La maldición continúa

Danubio cayó sin levante por 3-0 ante Sport Recife en la ida y dejó muy comprometida su serie
Los hinchas de Danubio ven pasar año tras año a jugadores, dirigentes, entrenadores y hasta referentes, con la ilusión renovada de hacer un buen papel en una Copa Sudamericana que le es, a esta altura por tendencia histórica, esquiva.

En su estreno de la Copa Sudamericana el equipo franjeado cayó sin levante ante Sport Recife por 3-0 en el Estadio Adelmar da Costa Carvalho e hipotecó en gran medida su suerte en el segundo certamen continental, aún cuando quedan 90 minutos de fútbol a jugarse en Montevideo el jueves 11 de mayo a la hora 21.45 en escenario a definir.

Golpe por golpe y nocaut

El equipo de Gastón Machado salió a jugarle de igual a igual a un rival que en lo previo era superior en la balanza del favoritismo por nombres, por la condición de locatario y porque a Danubio hace varias fechas que le cuesta una enormidad tener un rendimiento acorde a sus expectativas.

Con un plantel heredado sin poder elegir a jugadores de su estilo, Machado, de buenas campañas en Wanderers, tuvo que hacer de tripas corazón para parar en cancha a un equipo que se asemeje lo más posible a su intención como estratega.

Fue así que Danubio salió a jugar con un 4-4-2 bien abierto, con Jorge Graví por derecha e Ignacio González por izquierda abiertos a los extremos con un doble mixto de contención compuesto por Rodrigo Fernández y Giovanni Zarfino.

Arriba Juan Manuel Olivera era la referencia ofensiva mientras que Joaquín Ardaiz sería el encargado de hacer el desgaste por potencia, juventud y velocidad. Sin embargo, el plan que en los papeles previos era una buena receta para contrarrestar el juego atildado de Sport Recife, se fue por la borda a los 35 minutos cuando Rithely aprovechó una buena jugada colectiva para firmar el 1-0 de cabeza.

En desventaja, a Danubio se le quemaron los papeles y tuvo que salir a proponer juego en lugar de fricción, posesión en lugar de dinámica para enfríar el partido y generar ocasiones de peligro.

Inteligente, Sport Recife se adueñó de la pelota y también del trámite y una jugada insólitas con chilenas y tijeras incluidas en el área, terminó con una definición exquisita de Diego Souza para bajarle el telón al partido antes de los primeros 45 minutos.

En el complemento la tendencia se repitió. Danubio fue un bólido sin conducción, un equipo que no negoció el esfuerzo para correr la cancha pero sin ideas.

Y el golpe de gracia, el 3-0 que termina de sellar la maldición fue culpa de Fabricio que selló el trámite con un golazo de tiro libre.

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