La hora del Vasco Arruabarrena

Se terminaron las decisiones polémicas, las altas y bajas del plantel, y los ensayos futbolísticos; ahora el equipo tiene que rendir en el campo

Se acerca la hora de Rodolfo Arruabarrena. El próximo fin de semana empieza el Apertura y los pretextos quedan de lado. El director técnico de Nacional armó el plantel a su antojo, dejó afuera a los jugadores que no entraban en su guion futbolístico, tuvo tiempo para inculcar sus conceptos a los que se quedaron y de ensayar con el sistema que más le gusta. Más no puede pedir. Al contrario, ahora es él que debe rendir cuentas.

Su idea es jugar con línea de tres, ataque por las bandas con los carrileros, un enganche que genere fútbol y llegue al área rival, y dos delanteros de distintas características: uno rápido por afuera y otro más de área.

Ensayó el bloque defensivo durante toda la preparación. Es la preocupación más grande, incluso desde que arribó al club y en el debut recibió tres goles por lo que calificó de “errores inocentes”.

Trajo futbolistas para que se adapten a las características deseadas y le cerró las puertas a los que estaban y que no entraban en esa categoría. Se fueron Alejandro Lembo, Adrián Romero y Efraín Cortés, y llegaron Guillermo De Los Santos y Caué Fernandes, dos zagueros que se destacaron en sus clubes anteriores (Cerro y El Tanque Sisley).

A ellos se les sumará hoy el paraguayo Ismael Benegas, un defensor rápido y recio, del que Nacional recibió buenas referencias.

Después, le dio el visto bueno a la contratación de Álvaro Fernández para que jugara de lateral volante por derecha. Por la izquierda colocó a Carlos De Pena, un juvenil del club. Arruabarrena quiere que estos futbolistas, además de defender cuando son atacados, se transformen en punteros a la hora de ofender.

Se fue Israel Damonte, un jugador de fuerte personalidad en el mediocampo. Pero recuperó a Maximiliano Calzada, de gran Apertura, pero que se fracturó antes del Apertura.

Calzada y Diego Arismendi forman el doble cinco, completan la mitad de la cancha con los carrileros.

En los últimos días llegó Ignacio González. Arruabarrena pidió un enganche desde el comienzo y no resultó fácil para los dirigentes conseguir el adecuado. Nacho González fue el menos esperado, no por sus condiciones, sino por la unión que tiene con Danubio.

Con él en la cancha y Álvaro Recoba esperando para ingresar y brindar sus toques de magia, la generación de fútbol está asegurada. En el avance logró la continuidad de Iván Alonso y se sumaron Richard Porta y Santiago García. Si bien tiene un buen potencial de goles, se quedó sin Vicente Sánchez (no llegó a un acuerdo para renovar el contrato) y seguramente también perderá a Gonzalo Bueno, cuyo futuro parece estar en Europa.

El Vasco llegó a Los Céspedes el 6 de abril y el 7 debutó contra Bella Vista. Tomó un equipo formado por otro entrenador (Gustavo Díaz), que estaba en medio de un interinato (Juan Carlos Blanco) y de un mar de dudas.

Si bien se había clasificado a octavos de final de la Copa Libertadores, andaba a los tropezones en el campeonato local. Siguió la línea que estaba en marcha, pero rápidamente sufrió el golpe de la eliminación en el torneo continental y después perdió 3-0 el clásico y la ilusión del hincha, de ganar el tricampeonato, se hizo añicos.

Al cabo de la temporada comenzó a tomar decisiones. Polémicas, pero demostrando carácter, se deshizo de jugadores importantes dentro del actual plantel y también de la historia del club.

En los amistosos de pretemporada le fue mal (ver Los resultados no fueron buenos). En el partido que se pudo ver, ante Atlético de Madrid, el funcionamiento dejó dudas. A partir del fin de semana, los resultados se van a mirar con otros ojos. Y el Vasco lo sabe.


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