La pesadilla de Peñarol no tiene fin

Los aurinegros dejaron dos puntos más por el camino y siguen jugando cada vez peor, muy desordenados y con escaso aporte ofensivo
Las caras, los gestos de desconsuelo en el final lo dicen todo. Peñarol volvió a defeccionar y dejó dos nuevos puntos valiosísimos por el camino, esta vez, ante Sud América, sin mostrar reacción alguna a lo que fue su última semana en la que venía de perder dos encuentros.

Peñarol había comenzado mejor el partido, jugando más ordenado, con un Maximiliano Rodríguez más inspirado que otras veces y llegando con peligro.

Sud América prácticamente no podía cruzar la mitad de la cancha debido a que el equipo del Polilla Da Silva se mostraba mejor parado y tratando, en lo posible, de manejar los hilos del encuentro.

Por eso no extrañó que en tan solo 13 minutos llegara el tanto de los aurinegros. Una gran pared entre dos excompañeros de Wanderers –Maximiliano Rodríguez y Nicolás Albarracín– terminó con el tanto de este último.

Fue una explosión diferente para el plantel de los aurinegros por una doble causa: era un fuerte espaldarazo para Rodríguez quien no había encontrado su fútbol hasta ahora, y era la primera vez desde que defiende estos colores que Albarracín lograba tutearse con la red.

Cabe señalar que hubo una equivocación importante por parte del árbitro Esteban Ostojich ya que la jugada del gol comenzó con un lateral que era claramente para los buzones. Sin embargo, Tomás Costa tomó la pelota y sacó rápido para que continuara Peñarol con el juego.

Pero todas esas buenas intenciones que habían mostrado los carboneros en esos primeros minutos se vinieron abajo casi enseguida, porque a los 19 minutos Tomás Costa cometió un penal totalmente innecesario sobre Diego Vega y Nicolás Royón lo transformó en el empate.

Es la tercera jugada desgraciada del argentino en tan solo una semana, ya que el sábado de la semana anterior había cometido el penal ante Fénix, luego se equivocó feo en un pase que derivó en el único gol con el que Huracán le ganó a Peñarol por la Copa, y ahora este penal.

Una vez más, el nerviosismo fue factor determinante en un plantel de Peñarol que ya ve fantasmas cada vez que le convierten. Entonces a partir de allí se perdió la calma y el orden y fue el mediocampo rival el que con Maximiliano Arias –sí, aquel que jugaba en Peñarol– y Jonathan Barboza, manejó las acciones. Cuando atacaron a Mac Eachen, el equipo sufrió mucho.

Sud América era la antítesis de los aurinegros, ya que jugaba sin presión alguna y eso se notaba claramente en la cancha.

De todas maneras, a los 37' con una volea desde fuera del área, y un minuto después tras gran pase de Costa que lo dejó solo, Diego Forlán avisó que Peñarol estaba vivo.

El equipo de Comesaña jugó un inteligente primer tiempo y dejó que su rival se enloqueciera y se desordenara.

La lluvia le dio otro condimento al segundo tiempo aunque todo seguía igual: nervios por un lado (Peñarol) y todo lo contrario en el rival que hacía su negocio.

La entrada de Martín Luque le dio mayor vigor y dinámica al juego de Peñarol. El argentino a esta altura pinta para titular.

El equipo cayó reiteradamente en offside mostrando su falta de concentración.

Forlán era el que más buscaba y quería en Peñarol, pero a los 75 minutos se fue lesionado complicando aùn más el panorama.

Ya a esa altura, el equipo de Da Silva jugaba a lo que saliera, con demasiada falta de orden y de mando sobre la pelota. Sud América en tanto, se cerraba muy bien atrás con cinco hombres y contragolpeaba con peligro.

Miguel Murillo se perdió un gol increíble en la hora tras gran habiitación de Cristian Palacios y ese fue el colofón de un equipo que vuelve a vivir una etapa de pesadillas.

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