La táctica de la versatilidad

Uruguay salvó el estreno en los Juegos con algunos inconvenientes al principio, subsanados gracias al ajuste en el guión para el complemento

Cuando Tabárez pensó su modelo de conducción para la selección lo armó bajo determinados parámetros. El primer punto fue el perfil del jugador que quería. El punto estaba pensado más allá del aspecto futbolístico. Para Tabárez, primero la persona, después la estrella. El segundo aspecto se basó en la ductilidad de los profesionales. La elección de un plantel tiene detalles que no se deben pasar por alto. El entrenador toma en cuenta un aspecto vital: la versatilidad que le pueden dar sus hombres. Por eso el polifuncional tendrá siempre preferencia.

El debut de Uruguay en los Juegos Olímpicos de Londres fue salvado por la versatilidad de los futbolistas, esa que le permite mover piezas, empezar con un sistema y terminar con otro.

En el primer tiempo los celestes salieron con un 3-4-1-2. La línea de tres en el fondo tuvo serios problemas para mantener un orden y equilibrio, por sus propias fallas y porque los carrileros no se plegaron en la medida que lo necesitaba su equipo. Para colmo de males Albín no estaba firme entonces lo vulneraron con facilidad. Entre los tres defensas quedaron espacios libres, como en el del gol, que el rival supo aprovechar.

El equipo apareció sin sincronización en su juego. Arévalo Ríos y Calzada no pudieron dominar el medio, la pelota no pasó por los pies de Ramírez y nunca llegó bien jugada a los delanteros

Tabárez le pidió en todos los entrenamientos que toquen en corto, que tengan la pelota, que hagan correr el balón, para no cansarse demasiado. Ni tocaron en corto, ni tuvieron la pelota, mucho menos la manejaron bien y a los 30 minutos, por le calor y lo que corrieron, empezaron a acusar el esfuerzo.

El hecho es que el elenco uruguayo se chocó con un inteligente planteo de su rival Emiratos Árabes Unidos que apeló a un 4-4-2. Donde primero espero, y luego se animó. Aguardó en su cancha con dos líneas de cuatro bien cerradas y no dejó espacios para que Uruguay generara. Con la velocidad de Ismaeil Matar y Ahmed Khalil, que siempre recibieron pelotazos en el sector más crítico de Uruguay (el desconcierto de la línea de tres) aprovecharon para inquietar a Uruguay. Campaña salvó dos goles en el primer tiempo.

Para la parte complementaria Tabárez movió fichas. La ductilidad de sus jugadores le permite apelar a cambios con los mismos nombres. Claro que se produjo el ingreso de Nicolás Lodeiro que terminó siendo fundamental.

Uruguay inició el segundo tiempo con línea de cuatro en el fondo, los dos volantes para contener, tres generadores de juego y un delantero. El 4-2-3-1 contó con Luis Suárez como punta, al margen de que muchas veces pasaba a ser un 4-2-2-2.

Las modificaciones le permitieron al conjunto seleccionado tener la pelota, manejar los tiempos y generar más juego que en el primer tiempo. La clave terminó siendo el gol de Lodeiro que destrabó el partido. Uruguay salvó su debut sembrando algunas dudas pero sabiendo que la versatilidad de sus hombres lo pueden sacar de momentos complicados.


Fuente: Luis Inzaurralde, desde Manchester

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