La producción del aurinegro está en franco descenso

El equipo de Jorge Da Silva tuvo un buen debut oficial en el año ante Deportes Iquique; de allí en adelante su producción fue en franco descenso

Peñarol parece haberse subido al sube y baja. No mantiene una regularidad entre partido y partido y eso comenzó a notarse ya desde el compromiso ante Emelec por la Copa Bridgestone Libertadores, por más que lo terminó ganando.

Esa “coherencia” que se veía normalmente en la cancha hasta fines del año pasado en el equipo de Jorge Da Silva cuando se consiguió claramente el Torneo Apertura luego de 16 temporadas, parece haber desaparecido, al menos, transitoriamente.

Luego de una buena pretemporada en lo físico y de conseguir algún resultado alentador –como haberle ganado el clásico amistoso a Nacional, luego de seis encuentros sin poder ganarle– el equipo de Da Silva debutó muy bien en la actividad oficial y de allí en adelante, empezó a los tumbos y a decaer en su ritmo y en su juego.

No hay que olvidar que el mismo martes en que se perdió ante Vélez, se cumplieron seis meses sin derrotas oficiales para Peñarol. En ese período –que incluye obviamente el receso– se disputaron 17 encuentros y el Polilla logró mantener el invicto.

Es claro que la derrota ante los argentinos no tira por la borda lo anterior, pero sí es un llamado de atención que ya se pudo observar sobre todo en el primer tiempo del sábado pasado ante Fénix en el que no salieron las cosas.

El equipo tiene lo suyo, comete errores, pero hay veces que como acierta, el cuerpo técnico también se equivoca. Y ante Vélez sucedió eso. Se cuidó mucho el resultado, quedó demostrado que con un empate estaban locos de la vida, pero un error en el final –y luego de que Da Silva realizara tres cambios que no dieron ningún resultado– la derrota se pagó cara.

Obviamente que antes del partido y en los pasillos aurinegros se palpaba esa actitud de que un empate servía. Y normalmente, en el mundo del fútbol en el que está todo inventado, cuando se juega de esa manera, se pierde.

Como casi nunca sucedió desde que llegó Da Silva a Peñarol; de a poco se empezó a ver desesperación y desorden en la cancha; y eso, normalmente, lleva al pelotazo, un viejo conocido de Peñarol que había quedado desterrado.

¿Qué pasó desde el buen debut ante Iquique hasta ahora en el que el equipo parece haber caído sustancialmente en su producción?

Es claro que hay jugadores que no han rendido en el nivel que lo venían haciendo a fines del año pasado.

En ese contexto, se extraña la velocidad y el desborde de Nicolás Raguso, quien por cuestiones personales apenas fue utilizado.

Pese a los goles que ha convertido, Juan Manuel Olivera tampoco se mostró como en los buenos viejos tiempos. Muy apagado y ganando poco por arriba.

La doble competencia también puede servir hasta de excusa, pero en realidad se han jugado muy pocos partidos y Peñarol no ha tenido viajes demasiado largos al exterior.

Entonces hay que ver qué enfoque tienen diversos personajes aurinegros como algunos dirigentes.

“Solo intranquiliza el resultado”
El vicepresidente de Peñarol, Edgar Welker, dijo a El Observador que “no estoy muy seguro de si el equipo fue decayendo en su juego. Ante Vélez, considero que se jugó un primer tiempo muy bueno y en el segundo no sé si fue el físico que complicó a los futbolistas o que Vélez retornó al nivel que todos imaginábamos. Pero no era un partido para perder; el empate era lo más justo”.

En relación con el partido ante Fénix, Welker sostuvo que “el primer tiempo se atribuyó a que los jugadores de Peñarol no tuvieron concentración. Eso hay que mejorarlo y si bien lo mejoraron en el segundo período, el equipo mejoró muchísimo y debió ganar. De no haber sido por el arquero de ellos que tuvo una gran actuación, Peñarol hubiera ganado”.

Welker indicó a su vez que “no tenemos ninguna intranquilidad, aunque sí intranquiliza el resultado que cosechamos contra Vélez porque la intención es seguir ganando. Tenemos un gran plantel con jugadores de nivel y también un gran cuerpo técnico. Lo que está faltando es el acople necesario de algunos futbolistas que son nuevos para que todo funcione un poco mejor”.

Consultado acerca de si pensaba que los cambios de Da Silva ante Vélez le habían jugado en contra a Peñarol, expresó: “Lo de los cambios es muy relativo. Si el resultado no hubiese sido ese, muy probablemente hoy estaríamos hablando de otra cosa o de que las variantes habían sido buenas”.

“El equipo está rengo”
La visión del secretario de Peñarol, Gervasio Gedanke, es un poco más analítica.

“Al equipo no lo vi bajar en lo futbolístico. Con Iquique jugó muy bien, pero hay que tener en cuenta que fuimos visitantes y que había más espacios que fueron aprovechados para conseguir una victoria muy importante. Después, tanto Emelec como Vélez tienen más plantel que los chilenos y era obvio que nos iban a complicar más”, explicó.

Según Gedanke, “el equipo vuelve a tener las mismas carencias que antes, es decir, está rengo por la izquierda y se nota. Ya lo había dicho Da Silva al término del Campeonato Apertura, cuando habló de que por izquierda, Peñarol no era el mismo”.

Respecto al encuentro ante Vélez, el dirigente opinó que “supimos dominar durante el primer tiempo, se impidió que ellos tuvieran la pelota, pero se llegó muy poco al arco de enfrente; se crearon pocas chances”.

Asimismo, demostró preocupación en el tema “de si este plantel tiene memoria colectiva. No puede ser que cuando cambia de figura táctica en pleno partido –como ha sucedido–, todo se complique tanto”.

Además, sostuvo que “los dirigentes y el cuerpo técnico decimos que el Uruguayo es lo más importante, pero para el jugador es difícil sacarle la Copa Libertadores de la cabeza. No es tan sencillo el tema”.

Así está hoy Peñarol. No es el equipo regular del año pasado y esa es la búsqueda a la que apostará Da Silva.


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