La hora del click

Tabárez puede pasar de la gloria de Sudáfrica 2010 y la Copa América ganada en Argentina con este mismo grupo de jugadores, a quedar por primera vez en sus dos períodos al frente de la celeste, fuera de un Mundial.

El rostro desencajado de Óscar Tabárez casi al final de la conferencia de prensa con sus ojos rojos de bronca por una pregunta de un periodista chileno acerca de una supuesta inexperiencia de Matías Aguirregaray demostraba el talante que existía dentro de la selección en el camarín celeste del Estadio Nacional de Santiago.

Más allá de que le reconoció a El Observador que este es su peor momento desde que retornó al combinado nacional hace siete años porque “nunca había sucedido esta racha tan negativa de no poder ganar durante seis partidos seguidos”, queda claro que hay que buscarle un remedio pronto a la enfermedad; si no, va a pasar lo mismo que en 1978 con Argentina y otro Mundial que se juega bien cerca de casa habrá que verlo por televisión.

Tabárez no es un hombre de poner excusas.  Nunca las esgrimió. Muchas veces la gente futbolera y en ocasiones, hasta el periodismo quizá, se encarga de buscarlas partido a partido.

Todo comenzó en setiembre cuando se viajó a Barranquilla.

“El calor, la humedad son sofocantes”, fue la frase de cabecera de todos. Después tocó viajar a Mendoza. “Hay que enfrentar a Messi, Higuaín, Agüero, una selección impresionante”. Luego, la típica ida a La Paz. “Jugar en la altura es imposible. Es inhumano”. Y ahora en Santiago, ¿qué?

Todo eso es cierto. En Barranquilla es impresionante la humedad y el calor, pero Uruguay fue un desastre en el mismo campo de juego en que otros ganaron, como, por ejemplo, Argentina, que venía de perder por primera vez en su historia ante Venezuela y de empatar de local ¡con Bolivia!

En La Paz, la altura juega, pero en las últimas presentaciones, los celestes habían conseguido al menos igualar.

Entonces algo malo pasa con la selección. Hay que mirar para adentro y buscar, ver qué es lo que sucede, por qué esta es la defensa más goleada de todas las Eliminatorias con 21 goles.

Justo la defensa, el sector en el que se basaron enormes triunfos celestes, incluyendo a este mismo grupo que empezaba a armarse por el fondo.

¿Por qué faltan fundamentos a la hora de pasar la pelota? ¿Por qué se perdió la chispa que tenía este combinado? ¿Por qué cuesta tanto todo?

En Chile se cayó la estantería. No es hora de pedir cabezas cuando restan cinco partidos y Sebastián Bauzá y los neutrales respaldan a Tabárez. No es la hora de que se vaya. Pero algo habrá que hacer. Algún cambio radical, algo que exceda el libreto del propio Maestro tan reacio a este tipo de cosas.

¿Que se está a tiempo? Sí, pero muy exigidos. ¿Que pasó algo similar en las Eliminatorias pasadas cuando se perdió con Perú en Lima y ya muy pocos creían? Sí, se ganó luego en Quito en la hora y cuando casi nadie lo esperaba.

Llegó la hora del click, de que alguien prenda la luz y despierte a todos los uruguayos de esta pesadilla que parece no tener fin.

Tabárez puede pasar de la gloria de Sudáfrica 2010 y la Copa América ganada en Argentina con este mismo grupo de jugadores, a quedar por primera vez en sus dos períodos al frente de la celeste, fuera de un Mundial. El primero en no querer que eso suceda es él. Habrá que ver a qué milagro le puede apuntar de cara al futuro.


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