso estando en una selección no es nada difícil. Obviamente que siempre tengo ganas de jugar y lo disfruto al máximo cuando me toca pero hay que poner los pies sobre la tierra y saber que uno es un privilegiado al ser parte de este grupo”.

Pero aclara enseguida: “Es distinto en un club. Sí, en un club se sufre más, pero estando aquí vos ya sabés que estás entre los mejores y están reconociendo el trabajo que realizás en tu equipo. En un día a día en un año entero siendo suplente se sufre muchos más”.
Silva tiene su propia historia con la celeste. Arrancó esta era como tercer golero

“También lo vivía como lo vivo ahora, con la alegría de todos los días de poder venir, que me llamen de mi club para decirme tenés que ir a la selección, tener que integrar ese grupo que va a jugar una Copa América o un Mundial ya es como un sueño”.

Consultado sobre si cuesta armar la valija para viajar y saber que no se va a jugar, el golero que le cuida la espalda a Muslera respondió: “No, para nada. Al contrario, incluso cuando uno viene acá tiene que trabajar como si fuera titular, como si le tocara jugar mañana porque nunca se sabe cuando le puede tocar la oportunidad. A mí me tocó jugar justo el repechaje, partidos importantes, así que uno tiene que contar con la confianza de todos los compañeros”.

Por donde pasa la motivación
Silva dice que en el caso del golero hay que motivarse para no decaer.
“Mucho, mucho, pasa mucho por ahí, más que nada por venir con la cabeza tranquila, venir a disfrutar, sabiendo que te tenés que exigir, que tenés que estar a la altura del compañero que está jugando porque en cualquier momento te toca y no podés defraudar a nadie”.
Para el golero celeste en estas condiciones se debe priorizar el compañerismo.

“En el caso de los goleros es fundamental tener una buena relación con los compañeros. Es algo que no siempre se da, pero en este caso con todos los que pasaron por la selección tuve una buena relación y estos compañeros los conozco desde hace tiempo y somos como un subgrupo y sabemos que solo juega uno. Lo fundamental es tener los pies sobre la tierra y trabajar como el mejor”.

Ahora bien, ¿qué le dice el golero que es titular al suplente? ¿Qué les dice Muslera para que no tengan bajones por vivir a su sombra?

“En este caso Fernando tiene que tener todo en condiciones para rendir y eso incluye tener buenos compañeros de trabajo, tener la cabeza tranquila con dos compañeros atrás que lo bancan a muerte y lo exigen día a día”.
Silva dijo que en esta “profesión” de tener que esperar siempre, es vital dejar el egoísmo de lado.

“Son circunstancias especiales por el compañero que juega, uno no puede ser tan soberbio de creer que siempre es el mejor, Fernando está en un gran nivel y por eso me encanta compartir entrenamientos con él y lo sigo. Todos nos seguimos, nos conocemos hace tiempo, hemos vivido muchas cosas y nos tocó estar en un periodo ganador de la selección”.
El golero suplente vive en un mundo de sombras. Pero Silva, en cambio, siente un orgullo inmenso de ser celeste. 


Fuente: Jotge Señorans, enviado a Brasil

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