La historia de Peñarol y los ídolos como DT no suele terminar bien

Son contados los casos de jugadores que fueron ídolos y no colmaron la expectativa como DT

Cuando el jugador ingresa al olimpo de la idolatría tiene todo permitido. Pasará a ser una especie de personaje intocable de los viejos habitantes de las tribunas. Nada será capaz de borrar ese nombre que quedó marcado a fuego. El ídolo está más allá de todo.

Por eso no llama la atención que, cuando se avecina el temporal, los dirigentes de los clubes apuntan a su figura con el objetivo de que la ola no los arrastre. Pasa con aquellos que cobraron magnitud jugando y luego forjaron su carrera como entrenadores.

Y como el ídolo tiende a tener un sentimiento de devolución, es difícil que rechace el pedido de auxilio. Asume el reto y se expone sin medir consecuencias.

El común denominador de la gente tiene la concepción o el pensamiento de que el ídolo jugador será capaz de salvarlos cuando asuma la función de técnico. Es una tendencia mundial.

Por estas horas Peñarol vive uno de esos momentos donde la ola lo amenaza. Apuntó a Diego Aguirre, pero resulta que el DT volvió a dejar mal parados a los dirigentes. ¿Y cuál puede ser la salida? Apostar a un ídolo de la gente que sea capaz de absorber la presión. Entonces, así como antes se recurría constantemente a Gregorio Pérez, ahora se fue por Pablo Javier Bengoechea, el rey del segundo quinquenio.

Ahora bien, ¿son capaces los ídolos de salvar con nota la situación? El Observador realizó un repaso de los ídolos de Peñarol que tuvieron la misión de dirigir al primer equipo y, salvo contadas excepciones, la historia no terminó bien.

El idilio no se pierde, y acaso ocupar el cargo de entrenador puede generar alguna herida que demore un tiempo en cerrar.

Juan Eduardo Hohberg
Fue un delantero argentino nacionalizado uruguayo que ganó seis campeonatos uruguayos con Peñarol. Fue figura de la selección uruguaya que terminó cuarta en el Mundial de Suiza 1954.
En 1971 tomó la dirección técnica de Peñarol tras la renuncia de Roque Gastón Maspoli. Pero ese año Peñarol decepcionó a nivel deportivo y solo logró ganar la Copa Montevideo.

Néstor Goncalves
No vistió otra camiseta que no fuera la de Peñarol donde se consagró campeón de América y del Mundo. Único jugador que disputó seis finales de la Libertadores. Campeón Uruguayo nueve veces. Uno de los mayores ídolos de la historia del club.
Como entrenador Tito Gonvalves (padre) fue requerido un año después del pasaje de Hohberg para suplir la baja de Ondino Viera. Ese año no se lograron ganar campeonatos. No volvió a dirigir.

Juan Alberto Schiaffino
Para muchos el jugador más grande y talentoso que vistió la camiseta de Peñarol. Definido como un adelantado, fue campeón del mundo con la selección uruguaya en 1950, e integró el plantel de “la máquina” de 1949.
Juan Schiaffino inició la temporada de 1976 como entrenador del equipo principal y se quedó hasta julio sin poder obtener títulos. Se recuerda el cruce que tuvo con el ídolo Fernando Morena.

Alcides Ghiggia
Otro de los ídolos del club en la década del 50. Ganó dos campeonatos uruguayos con Peñarol y luego fue transferido al fúbol italiano donde defendió con éxito a la Roma.
Como entrenador tuvo un corto pasaje. Fue en tiempos de crisis en la conducción. Al poco tiempo de llegar se enteró que el club hablaba con otro entrenador y decidió marcharse.

Luis Cubilla
Luis Alberto Cubilla es de los uruguayos más laureados del fútbol uruguayo como jugador y entrenador. Con la blusa de los aurinegros ganó cuatro veces el campeonato Uruguayo.
Desembarcó en un momento especial de los aurinegros. Nacional había ganado todo y se armó la famosa campaña “A Morena lo traemos todos”. Y bajo su conducción el equipo terminó campeón. De los pocos con final feliz.

Fernando Morena
Fernando Morena es el ídolo máximo de la parcialidad de Peñarol. Campeón, goleador, dueño de marcas imbatibles. Un símbolo de la institución que hizo disfrutar a diversas generaciones.
Como técnico de Peñarol, Morena no fue lo mismo. Se lo requirió en dos períodos. El primero en 1988, donde a mitad de año renunció. El segundo en 2005, donde ganó la Liguilla, pero luego se fue.

Ladislao Mazurkiewicz
Un golero que inspiró a muchas generaciones, y que fue imitado por miles de niños que vistieron de negro. Considerado de los mejores goleros del mundo mientras estuvo en actividad.
Se lo llamó a fines de la temporada de 1988 y terminó ganando la Liguilla de 1989. Tuvo algunos problemas con la prensa y en abril de 1989 fue sustituido por Carlos Aguilera padre.

Diego Aguirre
Su nombre quedó marcado a fuego en Peñarol por el famoso gol que le marcó a América de Cali en los descuentos de la final de la Copa Libertadores de 1987. También ganó el Urugayo de 1986.
Como DT fue campeón Uruguayo en 2003 y tuvo una mala campaña en 2004. Volvió y fue campeón uruguayo en 2010 y en 2011 fue vicecampeón de la Copa Libertadores. Uno de los pocos ídolos que logró resultados como DT, aunque ahora por segunda vez  se fue en el medio de una polémica con la hinchada.


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