La revancha de Cuevas

Luego de perderse varias series decisivas por la lesión que casi corta su carrera, cuevas podrá jugar ante su gente por un objetivo grande en davis

Corría enero de 2014 y Pablo Cuevas encaraba la recta final de su infierno personal: la lesión de rodilla que lo tuvo casi dos años fuera de las canchas y lo hizo pensar seriamente en dejar el tenis. Uruguay tenía la chance de ganarle a República Domincana para avanzar en la Zona 1 de Copa Davis. Cuevas dio todo por estar pero pocos días antes de la serie se tuvo que bajar.

“Lamentablemente me toca alentar una vez más a mi compañeros de equipo este fin de semana. No estoy preparado para jugar partidos a 5 sets con el esfuerzo que implica una serie de Copa Davis. Confío plenamente en el equipo para sacar este difícil compromiso adelante”, escribía casi con resignación en su cuenta de Facebok, horas antes de ver como sus compañeros dejaban todo pero caían 4-0 ante República Domincana.

Lo mismo le había pasado en 2013, cuando a pesar de acelerar tiempos, su rodilla no le permitió llegar a la serie ante Colombia de local en busca de un lugar en el repechaje del Grupo Mundial, que terminó con derrota 5-0.

Hoy, el tenis y la vida le dan una revancha a Pablo Cuevas. Desde mañana en Montevideo, frente a su gente y en del mejor momento de su carrera, tendrá la chance de pelear por darle a Uruguay la chance de jugar el repechaje al Grupo Mundial.


“La última vez con Colombia, que dimos ese paso enorme para poder ascender, me quedé con las ganas. Ahora lo voy a disfrutar después de todo lo que pasé. Vengo disfrutando mucho mas el circuito, y ahora me toca una Davis de local, linda por el desafío y lo que significa. Por el momento en el que estoy va a venir mucha gente a disfrutar y a tratar de sacar esta seria delante”, le dijo el tenista N° 23 del mundo a El Observador.

“Es como que las  cosas se juntan, se van juntando todas”, agrega a El Observador Enrique Pérez Cassarino, capitán del equipo desde 2010 y que fue testigo de la lucha de Pablo. “Acá nos tocó un sorteo en el que tenemos la posibilidad de jugar acá, con Pablo en su mejor momento,  después de tres o cuatro años que no jugaba de local. Para todos es disfrutable. A veces uno trabaja pero no se da tan fácil. Ahora a Pablo se le está dando después de mucho sacrificio”, agregó el capitán uruguayo.

El recuerdo de Argentina
La instancia del sábado será comparable a aquella serie ante Argentina en 1995, cuando ante un Carrasco Lawn Tennis repleto, Diego Pérez y Marcelo Filippini vencieron a Argentina 3-2 para clasificar al repechaje ante la Austria de Thomas Muster.  Cuevas era muy chico (nueve años), pero dice que los cuentos de aquella serie son una de esas charlas que pasan de generación en generación en las horas previas a los partidos decisivos: “Me acuerdo poco, pero con todas las Davis que tengo encima ya escuché muchas de esas historias en las cenas. Puede ser una instancia similar. Estar ahí adentro de la cancha, si bien hay mucha tensión, se disfruta de manera especial, son esas series que quedan para toda la vida”.

Por todo eso, por su momento y por sus ganas acumuladas, Cuevas es la gran esperanza celeste para el fin de semana: “Lo que hizo Pablo el nos últimos siete ocho meses, ganar tres torneos en 8 meses solo lo hacen los mejores diez del mundo. Ferrer lo logró y es 6°. Pablo arranco el año 32°, ahora vuelve a ganar un torneo. Hay que aprovechar el momento, disfrutando y sabiendo que ellos tienen un equipo muy competitivo y que se tienen que dar muchas cosas para que ganemos tres puntos”, cierra Pérez.


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