La táctica del control

Peñarol dominó el primer tiempo con la referencia de Novick sobre Recoba, que en el complemento se tiró atrás para asistir y generar espacios; los técnicos no arriesgaron nada

La tarde que Nacional perdió a Gonzalo Bueno se comenzó a plantear otro partido clásico. Nacional tenía claro que perdía a una de sus armas ofensivas. Y Recoba, que volvía al equipo después de 21 días, se quedaba sin uno de los delanteros que mejor explota sus asistencias. Pocos pensaron que su entrenador diseñara un modelo táctico destinado a controlar.

Desde el primer entrenamiento colocó a Santiago Romero y pobló el mediocampo de volantes.

El clásico mostró las cartas que se podían haber analizado en lo previo. Peñarol con un 4-2-2-2, con la intención de abrir la cancha con dos hombres por las bandas. Nacional salió con 4-3-1-2, con Recoba suelto y Calzada y Romero por las bandas con el claro objetivo de frenar las intenciones de Estoyanoff y Zambrana.

Otro aspecto que quedó claramente establecido fue que Marcel Novick tomó referencia sobre Álvaro Recoba para no dejarlo jugar libre.

Esto determinó que Nacional  quedara aislado futbolísticamente. Es que la pelota no le llegaba nunca clara a Recoba, por lo que Peñarol se apoderó del protagonismo. Después de los primeros 15 minutos el equipo de Da Silva empezó a desnivelar por las bandas con la velocidad de Estoyanoff. Y contó con una serie de situaciones de gol.

Del otro lado, con Luna dominado, todo quedaba en la lucha de Medina.

Los últimos 15 minutos del primer tiempo fueron ganados por las imprecisiones con errores de Israel Damonte y Alejandro González que pudieron costar caro.

Para el complemento, ninguno de los entrenadores apeló a modificaciones y salieron con el mismo modelo táctico.

Sin embargo, después de los primeros 15 minutos, donde ninguno de los dos equipos tuvo supremacía sobre el otro, Nacional se animó un poco más.

¿En base a qué? A un simple movimiento en la cancha. Recoba se retrasó unos metros para empezar a tomar contacto con la pelota y lanzar a sus compañeros.

Esto generó que su referencia, Marcel Novick, lo fuera a buscar en una zona donde permitió liberar la media cancha.

Es que quedó solo Grossmüller para contener y no siente tanto la marca. Entonces, Nacional pasó de dominado a dominador y transitó rápido el balón por el terreno central.

Fue así que el tricolor contó con posibilidades de Luna y Medina, que se demoraron en definir.

Para colmo, Peñarol se olvidó de Estoyanoff y volcó la ofensiva por izquierda, donde Núñez tenía controlado a Zambrana. Acaso lo más peligroso del aurinegro eran las trepadas de Raguso.

Recién a los 33 minutos, Da Silva movió piezas, pero no el tablero táctico. Torres por Zambrana. Nacional no arriesgó hasta los cinco minutos finales. Ya era demasiado tarde.

El control fue el común denominador del partido. Todo pasó por no dejar jugar al que se tenía enfrente .

Análisis del Clásico del 11/11/2012

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