La historia de la salida de Bengoechea de Peñarol

La decisión la tomó el oficialismo; Damiani quedó muy molesto tras el clásico pero necesitaba el dictamen de Ahuntchain
El cargo de Bengoechea tambaleaba desde ayer por la noche, cuando el presidente Juan Pedro Damiani le encomendó al director Deportivo Juan Ahuntchain una dictamen sobre la continuidad del entrenador, que estaba en la cuerda floja desde diciembre, cuando tras ser campeón, durante 48 horas se manejó la chance de su salida.

En ese momento Ahuntchain lo respaldó, aunque dejó claro a los directivos que no tenía la mejor llegada con el DT a la hora de hacerle recomendaciones.

Damiani quedó muy molesto con el rendimiento del clásico, al igual que buena parte de la directiva, pero sin decirlo públicamente manifestó a su entorno su intención de cesar a Bengoechea. No podía hacerlo sin la mayoría del consejo -cosa que fue consiguiendo con el correr de las horas- pero aún más importante, sin el dictamen del director deportivo, cargo creado por presión de la oposición aurinegra para manejar los temas futbolísticos.

Ahuntchain no tuvo contacto con los medios en las últimas horas. Este viernes le comunicó a Bengoechea que no era más el entrenador de Peñarol.

Para Bengoechea la salida no fue decisión de Ahuntchain sino del presidente. Unos minutos antes de ser cesado, en entrevista con Sport 890, había expresado: "Lo que Juan me dijo es lo que hablamos siempre. Juan cree en los proyectos, en los procesos, pero me imagino que hay circunstancias que lo sobrepasan. De todo lo que hablamos juntos ambos somos empelados del club. Todos somos empleados del club, obvio que los dos queremos el bien uno del otro, siempre hay muchos otros factores que no dependen solo de lo que opine el gerente".

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