La nueva vida de Darío Rodríguez como DT

"Yo estoy acá y no le debo nada a nadie", dijo el ex Peñarol en entrevista con Referí
Entrevista a Darío Rodríguez

Ahí va Darío. Carga con su perfil bajo. Se para al lado de un desconocido lateral. Lo adopta como un hijo futbolístico. "Agustín", lo llama por su nombre. "Te voy a ir dando algunos consejos porque jugué acá". Y antes de decirle algo al chiquilín, aclara, como si fuera necesario: "No es ni para bien ni para mal, solo que te lo puedo decir porque jugué acá". Y tira una catarata de conceptos. "Siempre perfilado, los pies juntos, no camines". Darío Rodríguez inició en las juveniles (Tercera y Cuarta) de Juventud su carrera como DT como terminó la de jugador: en silencio.

Cambió su rol. ¿Pensó mucho lo que iba a decir frente a un plantel?
Estaba un poco ansioso. Fue parecido a cuando uno va a debutar que imagina el partido de muchas formas.

¿A qué apuntó en la charla?
Más que nada a presentarme, conocerlos un poco, marcar los lineamientos. A que se dieran cuenta de que están muy cerca de jugar en Primera, que es un filtro difícil, pero que es un último esfuerzo que tienen que dar.

De pronto, mañana le toca dirigir a alguien que fue su compañero. ¿Lo pensó? ¿Será una situación compleja?
No, no, por lo general el jugador es inteligente, sabe. Se puede dar que mañana pueda dirigir a un jugador con el que tenga amistad, pero en el trabajo el rol está bien marcado.

¿Y cómo se marca ese límite?
El jugador de fútbol es inteligente y los técnicos fuimos jugadores también. No se necesita ni hablar, se da solo.

En su primer entrenamiento vi un detalle: se paró atrás. Fue de atrás para adelante.
Sí, le fui dando conceptos a la línea que jugó muchos partidos juntos y algunos conceptos de mi impronta, porque tenemos total libertad, por parte del entrenador de Primera, para darle la impronta de cada técnico.

¿Qué impronta tiene como técnico?
Bueno, la van a ir viendo, no hay mucho misterio.

Hoy hay como corrientes: los que juegan fútbol ofensivo y los más conservadores, ¿por qué corriente se inclina?
Trato de sacar lo máximo que pueda de todos, de los que tuve y los que enfrenté. Sigo el camino del aprendizaje. Tengo pensado un modelo pero de a poco lo vamos a ir descubriendo.

¿Usted tendrá su estilo o va a ir partido a partido y diseñará el sistema de acuerdo al rival?
Estamos en la etapa de darles a los jugadores los conceptos de lo que quiero como equipo. Pasos cortos, pero firmes. En la competencia se verá.

¿Está a prueba como técnico?
Estoy muy entusiasmado, muy apasionado, esto es diferente a jugar, pero está muy bueno. Este es el camino que decidí tomar y al cual pienso dedicarme. Pero es fútbol, la vida dirá.

¿No se va a probar, está decidido?
Uno siempre está a prueba, pero tengo la decisión de que esta es mi carrera.

¿Y por qué esta y no otra?
Porque como digo, somos hombres de domingo. Sin fútbol nos cuesta vivir.

Ahora es el patrón, el que maneja el grupo.
Sí, por como yo lo entiendo, el entrenador tiene que ser el líder del grupo.

Ahí va a convivir con otras experiencias, manejar un grupo de 22 personas donde todos quieren jugar.
Hay que intentar ser lo que uno esperaba que fueran los entrenadores de uno. Es una realidad que todos queremos jugar. Voy a darle las mismas oportunidades a todos, cada jugador de mi grupo va a tener el mismo entrenamiento, las oportunidades se las van a ganar ellos. Hay que tomar decisiones, seguramente me equivocaré, pero siempre lo haré desde la honestidad. Yo estoy acá y no le debo nada a nadie más que a mí mismo.

¿Cambiaron mucho los vestuarios, el ambiente?
Han cambiado sí. Cuando yo empecé había cinco jugadores de 18 años. No hablabas, los grandes te marcaban un camino. Hoy la mayoría son jóvenes. Cambió la sociedad a todo nivel, a veces para mal.

¿Cambiaron los códigos?
Es que antes no había tanta exposición. Hoy insultás a un compañero o rival y luego se habla toda la semana. Fijate lo que le pasó a Suárez. El fútbol es fútbol. Se necesita todo ese folclore para mantener la empresa del fútbol a lo largo de la semana. Hoy hacen una nota y dicen "aquel me pegó", antes no pasaba, quedaban ahí adentro. Hoy denuncian, en ese sentido han cambiado un poco los códigos.

¿Hay mucho color?
Mirado desde mi punto de vista, a veces se le busca el pelo al huevo. También hemos cambiado los técnicos y los jugadores. He visto en algunos lados fotos de vestuarios por Twitter que antes era impensado.

¿Cómo quiere que lo recuerden como técnico?
Esperemos que como a alguien que les dejó cosas a los jugadores.


"Ser campeón no es una meta, es una actitud"

¿Fue una decisión bien tomada la del retiro? Muchos se quieren ir campeón.
Soy un agradecido a Dios y a la vida que me dio la dicha de haber salido más de una vez campeón. Siempre tomé el hecho de ser campeón como el día a día, no el día de la coronación. Una vez escuché que ser campeón no es una meta, es una actitud. Está lleno de campeones la vida. Mis padres. Me retiré como me retiré. Como un día llegué a Los Aromos con mi bolsito lleno de ilusiones, un día agarré ese bolsito y me fui a casa porque ya estaba.

¿Se fue en silencio?
Sí, como llegué. A veces está bueno avisar antes. Había visto a tantos jugadores ganadores que se fueron en silencio que me pareció lo correcto.

¿Se preparó?
Sí, sí, yo jugué hasta una edad muy avanzada y los últimos tiempos me preparé mucho. De todos modos, cuando te llega, te toma un poco de sorpresa. Es como el familiar que está enfermo, que sabemos que va a tener un final fatal, que lo esperamos, pero el día que nos dicen nos toma por sorpresa y lo sufrimos. Me pasó así.

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