La otra goleada clásica de Nacional

Cuando parecía que Peñarol había conformado el mejor plantel del medio local, los refuerzos del tricolor fueron los que mejor rindieron en el primer torneo de la temporada

Alejandro Silva venía de pelear un lugar en el Mundial con la selección uruguaya. Juan Manuel Olivera retornó con un recuerdo de 30 goles. Diogo era una incógnita, pero portaba cédula brasileña. Andrés Rodales tenía su certificado de calidad expedido por el fútbol argentino. Y Pablo Migliore lucía un currículum importante. Para arrancar la temporada, Peñarol conformó –en nombres– el mejor plantel del fútbol uruguayo. Sin embargo, Nacional le terminó ganando por goleada en el período de pases.

¿Por qué? Porque las llegadas de Diego Polenta, Gonzalo Porras, Jorge Fucile, Santiago Romero, Sebastián Fernández e incluso Sebastián Taborda terminaron potenciando al equipo y alargando un plantel tricolor que ganó el certamen por destrozo: le lleva 10 puntos de ventaja a Racing y 14 a Peñarol a falta de una fecha.

“Hubo un momento en que pasaba el tiempo y nos decían que teníamos que apurarnos para contratar, pero nosotros nos tomamos tiempo para analizar y realizar las gestiones para traer a los jugadores que realmente considerábamos necesarios”, contó Álvaro Gutiérrez, entrenador de Nacional, a El Observador.

“Acertamos con los cinco que trajimos. A algunos les han jugado una mala pasada las lesiones, como los casos de Fucile (sufrió tendinitis en una rodilla) y Fernández (se desgarró y cuando estaba pronto para volver sufrió una contractura en la zona afectada), pero los cinco aportaron muchísimo para este grupo. Algunos más dentro de la cancha y otros más desde afuera”, agregó el entrenador.

La contratación de Polenta fue criticada porque el jugador llegó pasado de peso, pero desde su debut en la cuarta fecha ante River Plate se constituyó en el mejor defensa del campeonato.

“De Diego nos decían que estaba pasado de kilos (el jugador le admitió a El Observador tener “tres o cuatro kilos de más”) y que se iba a perder varios partidos, pero nosotros dijimos que preferíamos que se los perdiera porque después lo íbamos a tener el resto del año y además era el jugador que más se asemejaba a lo que queríamos. Cuando entró, rindió muchísimo y aportó mucho para el grupo”, sostuvo Gutiérrez.

A Polenta se lo recordaba por su pasaje por las selecciones juveniles de Uruguay, ya que emigró a Italia, desde Danubio, cuando tenía 15 años y sin haber debutado en Primera.

El futbolista, que jugó en Genoa y Bari en Italia, lleva 11 partidos jugados y los ganó todos. En esos 11 encuentros, el tricolor recibió solo dos goles.

Con voz de mando y personalidad para ordenar la defensa, ímpetu para ganar todas las pelotas divididas y timing preciso para anticiparse a los delanteros, Polenta le solucionó a Gutiérrez y a Nacional los problemas defensivos que el equipo mostró en las tres primeras fechas del Apertura.

La cuestión Taborda
La contratación de Nacional más cuestionada fue la de Taborda porque el jugador ya había pasado por el club sin pena ni gloria y en su último pasaje por River Plate tampoco había logrado destacarse.

En este nuevo período en los albos solo jugó 32 minutos en dos partidos: Rampla Juniors y Peñarol. Y terminó siendo importante cuando Nacional apostó al ollazo. Ante Peñarol generó la falta que determinó el gol de tiro libre del Chino Recoba.

“A Sebastián lo pedimos por dos motivos: en lo deportivo es muy valioso cuando los partidos requieren un juego más frontal y por elevación para abrirlos. En segundo término lo pedimos por sus características como ser humano: es un jugador con mucha personalidad, que le habla a los jóvenes, que une al grupo. Le sacamos el 100% porque enriqueció al plantel”, opinó el Guti.

El aporte de Fucile y Fernández se vio reducido por sus lesiones.

A estas contrataciones, Nacional les sumó a Santiago Romero, quien regresó al club tras jugar un año a préstamo en Deportes Iquique de Chile.

Y el Colo fue otro de los pilares del cuadro. Arrancó como volante y terminó de lateral a gran nivel.

La vereda de enfrente
En Peñarol, que arrancó bien el Apertura y mejor en la Copa Sudamericana, el aporte de las contrataciones fue muy irregular.

En un balance general, Migliore, Diogo y Rodales tuvieron aceptables rendimientos, mientras que lo que mostraron Silva y Olivera fue muy flojo.

Lo más llamativo fue lo de Silva, ya que fue contratado como una pieza de desequilibrio y no rindió. Tal vez porque el entrenador Jorge Fossati lo utilizó la mayoría de las veces como carrilero, cuando Silva demostró tanto en Olimpia como en Lanús ser más volante que lateral.

Para cumplir la función de carrilero, Rodales fue mucho más aplicado tácticamente.

Olivera, en tanto, fue contratado como actor de reparto, para dotar al ataque de la alternativa de un 9 de área.

Pero así y todo su aporte fue escaso: un solo gol en 254 minutos jugados por el torneo local.

Migliore, salvo en el partido ante Wanderers donde fue responsable de uno de los goles, tuvo buenos rendimientos. Su mejor actuación fue en la visita a Deportivo Cali por la Sudamericana.

Diogo también salvó con nota por técnica y proyección por el carril izquierdo.

Pero, en el balance general, Nacional ganó por goleada.

 


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