La magia estuvo ausente

Ignacio González jugó ante Danubio sus peores minutos desde que alterna en Nacional; los hinchas más fanáticos lo insultaron por momentos y, sobre todo, cuando Arruabarrena lo sacó

El que no salta es un traidor, el que no salta es un traidor”, así recibió el grueso de la parcialidad de Danubio –los que se ubican en el talud de Jardines– a su exídolo, Ignacio González, quien el sábado jugaba su primer partido allí desde que defiende hace poco tiempo a Nacional.

En realidad, el futbolista no tiene nada que ver con la situación de haber pasado a Nacional como ya lo explicó en su presentación.

Sin embargo, los más fanáticos de Danubio, no se lo perdonan. Esto es un trabajo y Nacho se fue al que mejor le paga.

Lo primero que hizo el futbolista cuando llegó a Jardines con el plantel albo fue ir a visitar a sus excompañeros y amigos –con los que entrenó algunos días de la pretemporada– y luego, por primera vez, estuvo en el vestuario visitante de su excancha.

Futbolísticamente, fue, por lejos, la peor producción del hábil volante del cual Nacional ya ha demostrado en encuentros anteriores todo lo que depende.

Sin su fútbol, ausente su magia, sin esos pases al vacío para sus compañeros de punta, su equipo se dio de frente contra una defensa bien parada.

Nacional no fue Nacional porque Nacho no fue Nacho. No se encontró en la cancha. Se le hizo cuesta arriba y no fue un tema psicológico ni que lo hayan marcado a presión. Simplemente como a veces las cosas salen muy bien, el sábado no salieron.

Por momentos intentó ponerse el equipo al hombro pero todo se hizo mucho más cuesta arriba aún una vez que Nacional se quedó con 10 hombres por la expulsión de Guillermo De los Santos a los 30 minutos por una tremenda plancha sobre Álvez.

Los hinchas danubianos habían llevado la bandera que pondera su paso por el club, pero la Policía se las hizo sacar (ver recuadro).

Igualmente, cada vez que el futbolista se hacía de la pelota, se escuchaban algunos tibios silbidos que con el correr de los minutos se fueron diluyendo.

No obstante, en el segundo tiempo y, sobre todo, luego del 2-0 decretado por Líber Quiñones, todo el talud danubiano comenzó nuevamente con insultos hacia Nacho González.

“Es para vos, es para vos, Nacho González la p... que te parió”, comenzaron a gritar, al mismo tiempo que saltaban todos.

Lo que seguramente fue el momento más triste para el futbolista de Nacional fue cuando a los 77 el Vasco Arruabarrena ordenó su salida de la cancha para que ingresara Lucas Cavallini.

Allí sí se vino todo el estadio abajo con silbidos y al ritmo de “hijo de p...”.

El ambiente hostil se vivió en cuentagotas, pero, al menos los más enceguecidos con su partida a Nacional, se hicieron sentir.

Su magia pidió permiso para faltar al menos en lo que fue su templo.


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