La salida de Bengoechea fue a lo Peñarol

Pablo Bengoechea dejó de ser el DT mirasol en una jornada increíble, en la que dio entrevistas ratificando que seguía, pero al rato el director deportivo le informó que lo despedían; las derrotas clásicas terminaron firmando su salida a pesar de ser campeón y el técnico aurinegro más efectivo del siglo XXI

El final de Pablo Bengoechea como DT de Peñarol siguió el camino de la mayoría de sus antecesores, muchos de ellos incluso de la misma forma: en clásicos de verano. Pero en esta historia de Peñarol de quemar DT como cartuchos, lo nuevo fue la forma: una auténtica novela por etapas, que se empezó a escribir tras aquella goleada 0-4 ante River en setiembre, que se intensificó en diciembre a pesar del campeonato logrado, que siguió durante todo el verano y que explotó tras la derrota del jueves en el clásico ante Nacional.

Pero la última escena fue surrealista: Bengoechea llegó a la hora 16 a Los Aromos como el DT de Peñarol. Empezó a preparar la práctica que comenzaría a la hora 17, previa a Cerro Porteño. Dio una nota a Sport 890 ratificando que sentía la fuerza para ser el entrenador aurinegro a pesar de todos los rumores de su salida.

Apenas cortó se fue a otro sector de Los Aromos a hablar con Juan Ahuntchain, mientras la prensa esperaba para una conferencia que, se anunciaba, no iba a tener grandes títulos, ateniéndose a la firmeza de Bengoechea.

Y de pronto, la frase del entrenador, abriendo la conferencia: "Hace 10 minutos que Juan Ahuntchain me anunció que no soy más el DT del club".

Así se acabó el ciclo de Bengoechea, marcado por la bipolaridad: ganó los dos torneos cortos que jugó, pero perdió el Campeonato Uruguayo. Fue el DT con mayor porcentaje de puntos obtenidos en el siglo XXI, pero se pasó siete clásicos sin poder ganar. Fue campeón, pero al día siguiente lo querían destituir por un juego que nunca sobrepasó el nivel de lo mediocre.

El desgaste

El cargo de Bengoechea tambaleaba desde el jueves por la noche, cuando el presidente Juan Pedro Damiani le encomendó al director deportivo Juan Ahuntchain undictamen sobre la continuidad del DT. En realidad estaba en la cuerda floja desde diciembre, cuando tras ser campeón, durante 48 horas se manejó la chance de su salida. En ese entonces, Bengoechea se mantuvo firme y dejó un mensaje: siendo campeón, la única forma que tenía de irse de Peñarol era que lo echaran. Finalmente, en aquel ya lejano diciembre, Ahuntchain lo respaldó públicamente y en un informe al Consejo Directivo, aunque allí mismo dejó claro a los directivos que no tenía la mejor llegada con el DT a la hora de hacerle recomendaciones.

La derrota clásica

Tras el 1-3 del miércoles, el jueves de noche Damiani aún estaba indignado con el rendimiento, pero sobre todo, con el planteo defensivo, que retrocedió respecto al primer clásico. Y también con decisiones del DT, como que Marcelo Zalayeta fuera el primer cambio, no poner de titular a Maxi Rodríguez, o el cambio defensivo de Diogo por Aguiar. No quiso decir nada en público, pero la paciencia se le había agotado.

El resto de la directiva estaba en grados similares de molestia, y por eso muchos no querían tomar decisiones en caliente el jueves. Con las horas y el "enfriamiento", las posiciones fueron quedando más claras: la mayoría del oficialismo seguía al presidente. La excepción fue Gervasio Gedanke, el único que en diciembre votó por su destitución, que ahora opinó que si la decisión no se tomó en diciembre, no tenía sentido hacerlo ahora. En la oposición Ricardo Rachetti reconocía que quizás era hora de un cambio, mientras que el 2809 y Sentimiento 1891 se convencían de que había que respaldar el proyecto. La posición de Edgard Welker no pudo ser verificada por Referí.

¿Ahuntchain o Damiani?

Quizás Damiani ya tenía los votos, pero era lo menos importante. Porque de acuerdo a la nueva realidad deportiva del club, la clave estaba en el dictamen del director deportivo, cargo creado por presión de la oposición para manejar los temas futbolísticos. "Si sugiere una cosa y hacemos otra no tendría sentido que esté", dijo a Referí un dirigente oficialista, dejando claro que todo dependía de Ahuntchain.

Ahuntchain, habitualmente abierto a hablar con los medios, se llamó a silencio público, hasta que ayer por la tarde le comunicó a Bengoechea que no era más el DT de Peñarol. Antes había hablado con la "mesa chica" del oficialismo. Algunos de los dirigentes opositores se enteraron por los medios, mientras que Ignacio Ruglio y Andrés Sanguinetti –Sentimiento 1981– se enteraron de boca de Ahuntchain segundos antes que se lo anunciara al DT, ya que fueron los únicos consejeros en ir a Los Aromos.

"Fue la decisión más difícil que me tocó tomar en mi carrera", dijo Ahuntchain a la prensa, ratificando que la decisión había sido suya. Consultado acerca de por qué cambió de opinión respecto a diciembre, cuando recomendó su continuidad, Ahuntchain respondió: "En el debe de Pablo quedaron no ganar los clásicos y el nivel del juego, más allá de los resultados. Hace un mes fui partidario de continuar el proyecto, pero hubo cosas que me llevaron a cambiar. No es una respuesta fácil, hay cosas en la interna que yo no voy a manejar públicamente ahora".

Para Bengoechea la salida no fue decisión de Ahuntchain sino del presidente. Minutos antes de ser cesado, en entrevista con Sport 890, expresó: "Juan cree en los proyectos, en los procesos, pero me imagino que hay circunstancias que lo sobrepasan. Todos somos empleados del club, obvio que los dos queremos el bien uno del otro, siempre hay muchos otros factores que no dependen solo de lo que opine el gerente".

Sea de quien sea la decisión última, Peñarol no tiene DT a dos semanas de arrancar el año. Una costumbre que no cambia con los años.


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