La juvenil en el espejo del pasado

Coelho, Carini, Canobbio, De Amores y Olaza recuerdan sus mundiales y las diferencias con el actual
Fabián Carini recuerda las cartas de agradecimiento que les enviaban las maestras o las veces que iba al teléfono público para comunicarse con sus padres durante los mundiales Sub 20 de Malasia 1997 y Nigeria 1999; Fabián Coelho tiene presente el saludo que publicaron en un diario y Fabián Canobbio aún guarda con cariño algún fax que recibió en Nigeria de parte de sus familiares.

Hace 20 años la tecnología no había invadido el mundo de teléfonos celulares y redes sociales, pero hay algo que tienen en común aquellas generaciones con las de Turquía 2013 y la actual de Corea del Sur: la pasión por la camiseta celeste que irradian a todo el país.

Los juveniles de 1997, 1999 y 2013 avanzaron hasta la definición de sus respectivos mundiales y varios de aquellos protagonistas observan a los actuales integrantes del plantel que dirige Fabián Coito (que este domingo enfrentan a Portugal por cuartos de final) recordando sus propias experiencias.

El principio del camino hacia Malasia no fue un lecho de rosas, recordó Coelho. "Salimos de acá sin el apoyo de los dirigentes de la AUF. La ropa era un desastre, daba vergüenza. Nadie daba nada por nosotros. Solo Víctor (Púa, el técnico) que nos decía que si le dábamos bola, si creíamos en lo que él nos decía, teníamos chance de jugar la final. Por nuestra juventud no nos dábamos cuenta que teníamos un buen equipo", recuerda.

Aquel equipo que perdió la final contra Argentina generó un expectativa impresionante en Uruguay: "Si bien todo el mundo nos decía que el país estaba como loco, nunca nos imaginamos la dimensión que había tomado nuestra participación. Recién caímos cuando llegamos a Montevideo", dijo el exvolante a Referí.

El impacto para los jovenes "fue grande", rememora Coelho. "Pero después hubo un momento hasta fin de ese año que nos costó rendir en nuestros clubes. Había muchos compromisos con colaboradores, con empresas que habían apoyado y en ese momento no nos dimos cuenta que teníamos que dedicarle más tiempo al cuidado del físico que a concurrir a actos públicos".

Carini participó en los torneos de Malasia y de Nigeria. "En Malasia no se sabía lo que iba a pasar, pero en Nigeria la presión, entre comillas, era otra por la actuación fenomenal del mundial anterior" expresó el exgolero y actual panelista de Fox Sports.

"Era una presión linda. Estábamos haciendo nuestras primeras armas en Primera y como la generación anterior había llegado a la final, a los de Nigeria nos miraban de reojo. Había una muy buena camada" agregó.

Para Canobbio, que disputó cuatro partidos y marcó un gol en Nigeria, la campaña de aquel equipo que terminó cuarto "se basó en el sacrificio, como toda selección uruguaya juvenil". "Nunca nos tocó jugar como candidatos. Nosotros éramos los únicos que creíamos" expresó.

Recién después de cuartos de final se sintieron candidatos: "Si en algún momento fuimos favoritos y la gente apostó alguna fichita por nosotros fue después de eliminar a Brasil y antes de jugar las semifinales contra Japón. Pero nos sorprendió la velocidad y la dinámica de los japoneses. Son cosas del fútbol, pero nos dolió porque nos habíamos ilusionado. De todas formas hicimos un mundial más que digno".

Canobbio señaló que aquella experiencia "se disfrutó muchísimo y más porque se iba en silencio. Cuando se dan ese tipo de circunstancias se valora porque haces honor a la estirpe del fútbol uruguayo".

Guillermo De Amores, mejor golero del mundial de 2013 en el que Uruguay perdió la final por penales ante Francia, "la clave fue que había un buen grupo en la parte humana. Ninguno se apresuró". Lo mismo repitió Lucas Olaza: "Llegamos a la final porque el grupo estaba unido. Había mucha calidad de jugadores, pero todos tirábamos para el mismo lado" y recordó una anécdota: "No podíamos ir a una peluquería, entonces nos cortábamos el pelo entre nosotros. Esos son detalles que unen más".

Hoy la comunicación es muy fácil para los futbolistas que necesitan el apoyo de sus familiares, pero hace 20 años no era igual. "Las llamadas eran carísimas. Estaban las famosas tarjetas de los teléfonos públicos. Me acuerdo clarito de cuando iba a hablar. Además, cada dos o tres días nos llegaban los diarios de Montevideo y las maestras de distintos lugares del país nos mandaban cartas, nos agradecían por la alegría que sentían sus alumnos", recuerda Coelho, que dice que una forma que tuvieron de comunicarse con sus familias fue escribiendo una carta, que luego el periodista Jorge Crosa le dio forma y publicó en el diario El País.

Canobbio guarda "algún fax de la familia, de la gente de Progreso. Nos tocó jugar en un país muy precario en todo sentido". "Durante ese mes creo que tuve dos o tres llamadas a Montevideo", cuenta. El contacto "no era como ahora. Hasta el poder adquisitivo de las familias era diferente; ahora podés ver en las tribunas a las familias de los jugadores. En nuestra época era imposible y además porque no ameritaba tanto esfuerzo. No fue nadie; la delegación y algún periodista".

Para De Amores y Olaza ya fue distinto, porque las redes sociales estaban presentes y la comunicación con el país era más accesible. "Sabíamos que la gente estaba eufórica, pero como estábamos metidos en el torneo, en el sueño de jugar el mundial, no lo sentís tanto. Yo pensaba en lo que estaba viviendo, disfrutando cada momento", reconoció el golero.

¿Cómo ven a la actual sub 20?

Coelho dijo que los ve "muy bien". "Han hecho buenos partidos y como dijo el técnico les ha costado sostener el ritmo, pero un mundial es muy competitivo. Uruguay tiene cero gol en contra y eso habla del juego en equipo", opinó.

Según Carini, "cuando se hacen las cosas bien, se sigue un proceso serio, pasan estas cosas. Lo que más rescato es los jugadores que tiene, el recambio que hay para la selección mayor. Con tiempo, con calma, no como ahora que ya piden a Valverde y a Bentancur, se puede tener la tranquilidad de que Uruguay tiene una camada muy buena".

Canobbio, en tanto, indicó que "hay un buen equipo, una buena mezcla. Se ve en el juego y si son candidatos es porque se lo ganaron". Para De Amores, "Uruguay está muy bien, ha hecho un gran trabajo defensivo y da para ilusionarse", mientras que para Olaza, "lo más difícil es el grupo, ellos lo pasaron y están haciendo un buen trabajo".

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