La ilusión sigue en pie

Pasada la hora, el juez Cunha sancionó un penal que le dio el triunfo a River
Gobernados por la desesperanza, los hinchas de River se aferraban al último tiro de esquina. Se llevaban jugados dos de los tres minutos de descuento. Las miradas de la platea tenían como destino el área de Racing. Los darseneros clamaban por una cabeza salvadora. Peñarol ya había ganado y prácticamente sellaba el pasaporte al campeonato.

La pelota viajó al área, saltaron Marques y Kily González. El balón los superó a todos y por el otro sector le quedó a Iván Silva. El zaguero pretendió meterla rápidamente al área. El balón pegó en Brasesco y Cunha no dudó en cobrar penal decretando la polémica de la fecha.

Desde la platea quedó la clara sensación de que no fue. Con las múltiples cámaras disponibles, se generará más de un comentario. Lo cierto es que Cunha resolvió en el momento y no dudó. Michael Santos se encargó de anotar y dejar con vida a River hasta la última fecha del campeonato Clausura.
El desahogo en el Saroldi fue conmovedor. Gente llorando, niños en brazos de padres sin entender tanta emoción. Una locura propia de cierre de campeonato. Un grito de un partido apretado por donde se lo mire, sin agujeros visibles para poder vulnerar a la defensa de Racing.

Es que el club de Sayago fue al Saroldi sin la misma presión que su rival. El técnico Ostolaza optó por un sistema conservador. Como será la cosa que Juan Pablo Rodríguez jugó de volante en su campo para tapar la subida de Herrera. Entonces, todo quedó reducido a los pelotazos para Affonso y Martiñones.

River se chocó con las dos líneas de cuatro que paró Racing. A modo de ejemplo, las únicas opciones que tuvo en el primer tiempo fueron porque se las regaló Contreras.
Sobre los 21 minutos el golero de Racing fue a sacar con la mano y tiró la pelota al córner. Increíble. En el tiro de esquina, Torres terminó salvando su arco.

Y sobre la hora otra salida fuera y lejos del arco donde el uno terminó cometiendo falta y generando un tiro libre donde Inella no alcanzó a poner la pelota en la red.
Racing fue una lágrima. Apenas llegó con un remate de primera de Aguilar que tapó Olveira con una mano.

En el segundo tiempo el local puso el pie en el acelerador y metió contra las cuerdas al albiverde. A los dos minutos Santos obligó a Contreras a una gran tapada y enseguida Diego Rodríguez lo madrugó a Brasesco pero resolvió mal de cara al arco.

Como los caminos estaban cerrados y Racing defendía cada vez más atrás, Almada ordenó el ingreso de Robert Flores a los 15 del complemento. Sin embargo, la bocanada de aire fresco River la recibió cuando entró el juvenil Schiappacasse. Es que el botija empezó a encarar y generó descalabro en el fondo de Racing.

Sobre la media hora se metió en el área, ganó en velocidad y Cardozo le tocó el pie. Era penal, más evidente que el que Cunha terminó cobrando. Pero el juez lo desestimó. Los minutos finales fueron a pura adrenalina. River fue y fue. Jugado, hasta defendía con línea de tres. Expuesto a un contragolpe que lo pudiera dejar sin nadr. Pero no le quedaba otro camino. Era cara o cruz.

Y llegó el último tiro de esquina. El que depositó todas las miradas en el área de Racing. La pelota voló, superó a todos, le quedó a Silva, pateó y rebotó en Brasesco. Cunha cobró penal. Racing discutió y Santos ejecutó. La red se infló y River lo gritó desde lo más profundo de su alma. La ilusión sigue en marcha.

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