La idea de Los Teros está en construcción

A Uruguay le costaron los dos primeros partidos, pero el cambio de estilo llevará tiempo

La segunda presentación de Los Teros en la Américas Rugby Championship dejó a las claras que el proceso de cambio de estilo está costando. Nada que no se supiera de antemano, pero con las expectativas estaban por encima de lo que se vio en las dos primeras presentaciones es bueno poner las cosas en contexto. Algunos de los errores de los dos primeros partidos fueron los lógicos del tiempo que lleva establecer un nuevo plan de juego, más arriesgado, pero otros son simples errores que se deben corregir para poder seguir peleando arriba.

El ataque va a dar
Si bien el 33-29 ante un país 20 puestos abajo en el rugby dejó preocupación, en realidad fueron los 29 puntos recibidos el mayor problema. Porque en realidad, la lectura del rendimiento ofensivo deja un aspecto positivo: si jugando mal y apurados en ataque, y mostrando que el plan de juego aún necesita ser pulido, se convirtieron 33 puntos –en realidad fueron 40 ya que se les anuló un try válido en la hora– es esperable que cuando termine de estar aceitado los resultados sean más que buenos. Lo mismo la semana pasada, ante Canadá: al equipo le costó imponer juego ofensivo ante un rival muy superior a Brasil, pero así y todo se arregló para hacer 17 puntos.

Uruguay intentó pero le costó generar un juego de fases con velocidad y calidad de pelota. Primero, porque falló en el primer paso: asegurar la pelota en el contacto, Los rucks fueron sucios y desprolijos, en parte porque Brasil los ensució siempre, al filo y más allá del reglamento. Uruguay no tuvo alternativas a eso, y perdió cuatro pelotas en los rucks en el primer tiempo.

Cuando la pelota salió del ruck siempre tuvo una marca pegajosa encima que impidió jugar con espacios. Los medios no pudieron darle velocidad a la ovalada, también porque Brasil encimó mucho, pero tampoco hubo creatividad para buscar una solución y, además, los señuelos y falsos no tuvieron sorpresa como para engañar a la defensa brasileña.

A pesar de todo eso, los ball carriers del equipo lograron ganar la ventaja imponiéndose en lo físico en alguna oportunidad, aunque costó dar el pase en el contacto que generara huecos en la defensa. Cuando se logró -Favaro fue el que mejor lo hizo- se generaron los desequilibrios que trajeron los tries.

Defensa, en alerta
Pero sin duda fue la defensa lo que generó mayor preocupación, y el hecho que un flojo rival como Brasil anotara 29 puntos. Su pateador, el australiano David Harvey, tuvo una tarde perfecta, con 100% de acierto –la mayoría de patadas muy difíciles– pero de todos modos uruguayo regaló muchos puntos. En los primeros minutos fueron tres penales -uno por no retirarse, otro por offside y otro desde el scrum- que reflejaron errores de concentración. Y el try, con doble error: pelota perdida en ruck de ataque, patada rápida del rival que no encontró cobertura –lógico por estar en ataque–, pero luego lo más complicado de entender: line y maul de Brasil que hizo retroceder a los celestes.

En el segundo tiempo Uruguay volvió a dar oportunidades en defensa y Brasil tuvo una efectividad perfecta para aprovecharlo: otro penal en el scrum, y luego otro try nacido de la rapidez de su apertura Harvey para leer espacios: kick por arriba del ruck, falta de cobertura en el fondo y corrida del wing para ponerse 10 puntos arriba. El scrum quedará como otro a tener en cuenta: a pesar de que Uruguay se notaba superior –anotó un penalty try por esa vía–, le costó mucho traducirlo en el juego, sobre todo en momentos importantes del partido.

Los nervios del equipo le jugaron una mala pasada en ese segundo tiempo, y así no pudo encauzar antes un partido que se veía que estaba para traer. Así y todo, tuvo la personalidad para hacerlo en el final, cuando realmente se había complicado.

Ahora la vara subirá mucho, porque se viene Argentina el sábado en el Campus. Los Teros mostraron en ataque el germen para lograr cosas importantes. Habrá que hacerlo sin perder la defensa, una herramienta histórica, que ha sido el punto más flojo. l

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