La natación no es como el fútbol

En Uruguay el deporte de la pelota es el único que puede desafiar la lógica de ser un país tan chico

Uruguay, un país que nunca ganó medallas en las competencias de natación en los Juegos Olímpicos ni en los Mundiales, participa en Barcelona 2013 con cuatro deportistas. Estados Unidos y China superan ampliamente la centena, tienen talentos que son cobijados en los programas de captación y seguimiento de los atletas de elite, infraestructura, y además, los gobiernos invierten millones de dólares para recoger, después de un largo recorrido, el reconocimiento internacional que brindan los podios.

La realidad en Uruguay rompe los ojos y solo el fútbol, una disciplina que tiene proporcionalmente con su población la base más amplia de captación de talentos que pueda existir en el mundo (son 60 mil los niños que juegan baby fútbol en todo el país), es capaz de desafiar la lógica.

Al final de los 18 días de competición en Barcelona 2013, los norteamericanos y asiáticos serán los protagonistas en el medallero final del Mundial de la Federación Internacional de Natación (FINA) . Uruguay habrá transitado por las aguas del Palau Sant Jordi sin ninguna gloria. No es noticia, ni lo será. Se impone como el reflejo de la realidad.

Un informe presentado por la FINA en el Congreso Ordinario que se celebró el viernes en Barcelona, permite repasar algunos números que dejan al desnudo el lugar que ocupa la celeste en la natación, que es el caso en cuestión, y los deportes menores tan desvalorizados en Uruguay, en el que el gobierno tiene un plan a través del cual brinda escasos recursos y a la hora de repartir, lo hace en partes iguales para todas las federaciones en lugar de apostar a unas pocas disciplinas para concentrar los esfuerzos y no diluirlos entre tantas manos.

La Federación Uruguaya de Natación, fundada en 1918 y afiliada a la FINA desde 1920, tiene registradas 3.760 licencias ante la Federación Internacional, que se reparten en 60% hombres y 40% mujeres.

Brasil, 63 veces Uruguay

Brasil multiplica por 63 veces la cantidad de nadadores registrados con relación a Uruguay y Estados Unidos 116.

Según la información proporcionada por FINA a la prensa, Brasil tiene 180.199 licencias (63% hombres, 37% mujeres) y Estados Unidos 437.345 (55% y 45%).

También se destaca el crecimiento que la FINA concretó como organización en los últimos tiempos debido a que en este 2013 tiene 204 federaciones afiliadas, 34 más que en 1998, hace 15 años, en un claro reflejo de la tendencia mundial de que los países inviertan más en el deporte.

Los números que solo confirman el lugar que Uruguay ocupa en el mundo deportivo muestran la necesidad de analizar si el camino por el que tomó el país es el correcto. “¿Cuál es el problema del deporte en Uruguay? Que no está invirtiendo en el deporte lo mismo que los demás países, incluso los de Sudamérica. Y eso, a la larga, a pesar de los esfuerzos que hagan los dirigentes deportivos de Uruguay, si no hay una inversión mayor de país, el deporte no va a llegar a los niveles que todos queremos”, dijo Julio César Maglione, presidente del Comité Olímpico Uruguayo y de FINA a El Observador en su edición del día 15 de este mes.

Cada vez más lejos

Como consecuencia de esta realidad, que se extiende a todas las disciplinas, la regla de los deportes menores es que sus representantes tengan escaso destaque internacional y la excepción que, por el esfuerzo personal y –muchas veces– una alta cuota de fortuna, surja un Milton Wynants (medalla en Sydney 2000) o un Alejandro Foglia (octavo en

Londres 2012) capaces de desafiar la naturaleza de un país que invierte poco en deporte y que cada año se aleja más de los puestos de elite.

El Mundial de Natación de Barcelona confirma otra vez esa realidad y refleja una realidad: que solamente el fútbol con la red de formación de jugadores más amplia y mejor desarrollada en el mundo (en un país de tres millones, 60 mil juegan al baby fútbol), y un don único que tienen los deportistas que visten de celeste, son capaces de hacerle gambetas a la lógica y llevar a la selección mayor a un cuarto puesto en un Mundial y a conquistar la Copa América.


Fuente: Luis Inzaurralde desde Barcelona, España

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