La lucha de Larramendi tuvo final feliz

Quería subastar una medalla para pagar una operación pero se la pagará el gobernador de Paraíba; en diálogo con El Observador contó su situación y se permitió soñar con Peñarol

La historia de Mario Esteban Larramendi Olivera es una historia de sacrificio, como tantas hay en el fútbol. El nombre de este zaguero uruguayo de 29 años tuvo su pico de trascendencia luego de que manifestara su intención de subastar una medalla de oro, obtenida por lograr el ascenso con su club, para poder financiar una intervención quirúrgica.

Contratado en mayo de 2013 por Sporting Club de Novo Hamburgo, equipo cuyo estadio se ubica a 40 kilómetros de Porto Alegre, Larramandi fue cedido a préstamo a Botafogo de Paraíba, club con el que logró el ascenso a la tercera división del Campeonato Brasileño.

“Yo llegue a Botafogo con un dolor muy fuerte en el aductor. Me dolía a la hora de entrenar y correr y me tenía que aguantar para mostrar mis condiciones. En ese momento tomaba antiinflamatorios y me daba inyectables para soportar el dolor. Cuando intenté dejar las inyecciones ya no podía caminar. Pedí un examen en el club y me detectaron un tumor óseo en la cabeza del fémur de la pierna izquierda” le cuenta Larramendi a El Observador, desde Brasil.

A la espera de una biopsia que le realizará el club dueño de su ficha, Novo Hamburgo, que determinará si el tumor detectado en su pierna es maligno o benigno, el futbolista uruguayo contactó al especialista en tumores Ricardo Becker, quien lo asesoró sobre la operación y los gastos que ella demanda. En la intervención, los médicos deberán cortar la cabeza del fémur, que ya no sirve, y suplantarla por una prótesis por medio de una cirugía de grandes proporciones.

“El costo total de la operación es de unos 30.000 reales (12.636 dólares aproximadamente) y el doctor Becker me prometió que voy a volver a jugar” agrega esperanzado Larramendi, mientras se escucha de fondo a su hijo Esteban y a su esposa, Maria Noel.

Justamente su familia fue el principal sostén desde el diagnóstico inicial. “Yo estoy solo con mi familia acá. Lo primero que hice cuando me enteré fue abrazar a mi señora y a mi hijo y ponerme a llorar. Después, más tranquilos, pudimos hablar y dejar en claro que tenemos que estar todos juntos para salir adelante” cuenta Larramendi, mientras se esfuerza en poner la voz tan firme como cuando se para en la defensa.

De origen humilde y hogar de trabajadores, el jugador está contento porque, al momento de esta nota, su padre había llegado para darle ánimo y ayudarlo en esta parada difícil. Larramendi hizo las divisiones juveniles en Uruguay, donde jugó en Rentistas y Cerrito, pero el destino lo llevó a debutar en primera división en Chile, donde tiene a su tío Washington “Trapo” Olivera, gloria del Cobreloa con pasado en Nacional y Peñarol.

Antes de llegar al modesto Botafogo Paraiba, Larramendi vistió las camisetas de Deportivo Arauco y Provincial Osorno de Chile, Cerrito de Uruguay y 14 de Julio, Passo Fundo y Novo Hamburgo de Brasil. Luego de convertir un gol clave en los octavos de final y repetir su versión de goleador en la final ante Juventude de Caxías do Sul.

La decisión de subastar la medalla fue un golpe duro. “Acá un jugador del ascenso en Brasil gana un dinero que no te permite ahorrar por el alto costo de vida que tiene este país. El salario que un jugador gana en esta divisional no le permite ahorrar una plata como para afrontar una operación de este valor” comentó Larramendi al ser consultado por la decisión que, involuntariamente, lo hizo más famoso.

“A raíz de todo lo que publicaron los medios, el gobernador de Paraíba, Ricardo Coutinho, me dijo que volara de inmediato y que ellos me pagaban la operación” afirma emocionado Larramendi.

El amor de los hinchas del Botafogo Paraíba se hizo sentir. El referente de la “Torcida” llamó a Larramendi para decirle que se guarde la medalla y que la propia parcialidad iba a reunir un dinero para apoyarlo en su futuro inmediato.


Fuente: Danilo Costas - @DCostas8

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