La obra perfecta de Goncálvez

Con una buena estrategia del DT, el fútbol de Aguiar, la velocidad de Jonathan Rodríguez y la actitud del equipo, Peñarol le ganó a todos y frenó las aspiraciones de Nacional de llegar al título

Por los aciertos del técnico Jorge Goncálvez, por la forma en que defendieron todos –desde el primero al último–, por el fútbol de Luis Aguiar, por la velocidad de Jonathan Rodríguez, por el despliegue de Sebastián Píriz, porque todos los futbolistas aurinegros se olvidaron que estaban jugando un Apertura para el olvido, Peñarol sacó a relucir sus mejores argumentos anímicos y futbolísticos y se anotó un triunfo de valor superlativo, tras derrotar a Nacional 3-2 en el partido correspondiente a la duodécima fecha.

En el contexto del campeonato, lo de ayer se debe interpretar como un triunfazo, que poco ayuda a Peñarol en la tabla de posiciones de este crítico semestre, pero que sirve como bálsamo para recuperar el corazón herido y puede transformarse en el envión para encontrar respuestas futbolísticas en un plantel que es el vigente campeón. Eso se verá más adelante.

Si hay que encontrar ganadores en el clásico, hay que colocar en el podio la propuesta del técnico de Peñarol. Con poco –porque lo de su equipo hasta ahora había sido paupérrimo– realizó mucho, y puso en cancha un equipo que hizo las veces de gigante. Tito Goncálvez leyó muy bien el partido y desarrolló un libreto perfecto. Entendió sus limitaciones y explotó al máximo sus fortalezas. Ahí estuvo el secreto.

La principal deficiencia de Peñarol pasaba por la defensa. A partir de los errores de los goleros se generó una inestabilidad impropia para un grande. ¿Qué hizo ayer Goncálvez? Un equipo corto, con dos líneas de cuatro, y muy veloz. Los volantes externos  que realizaron un gran sacrificio, con un ida y vuelta demoledor para defender y contragolpear. A Mauro Fernández eso le sale bien; Aguiar cambió correr por pegarle bien al balón y con sus pases largos abrió el fútbol del equipo, sin tener que cubrir grandes espacios. El resto lo hizo Jonathan Rodríguez, una de las figuras del partido. Así, Peñarol resolvió todos sus problemas.

El partido se jugó de una forma hasta que Peñarol tomó el control del marcador, cuando promediaba el primer  tiempo. El ritmo del juego fue intenso. Los dos fueron al ataque sin hacer pausas en el mediocampo, ni medir riesgos. El primer gol cayó a través de la velocidad pura del juvenil Rodríguez que aprovechó los yerros que sufrió el tricolor en su última línea. A partir de ahí el aurinegro se comenzó a recostar en su cancha. Naturalmente, Nacional salió a buscar el gol. Lo encontró cuando un error defensivo mirasol permitió el de Alonso. Pero Peñarol respondió con una genialidad de Aguiar. Y a partir de ahí si el aurinegro le sacó ritmo al juego y lo llevó al terreno que quería. Se cerró bien atrás y no dejó espacios. Nacho González no pudo abrir la defensa rival. Una y otra vez el fútbol albo se daba contra la misma pared. Mientras eso sucedía, Peñarol resolvía lo suyo con la misma fórmula de todo el partido, pases precisos y corridas letales. Así llegó el 3-1.

Entonces, el técnico Rodolfo Arruabarrena echó el resto con una estrategia riesgosa: a los 52 minutos ejecutó los tres cambios (mandó al campo a Recoba, Medina y Benegas) y le quitó un hombre a una defensa enclenque, y decidió ir por el triunfo con línea de tres. Si no pasó nada fue porque se lesionó Jonathan Rodríguez y Estoyanoff tuvo una tarde para el olvido. En caso contrario, los aurinegros hubieran festejado más goles.

Recoba le cambió la cara a su equipo, pero se encontró con la muralla que puso el rival. En el mejor momento auriengro, estuvo suspendido el partido por incidentes. Sobre el final descontó Arismendi, pero Nacional no parecía tener chances de igualar porque el único recurso que tenía para quebrar la resistencia mirasol eran los pelotazos al área.

Peñarol ganó el otro campeonato, el de los clásicos, y dio un paso para que el hincha se ilusione con la recuperación de su equipo. A Nacional le faltó rebeldía, fútbol y en la tribuna sufren cómo se le escapa el título del Apertura.


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