La monarquía absoluta del rugby

los All Blacks pasaron por encima a Argentina 34-13 y ganaron el rugby championship 2014; completando casi dos años sin perder un partido, en una de las superioridades más impactantes del deporte mundial

Es difícil encontrar una superioridad más grande en el deporte mundial. Porque no es normal que un equipo no pierda durante casi dos años. Que nadie le pueda encontrar la vuelta para  superarlo, para discutir al menos un poco un predominio tan insultante. Puede ser comparable al Federer de su mejor momento del tenis, pero aún ahí tenía en el polvo de ladrillo y en Rafael Nadal a su kriptonita.

Pero no los All Blacks. El sábado literalmente pasearon por el Estadio Único de La Plata, donde vencieron 34-13 a Los Pumas para quedarse por tercera vez consecutiva y una fecha del final con el Rugby Champiopnship, el torneo más duro del mundo. Fieles a ese ADN ganador, cuando le preguntaron a Richie McCaw qué motivación encontraba para jugar con Sudáfrica la semana que viene ya siendo campeones, el capitán fue claro: “Es Sudáfrica y de visitante, más que suficiente motivación”.

Es cierto que quizás Argentina sea el más débil de los rivales que enfrentan con asiduidad –las ventanas internacionales suelen destinarlas a jugar con Inglaterra, Francia o Irlanda- pero de todos modos fue impresionante. Marcaron diferencia en el arranque, cuando le sacaron la pelota al rival y empezaron a jugar a ritmo de maquinita: obtención limpia, pelota a la punta, velocidad de manos, potencia para quebrar.

¿Hay algún secreto en el juego de Nueva Zelanda? Ninguno. Pero hacen todo bien. Juegan simple, con los fundamentos que se le enseñan a todo niños a los 8 o 9 años. Pasar bien, taclear mejor, correr y pasar cuando llega el tackle.
Así definieron el partido en 20 minutos, y luego regularon. Cometieron algún extraño error de manejo que les impidió sacar más diferencias en el primer tiempo, pero en cambio impusieron una defensa rabiosa, que frustró a Argentina. Y cuando se lo propusieron volvieron a asediar a Los Pumas, que impusieron un enorme esfuerzo defensivo hasta que los All Blacks volvieron a quebrarlo en el transcurrir del segundo tiempo. Otra vez simple, otra vez ganador. Otra vez lindo de ver.

La misma superioridad, aunque un poco más insultante, la habían mostrado en el segundo partido, cuando le ganaron 51-20 a Australia. Luego de un debut en Melbourne con empate 12-12 (cuando la lluvia complicó las cosas), como locales Los All Blacks le agregaron rabia a su juego y pasaron por encima a los Wallabies.

Personalidad
Pero este equipo negro también ha demostrado saben ganar poniéndose el overol, como ante Sudáfrica, cuando tuvieron que trabajar para remontar y ganar a Sudáfrica 14-10. Esos son los más valiosos, porque les permiten ratificar una personalidad que muchas veces se puso en duda, cuando pasaron por una sequía de 24 años sin ganar una copa del mundo, incluidas increíbles derrotas ante Francia en 1999 y 2007. Ese lastre se lo sacaron en aquella dura final ante Francia en 2011, y a partir de ahí fueron imparables: solo Inglaterra les pudo ganar 38-21 en noviembre de 2012. Y desde ahí sacaron partidos increíbles, como el que le dio el Rugby Championship 2013 ante Sudáfrica en un histórico 38-27 con 9 tries, y la victoria ante Irlanda en noviembre, cuando remontaron un déficit de 15 puntos al descanso, 22-7.

Lo mejor es que este Rugby Championship lo consiguieron con remiendos, si se les puede decir: con Dan Carter –volviendo de un año sabático– lesionado en la mitad del torneo al igual que la bestia MaNonu, con un Richie McCaw volviendo a su forma tras otro período de vacaciones, con Piri Weepu afuera por decisión técnica, jugando el último partido con su tercer apertura, Beauden Barrett, luego que Aaron Cruden se perdiera la gira por Argentina por emborracharse y perderse el viaje. Siempre aparece uno nuevo, porque es más que rugby: es ADN. Y por eso este torneo fue consagratorio para otros que esperaban su lugar como ídolos, como Julian Savea o Whitelock
Algún día la historia se detendrá a analizar este fenómeno único en el mundo. Mientras tanto, disfrutemos a los All Blacks.


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