La página más negra de Figueredo, el equilibrista del fútbol

La detención del dirigente uruguayo se da 48 horas antes que dejara su cargo en FIFA y terminara una carrera llena de polémicas

La detención de Eugenio Figueredo como uno de los presidentes acusados de corrupción en FIFA marca la página más negra del dirigente con mayor poder de decisión en los últimos 25 años del fútbol uruguayo.

Expresidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y de Conmebol, fue uno de los integrantes de la “vieja guardia” del fútbol sudamericano, que en los últimos tiempos cayeron en desgracia o fallecieron antes que se los acusara. Junto a él fueron detenidos este jueves el expresidente de Conmebol, Nicolás Leoz (había renunciado en 2014 en medio de acusaciones de corrupción), y el vicepresidente del organismo, el venezolano Rafael Esquivel. Antes, el expresidente de FIFA Joao Havelange había renunciado a sus cargos honorarios tras acusaciones de sobornos. El exvice de FIFA, Julio Gordona, murió sin que se le presentaran cargos.

La caída política de Figueredo tuvo lugar en febrero, cuando el nuevo presidente de la Conmebol Juan Angel Napout lo desplazó de su cargo en FIFA. Eso se iba a concretar el 29 de mayo, cuando se votara el nuevo Comité Ejecutivo de la organización. Napout será quien ocupe ese lugar, con lo que el uruguayo dejaría de tener cualquier vinculación oficial como dirigente de fútbol. Unas 48 horas antes de su partida, llegó esta noticia inesperada.

Su carrera

Figueredo designó a Óscar Tabárez como Director Técnico de Uruguay. Montó el complejo de la AUF. Bajo su presidencia Uruguay volvió al Mundial y propició la integración del fútbol del interior.

Como contrapartida, se lo acusó de negociar extensiones de derechos de televisión a favor de Francisco Casal, a escondidas de los clubes. Fue sacado de su cargo tras perder el aval del gobierno de Tabaré Vázquez y terminó como presidente de la Conmebol en medio de una polémica con los clubes uruguayos que reclamaron más dinero por los derechos de televisión, con la figura de Casal sobrevolando por detrás.

Pero ante todo siempre fue considerado un equilibrista: un hombre capaz de sobrevivir a mil tormentas y de aliarse con viejos enemigos para obtener sus objetivos.

Figueredo presidió la AUF de 1997 a 2006, fue vicepresidente de Conmebol de 1993 a 2013, presidente en 2014 y fue hasta ahora vicepresidente de la FIFA.

Sus polémicas

Su llegada a la AUF se concretó en 1997 por la necesidad de un líder fuerte.

Tras el fin de la presidencia de Carlos Maresca, la AUF había tenido cuatro presidentes en ocho años. Eliminados del Mundial y en medio de una crisis política, los clubes apelaron a Figueredo para sacar a flote a la selección, el dirigente de mayor renombre internacional por ese entonces. Eugenio hizo una jugada institucional clave: la creación de la Mesa Ejecutiva, de manera que el Ejecutivo no se desgastara con las tareas del fútbol de cada fin de semana, algo que le había costado el cargo a muchos de sus predecesores.

Derechos de televisión

El otorgamiento de los derechos de TV a Tenfield en 1999 fue una de las primeras grandes polémicas en el mandato de Figueredo. Fue el primer mega contrato de cesión de derechos de televisión, que marcó la historia del fútbol uruguayo y por primera vez aportó recursos de peso a las instituciones, a la vez que creó un peligroso ciclo de dependencia.

Se lo acusó de favorecer a la empresa de Francisco Casal a pesar de presentar una oferta sensiblemente menor a la de Grupo Clarín, quien poseía las derechos hasta ese momento. “Casal llega el 5 de marzo de 1998, deposita US$ 1.900.000 para que los clubes puedan empezar y se le da un recibo a cuenta del contrato de la TV. Un mes después se llama a licitación por la televisión. Previo al inicio de la reunión aparece un sobre con una oferta. "¿Lo abrimos?, y todos dijeron que cómo lo iban a abrir si estaban hablando con esta gente. Yo dije que estaba sobrevolando Casal. Para mucha gente quedó como que esto fue una licitación. No fue una licitación”, dijo Eduardo Arsuaga, presidente de Defensor Sporting.

Passarella

Daniel Passarella venía de dirigir a Argentina en el Mundial 1998. Su proceso empezó con bríos pero terminó un año después en mitad de la Eliminatoria, tras una pelea con el DT de Nacional Hugo de León por la cesión de futbolistas. Asumió en su lugar Víctor Púa y clasificó al Mundial tras 12 años. Algún tiempo después, consultado sobre qué le diría a Passarella, Figueredo declaró: “Le diría que quedó debiendo plata”.

La llegada de JR

Figueredo recurrió a un golpe de efecto luego de la eliminación de Uruguay en primera fase del Mundial 2002: contrató a Juan Ramón Carrasco, quien venía de hacer una gran temporada con Fénix, a quien clasificó a la Copa Libertadores. El estilo arriesgado de Carrasco embelesó a muchos, pero enseguida se hizo notar con polémicas decisiones como cambiar casi un equipo entero de un partido a otro, o poner como capitán ante Chile a Pablo Munhoz, un jugador de casi nula experiencia en primera. Fue cesado por Figueredo tras una histórica goleada 0-3 con Venezuela en el Centenario. “Juan se la jugó y le salió mal. Mala suerte”, dijo Figueredo a El Observador. En su lugar puso a Jorge Fossati, quien llevó a Uruguay hasta el repechaje pero cayó ante Australia. Bajo su administración desfilaron Ahuntchain, Máspoli, Púa, Passarella, Da Silva (interino), Ferrín (interino), Carrasco, Fossati y Tabárez.

Yo, el rey

El 23 de enero de 2006, Figueredo dijo en entrevista con El Observador: “Lo que hago yo no lo puede hacer nadie (en la AUF)”. Esas palabras molestaron en el gobierno.

Defensor no juega final

Defensor decidió no presentarse a la final del Uruguayo Especial -un torneo de un semestre para equipararse al calendario europeo- al aducir falta de garantías luego que Nacional clasificara a ese partido decisivo tras un polémico penal que cobró el juez Gustavo Méndez: “Vamos a ver el retorno. ¿Cuál fue? No cambió nada. Porque Defensor no convence a los demás. Yo no hago ningún esfuerzo para que me voten, ni compro, ni hago nada. Mi vida no depende de la AUF”, dijo Figueredo.

La caída

La administración de Tabaré Vázquez impulsó la salida de Figueredo de la AUF, en el medio de acusaciones de irregularidades, como que la nuera del titular cobraba el sueldo más alto de la AUF, y denuncias de cheques sin fondos de la administración. “La calidad en la gestión, la autoridad moral y capacitación gerencial de sus directivos, la transparencia económica deben ser pilares de las entidades deportivas”, dijo el presidente en su momento. Luego el ministro de Deportes Héctor Lescano lanzó la famosa frase: “El fútbol requiere de agua, jabón y cepillo de alambre; requiere de cambios importantes". Figueredo se va y en una carta acusa al gobierno de injerencia indebida en el fútbol.

Tenfield, nuevo enemigo

Exaliados estratégicos, Casal y Figueredo pasaron a un serio enfrentamiento a fines de 2013 cuando la Conmebol rechazó las ofertas de Casal por los derechos de TV de los torneos sudamericanos, a lo que el empresario respondió acusando al organismo de no cumplir acuerdos pre establecidos. Varios clubes uruguayos, impulsados por Casal, elevaron una denuncia penal pidiendo investigación de los fondos y los dirigentes fueron sancionados por la administración de Figueredo.

La sanción de Suárez

La sanción a Suárez también lo tuvo como protagonista: varios dirigentes uruguayos lo acusaron por lo bajo de no mover sus influencias -era presidente del comité organizador y presidente de Conmebol- para lograr que la FIFA no sancionara a Suárez. La dureza inusitada de la sanción fue una muestra de que, como mínimo, Eugenio falló en cualquier gestión que pudiera haber hecho.


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