La nueva escuela de los técnicos uruguayos

Cada vez son más los técnicos que en Uruguay apuestan por el buen juego

Cada tanto el fútbol se alimenta de alguna revolución. Las tendencias se marcan desde tiempos inmemoriales. La Hungría de 1954, el Brasil de 1970, el fútbol total de Holanda en 1974, hasta llegar a la delicadeza del Barcelona de Guardiola.

El equipo de Pep marcó tendencia. Despertó curiosidad por una nueva forma de entender el juego. Por respetar un estilo. Con el arco de enfrente como objetivo, Barcelona generó una cadena. Miles y miles de entrenadores a lo largo del mundo se animaron al desafío.

Uruguay es un país con determinadas características. Acá se ovaciona al que tranca duro y se mira con cara recia al que tira un caño. Ese es un provocador.

Sin embargo, hubo audaces que se animaron a pelear contra una forma de jugar o interpretar el juego.

Juan Ramón Carrasco fue un adelantado en eso de imponer su estilo. Sus equipos despertaron admiración. La propuesta fue valiente.

Hoy, con el paso del tiempo, el fútbol local es dominado por una mayoría de técnicos que pregonan el bueno juego, que el golero no la mande a la mitad de la cancha en procura de una cabeza salvadora que la baje. Hoy se intenta salir jugando desde el arco.

Wanderers, River Plate, Defensor Sporting, Racing, Fénix y hasta Nacional y Peñarol –donde la presión por los resultados es más importante que el buen juego– van por ese camino.

El fútbol como juego
“A los futbolistas yo les digo que el fútbol es un juego. Si hay que defender, se defiende. Y luego tener buen pie a la hora de jugar. Tomar responsabilidades con el balón. Hacemos muchos trabajos de posesión del balón y en tener agresividad en velocidad. En los entrenamientos hay que dar armas, porque si no después no sale en los partidos. Los trabajos trato de que sean dinámicos y cortos”, reveló hace un tiempo a El Observador el DT de River Plate, Guillermo Almada.

El nuevo Fénix de Gustavo Bueno también tiene una apuesta clara y definida.

Pelota al pie
Wanderers no te revienta una pelota del fondo. Su técnico Alfredo Arias permite el error y no lo castiga. Es decir, no va a sacar del campo a un jugador que pierda una pelota por intentar salir jugando.

Otro tanto ocurre en el Peñarol de Jorge Fossati. El Flaco paró varias veces los entrenamientos cuando los defensas reventaban la pelota a campo rival. Hoy se puede ver que los zagueros, salvo cuando es necesario, no la tiran a dividir. Intentan salir jugando.

“Creo que si le damos la confianza a ese niño, o a ese jugador, que cuando se equivoque, como nos equivocamos nosotros al armar un equipo, le damos la confianza de que puede volver a salir jugando yo creo que el jugador se adapta”, comentó el entrenador de Wanderers, Alfredo Arias, a El Observador.

Y agregó: “En mi época el golero sacaba con una pelota larga, el 9 iba a buscar para ver si tenía la suerte de peinar y que el puntero la agarrara para generar algo. Era así. Hoy cambió un poco y nosotros tenemos la suerte de vivir de la etapa del Barcelona de Guardiola. Lo admiro porque para mí es un antes y un después en España. Durante mucho tiempo nosotros hablábamos de la garra y ellos hablaban de la furia. En aquellos tiempos me tocó ir a un partido en España. La pelota pasaba a diez metros del arco y se levantaba todo el estadio y gritaban ¡‘uy’! Y se tiraba uno y levantaba en la pata a un contrario y otra vez ¡‘uy’! Apreciaban esa furia española, pero no le ganaban a nadie. Y a mí me llamó muchísimo la atención cómo pasa a ganar España: pasan a un juego técnico, atildado, de tenencia de pelota, con jugadores chicos como Iniesta, Xavi, Pedro. Entonces me dije, si España, que no tiene nuestra historia pudo pasar de la furia a esto, nosotros no podemos estar ajenos. En los genes no puede estar escrito que no podemos pasar bien la pelota”.

Fernando Curutchet, entrenador de Defensor Sporting, aporta otra visión: “El club tiene una identidad propia de juego que se debe respetar: el que no respete la historia del club y no respeta la filosofía del club va a tener problemas en imponer lo de uno. Eso forma parte del modelo de juego”.

Fénix, que ha tenido modelos de conducción opuestos como Juan Ramón Carrasco y Julio Ribas –con su escuela ultra defensiva–, apostó esta temporada a Gustavo Bueno, extécnico en las formativas de Nacional, otro cultiva el buen juego de sus equipos.

A la misma línea se adhiere Racing con el estilo veloz que inculca Mauricio Larriera.

Nacional, con Álvaro Gutiérrez, también apunta al buen juego. El DT insiste mucho en los entrenamientos con la “paciencia” para manejar la pelota y los tiempos del partido.

Todavía quedan entrenadores de la vieja guardia, como Raúl Moller, que sigue haciendo buenas campañas con su estilo defensivo. Pero la realidad mayoritaria indica que en Uruguay soplan vientos de cambio.


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