La pelota está del lado de los médicos

La Organización Nacional de Antidopaje de Uuguay (ONAU) le informó a Darío Rodríguez de su positivo, le tomó declaración y le quitó por ahora la ficha médica; Rienzi y Pagano deben declarar

Darío dio la cara. Lo esperaba todo el mundo en la Dirección Nacional de Deportes, no solamente la prensa, sino inclusive varios funcionarios que se tomaron una fotografía con él y le pidieron autógrafos antes de que se sentara a declarar acompañado por el Dr. Jorge Barrera, el gerente deportivo de Peñarol, Carlos Sánchez y Fernando Morena.

Llegó con 2 minutos de retraso y entró 5 minutos después inclusive. Allí lo escucharon los integrantes del tribunal de disciplina de la Organización Nacional de Antidopaje de Uruguay (ONAU), María Eugenia Lamas, Federico Perroni, Edgardo Ettlin y Danáe Andrada, todos abogados, y el director nacional de deportes, Ernesto Irurueta.

El jefe de la sanidad aurinegra, Alfredo Rienzi, no concurrió debido a que no fue citado y que no era obligatoria su comparecencia.

Puertas adentro, al futbolista se le notificó que dio positivo en el control antidopaje del clásico en el que estuvo en el banco de suplentes y no entró, y que la sustancia era OXA B12 (un corticoides), y que, obviamente, está prohibida y por consiguiente, le fue retirada por el momento la ficha médica.

Sin embargo, en Peñarol son optimistas en que el resultado de la investigación termine en una amonestación al jugador y no en una suspensión.

Según pudo saber El Observador, el jugador explicó todo el proceso, que fue sometido a un tratamiento médico, mientras que Barrera presentó un informe médico de Rienzi, firmado por él en el que se diagnosticaba la lesión y la posología que debía aplicársele al futbolista.

Allí se expresaba que el jugador tenía que tomar OXA B12, por lo que queda claro que el club decidió a través del médico suministrarle dicha sustancia.

Rienzi hizo todo el tratamiento con OXA B12 y la inyección que causó el problema final se la dio el kinesiólogo Germinal López.

Darío siempre pensó que Rienzi estaba en conocimiento de esto y eso lo expuso ante el tribunal que le tomó declaración.

No obstante, a la hora de que Darío concurriera a realizarse el control antidopaje el domingo 5 de mayo tras el clásico en el que estuvo en el banco de suplentes, junto a él se encontraba el otro médico aurinegro, Mario Pagano y allí este no firmó nada con relación al tratamiento que se le estaba brindando a Darío.

“Pagano informó solamente que le dio Voltaren (un antiinflamatorio) el día anterior”, informó una fuente a El Observador.

¿No hubo comunicación entre los médicos? Eso quedó expuesto en este caso. Pagano no firmó el acta admitiendo que Darío se hacía un tratamiento con OXA B12 sencillamente porque no lo sabía.

El Observador intentó una vez más poder hablar el viernes con Rienzi y no encontró respuesta.

Darío contestó todas las preguntas que le realizaron e inclusive aclaró mucho el panorama sin esconder nada.

El abogado Barrera sostuvo ante el tribunal que el objetivo de Peñarol y del jugador era no dilatar el procedimiento, ni interponer ningún artilugio jurídico, ni chicanas y, debido a eso, pretendían que no se abriera la segunda muestra.

“Sí, mi intención es esa misma. No quiero que se abra la segunda muestra porque confío en el resultado del análisis”, dijo Darío.

Además, el futbolista sostuvo que “lo digo con toda humildad. Si hubiera querido tomar alguna sustancia para jugar el clásico, lo jugaba. Pero nunca lo hice en mi vida y tampoco lo hice ese día”.

Darío dio dos datos que son muy importantes para tener en cuenta. El primero de ellos es que se enteró el domingo del clásico por la mañana que iba a ir al banco de suplentes porque el Polilla Da Silva le pidió que fuera como un apoyo moral, como parte de una estrategia previa al partido contra Nacional. Sin embargo, el futbolista dijo que esa inyección de OXA B12 se la suministraron el viernes, por lo que estaba clarísimo que él no iba a jugar.

El otro punto que sostuvo Darío fue que tan lesionado estaba –por lo que no podría haber jugado ese clásico–, que a la semana siguiente, el 11 de mayo, tampoco fue tenido en cuenta para enfrentar a Progreso por la duodécima fecha del Clausura, pese a que nuevamente estuvo en el banco de suplentes.

Darío dio la cara y fue claro ante el tribunal de disciplina que citó para el próximo miércoles a la hora 10 y por separado a los dos médicos y al kinesiólogo de Peñarol para que brinden sus testimonios.

“Quiero agradecerles a todas las personas que me dieron su apoyo en estos días, la verdad unos días difíciles para mí y para mi familia. Recibí el apoyo de colegas de diferentes equipos, gente desconocida y gente de los medios. Lo único que me gustaría dejar en claro más allá de la resolución que se tome, es que nunca tomé nada ni tomaré para mejorar mi condición deportiva. A lo largo de mi carrera siempre ha sido así”, indicó Darío a los medios tras firmar el acta. Ahora será el tiempo de los médicos.


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