La terquedad del buen fútbol: Barcelona 2-Arsenal 0

Sin desesperarse ni traicionar su idea, Barcelona dio otra lección de fútbol y venció 2-0 a Arsenal
El momento y la superioridad de este Barcelona obligó ayer a Arsenal a despojarse de su identidad. Ese equipo que no hasta hace mucho era un "pequeño Barca" (en la intención de jugar, más que en los casi nulos títulos conseguidos), que intentab

Pero este equipo de Messi, Suárez y Neymar es una fuerza incontenible. Sea lo que sea que se le ponga en frente, goleando o trabajando los partidos – la primera opción más que la segunda– Barcelona siempre encontrará la forma de ganar. Tiene un modelo, pero sobre todo, tiene la convicción. Lo buscó durante todo el partido. No se puso nervioso, no se desesperó, porque no sabe lo que es eso. Terco, pero con la terquedad de los grandes. Así, era cuestión de que el tiempo pasara –ni siquiera un gol inglés alcanzaba– para que se desatara el partido, y Barcelona hiciera lo único que sabe: meter goles y ganar. En este caso fue 2-0 en el Emirates Stadium, para dar un gran paso hacia los cuartos de final de la Champions y mantener viva la chance de lograr dos triples coronas consecutivas, hazaña sin antecedentes en el fútbol mundial pero a la altura de este equipo histórico.

Era una prueba interesante para evaluar a este Barcelona. Porque es cierto que hoy es ampliamente superior a un Arsenal en busca de identidad, pero de todos modos, jugar una serie a 90 minutos por el objetivo mayor de la temporada era un desafío bastante superior a los partidos ante Las Palmas o Sporting Gijón, que se han convertido casi en una gimnasia automática para el equipo de Luis Enroque, más allá de algún sofocón puntual.

Y Barcelona superó el escollo sin sorpresas: movió el balón, buscó espacios por todos lados, activó circuitos que a veces casi no son necesarios –los pases al vacío por las puntas, por ejemplo, para buscar centros– y el sacrificio para ir y venir cuando Arsenal comenzó a complicarlo con contragolpes rápidas tras conseguir la pelota. Le faltaba el último toque, porque no era, hasta los 75 minutos, la noche perfecta del "MSN".

Entonces, la justicia le hizo un guiño. Cuando al Arsenal se le ocurrió subir en bloque, a los 75', Barca lanzó un ataque mortífero: contragolpe en 4 toques y 80 metros: de Neymar a Suárez, de Suárez a Neymar, de Neymar a Messi. Pim, pam, pum: gol. Con el arma de Arsenal, pero filosóficamente diferente: siempre hacia adelante, siempre con vértices que terminen en el arco. Ante la resistencia, la pierna fuerte y una defensa mecánica, se imponía el arte del fútbol bien jugado.

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El gol no cambió la postura defensiva de Arsenal: como han hecho varios equipos en la Liga española, los ingleses siguieron defendiendo con once, sabiendo que perder por uno con Barcelona hoy es negocio, mucho más si es una serie ida y vuelta. Pero bastó un error de una zaga casi perfecta para que la jugada terminara en penal y Messi lo transformara en gol.

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No fue la tarde perfecta de Suárez, ni mucho menos. Tampoco de Messi. Pero este Barcelona es tan superior que, aún remándola los 90', es capaz de conseguir resultados que a otros les costarían una noche perfecta. Es lo que tiene ser el mejor equipo del planeta, y uno de los mejores de la historia.

65%
Posesión. En el primer tiempo la relación fue 71%-29% a favor de Barcelona y en el segundo 60%-40%
726
Pases. Intentó Barcelona contra 357 de Arsenal. Acertaron 885 contra 77%.
64%
Suárez erró mucho. Tuvo una cifra baja de pases acertados. Intentó 28 y acertó 18. El siguiente fue Neymar (63 y 51 para 81%).