La otra cara del fútbol uruguayo

El Observador recorrió canchas y comprobó que poco cambió en los lugares de trabajo de porteros y boleteros; el común denominador son ingresos sin techo, boleterías inhabitables y lo más insólito: hasta una urna sin fondo

El 3 de noviembre de 1938 la directiva de Liverpool resuelve: “adquirir un portón con el fin de ubicarlo en la calle Julián Laguna”. Y el viejo portón permanece en el ingreso a la tribuna del estadio de Belvedere como una vieja reliquia que mantiene su encanto.

El folclórico fútbol uruguayo tiene particularidades que lo hacen único. Tan único como que las urnas en la que los porteros de las canchas depositan las entradas que le entregan los aficionados, datan del Mundialito de 1980.

Pequeños detalles de un fútbol que se debate entre un complejo profesionalismo y su deseo de volver a albergar un Mundial. Claro que la fiesta máxima será en el Centenario. Pero en la liga local hay cosas que no cambian.

Por eso porteros y boleteros, agremiados en el Personal de Recaudación, pelean por tener mejores condiciones de trabajo.

El fin de semana del 28 y 29 de setiembre paralizaron la actividad. Cansados de las condiciones, la inseguridad y la inestabilidad laboral, decidieron parar. Y el fútbol quedó en el medio. La sexta fecha del Apertura no se jugó.

Para salir del paso hubo todo tipo de reuniones y promesas de mejorar los ingresos a los escenarios, muchos de los cuales no tienen ni piso, y las boleterías que dejan la sensación de ser pequeñas celdas.

¿Pero que pasó de aquel entonces a la fecha? Poco y nada. El Observador salió a recorrer algunos escenarios para comprobar que solo Liverpool se preocupó por brindar condiciones y acondicionó el ingreso de la tribuna visitante.  El ingreso fue acondicionado con relación a la anterior visita de El Observador. Se puso una capa de mezcla en el ingreso, luces en las boleterías y un banco nuevo. Fue pintada y colocaron puerta.

En el resto, todo sigue igual desde la recorrida realizada el jueves 26 de setiembre.

“La AUF se comprometió a arreglar las canchas y acondicionarlas a la brevedad. Punto uno pedimos higiene, hay boleterías que no tienen una lámpara y otras donde la silla que te ponen para trabajar tiene tres patas. La B es semiprofesional pero no porque sea la B vamos a trabajar en otras condiciones”, comenzó narrando el presidente de la gremial, José Luis Otero.

Parado en el ingreso al Méndez Piana, donde le tocó trabajar ese día, Otero muestra un detalle: levanta la urna donde se deben guardar los boletos y no tiene fondo.

“Algunas de las urnas son del Mundialito de 1980, que fueron una inversión de Coca Cola, y otras de la Copa América de 1995. En una de las últimas reuniones les dije a los dirigentes que arreglaran con un esponsor o Abitab que les compre urnas nuevas pero te dicen que eso no aporta nada”, comentó Otero mientras uno de los funcionarios daba vuelta la urna. Insólito pero real.

El ingreso de la tribuna visitante del Méndez Piana es tierra y tiene un techito pequeño.

La boletería  correspondiente a ese sector no tiene luz y los vendedores reclaman una boca más de venta. La silla donde trabaja el boletero, con un policía al lado, está en mal estado. “Si tengo que ir al baño tengo que ir a la otra punta del Estadio y agua no tenemos”, dice el portero del sector.

Los porteros con los que habló El Observador, revelaron que en el ingreso de la tribuna visitante del Viera: “Como está del lado del Prado, es común que la gente salte y utilicen la boletería como lugar para tener sexo o pasar la noche. “Ahí es común encontrar preservativos o excrementos que se secan y se sellan de moscas”. Como no hay corriente se pusieron dos tubos alógenos.

La entrada de la boletería de la tribuna principal luce en mejor estado pero no tiene puerta. Cuando El Observador se acerca a la zona el boletero acota: “Esta es un lujo. ¿Qué hago si quiero ir al baño? Ah no, voy antes (dice entre risas)”.

Pero hay un detalle. El ingreso a su lugar de trabaja está en una subida de pasto por lo que si llueve es probable que se inunde.

“En el Parque Central el ingreso a la tribuna del tenis el techo del boletero es un hongo de lona. Si hay viento y llueve  no hay forma de cubrirse. Una vez me metí en el baño”, dijo José Luis Otero.

Un problema común que hace a todos los porteros y boleteros es la ubicación de los baños. En la mayoría de los escenarios relevados por El Observador se pudo comprobar que están del lado opuesto al que realizan su tarea.

El fútbol que aspira a ser una de las sedes en el Mundial de 2030 reúne particularidades especiales, diferentes. El encanto es único. Pero hay canchas que parecen haber quedado detenidas en el tiempo.


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