La maldición de Di María

Autor del gol del último título argentino en Atenas 2004, se lesionó en los últimos tres torneos y busca llegar a la final
El delantero argentino Ángel di María lucha contra viento y marea para estar disponible en la final de la Copa América Centenario el domingo contra Chile, un "milagro" en duda luego de una recaída sufrida el jueves.

Al margen de la sequía albiceleste de 23 años sin títulos y las frustraciones consecutivas del Mundial Brasil-2014 y la Copa América Chile-2015, "Fideo" carga con su propia maldición.

En Brasil se lesionó en cuartos de final contra Bélgica y ya no volvió a jugar, por lo que se perdió el choque decisivo contra Alemania.

Aquella ausencia estuvo cargada de polémica, luego que trascendiera que Real Madrid –entonces dueño del pase del rosarino– había enviado una carta a la delegación argentina para exigir que no jugara el partido clave. Di María dijo que "rompió" la carta, pero sin embargo, al final no fue de la partida, ya que el DT Alejandro Sabella entendió que era demasiado riesgo dar ventajas en un partido tan decisivo.

La historia se repitió en Chile 2015, cuando se lastimó en el primer tiempo de la final contra la 'Roja' y vio la derrota por penales impotente sentado en el banco. Venía de hacer una gran copa, pero cuando más lo necesitaba su equipo para abrir espacios en una final cerrada, una lesión muscular le pasó factura.

Ahora, en Estados Unidos, tuvo un debut a toda orquesta con gol y asistencia ante el propio Chile en el 2-1 de la fase inicial, pero en el partido siguiente ante Panamá (5-0) se desgarró al final de la primera etapa. Entre el escueto parte médico que habló de un "mínimo edema en el aductor mediano" y lo breve del torneo, las chances de Di María de volver a jugar en la copa no eran muchas, según las variadas especulaciones periodísticas.

Sin embargo, hubo una primera señal positiva en el horizonte cuando el delantero apareció trotando en una práctica de Argentina apenas dos días después de su lesión.

Su recuperación exprés continuó en silencio y cuando parecía listo para poder reaparecer en la final –según Martino ya estaba pronto para jugar la semi ante EEUU–, el jueves no pudo completar la práctica, y generó un gran signo de interrogación sobre su estado físico para un partido de máxima exigencia.

"Por precaución no completó la práctica de fútbol por sobrecarga muscular y en los estudios de control se observó la adecuada evolución de la zona lesionada, continuando con su plan de trabajo preestablecido", indicó el vocero de prensa del seleccionado argentino.

Bajas y más bajas

Tras la lesión de Di María, Ezequiel Lavezzi, Nicolás Gaitán y Erik Lamela ocuparon su lugar ante Bolivia (3-0) en el cierre del grupo D, los cuartos de final frente a Venezuela (4-1) y la semifinal contra Estados Unidos (4-0). Tan bueno fue el desempeño que la selección no extrañó tanto al volante, su hombre más desequilibrante en ataque detrás de Messi.

Pero Gaitán se lesionó ante Venezuela y Lavezzi sufrió una fractura de codo contra Estados Unidos y de repente todo cambió. El primero está en duda para la final y el segundo es baja seguro.

Una pena y una verdadera cruz para "Fideo", el hombre que le dio el último título de cierto lustre a Argentina, en los Juegos Olímpicos de Pekín-2008, al anotar el único gol en la final ante Nigeria. ¿Será esa la maldición que les impide festejar a los argentinos?