La versión beta de Nole

Sin jugar bien pero aplastando en momentos decisivos, Djokovic le ganó a Murray y festejó

No fue su mejor partido. Tampoco fue su mejor semana en el Circuito, con altos y bajos, con algún set perdido y malos humores que lo llevaron a ser dominado por momentos. Pero quizás eso sea que lo marca más firme que nunca como el número uno del mundo: aún jugando lejos de su 100%, a Novak Djokovic le alcanza para ser mucho más que sus rivales y sumar otro título: ahora el del Masters 1000 de Miami y sumar ambos torneos grandes a esta altura del calendario, tras haberse quedado hace dos semanas con el título de Indian Wells.

Con Nadal en picada, con Federer descansando y eligiendo bien los torneos que juega porque el físico le pasa factura, Andy Murray era lo más parecido al máximo nivel que puede enfrentar el serbio. Y lo exigió en el primer set (7-6 Djokovic) y el segundo (6-4 Murray), pero finalmente no pudo resistir: derrota aplastante por 6-0 en el tercero, para demostrar que, cuando acelera, Nole es imbancable.

El escocés, que ya había perdido ante el serbio en semifinales de Indian Wells, llevó peor las condiciones climáicas, con una sensación térmica de 30 grados y humedad del 50%, y su físico le duró apenas para igualar a sets el partido, que se extendió a 2 horas y 47 minutos.

Djokovic, complicado en lo físico, apostó por hacer un partido sobrio, sin apenas brillo, pero sin grandes fallos, y le funcionó ante un rival al que le había ganado sus últimos nueve partidos en pista dura (17-8 en total).

Incómodo
Tal y como le pasó en octavos ante David Ferrer, Djokovic no entró cómodo. El primer set fue errático, con ambos quebrándose el servicio hasta que llegó el tie break, en el que el uno del mundo logró cuatro minibreaks y se hizo con el primer set (7-3).

El segundo set fue tan igualado como el primero, pero sin el trasiego de breaks de la primera manga. El británico salvó el tercer juego por la mínima y sufriendo lo indecible tras salvar cuatro bolas de ‘break’ en un juego que podría anticipado el inicio del fin del partido.

Djokovic perdió la paciencia y hasta recibió alguna desaprobación del público, síntoma de su incomodidad.

Producto de ese momento, más por clase que fuerzas, llegó el break de Murray, que dio paso al set definitivo, en el que el aspecto físico se tornó clave.

El escocés se desinfló, a pesar de que tiene residencia en Miami y es habitual verlo entrenar en Cayo Vizcaíno en similares condiciones climáticas, mientras Djokovic mantuvo mucho mejor el tono físico y lo aprovechó para pasar por encima a su rival.

El serbio, que este lunes empatará al español Rafael Nada, con 141 semanas al frente de la ATP, logró seis juegos consecutivos para desánimo del 4 del mundo que veía cómo su esfuerzo en los dos primeros sets no servía para nada.  

Murray no encontró las fuerzas para seguir en el partido, y volvió a demostrar que los tres grandes le significan un desafío casi insuperable: perdió los últimos 12 partidos con Nole, Federer y Nadal. Y Djokovic, mientras tanto, demostró que hoy por hoy no hay argumentos para discutirle que sea el mejor tenista del planeta.


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