La historia de la peor selección del mundo

Bután es el último del ranking FIFA (209), pero ayer logró ganar un partido por eliminatorias al Mundial de Rusia ante Sri Lanka

La pelota pica para todos lados en una cancha cuyo escaso césped luce amarillo. Los jugadores son flacos, desgarbados, y corren desordenados tras una pelota que parece pesarles kilos. ¿El orden táctico? Nulo: más bien se parece a un baby fútbol de mayores.

Aunque suene insólito, se trata de un partido de la fase previa del Mundial Rusia 2018, que se puso en marcha ayer con seis partidos correspondientes a la primera fase de la eliminatoria asiática. El primero en orden cronológico fue el de Timor Oriental  4-Mongolia 1, pero el que más llamó la atención fue el que se jugó en Colombo, Sri Lanka, isla al sur de India de 20 millones de habitantes, donde el fútbol no es ni de cerca el deporte más popular, ya que las palmas se las lleva el criquet.

Pero el foco estuvo en el visitante, Bután, por un motivo muy sencillo: es la peor selección del planeta, ya que ocupa la posición 209 de los 209 países del ranking FIFA. Después de todo, es lógico: allí el deporte tradicional ni siquiera es el criquet, sino el tiro con arco, consecuencia de un país que casi no tiene terrenos planos, en el medio de los Himalayas, y por ende poquísimos lugares donde instalar una cancha.

No podría estar más lejos del glamour y la atención mediática del Mundial de Brasil, o de lo que se generará en cuatro años y medio, cuando la pelota llegue hasta Rusia. De hecho, el partido de ayer contó con apenas cientos de espectadores en un estadio que ni siquiera es de fútbol, y se espera aún menos gente para la vuelta en Bután, en donde existen apenas seis equipos de fútbol y ninguno es profesional. De hecho hay dos, Thimphu City y Yeedsin, que entrenan juntos y comparten entrenador.  “La selección de jugadores se reduce básicamente a quienes estén interesados en jugar”, contó hace unos años Welle Hishey Tshering, el entrenador simultáneo.

Sin equipos
La historia de Bután como el peor del planeta no es nueva: ya había generado en 2002 un partido ante la isla caribeña de Montserrat, el otro equipo que peleaba con los asiáticos el dudoso honor de ser el peor del planeta. Aquel partido fue la excusa para la realización de un documental, “La otra final”, ya que el partido se jugó el mismo día que Alemania y Brasil jugaban la final del Mundial de Japón y Corea. Ganaron los asiáticos 4-0.

El hecho de estar detrás de selecciones como la isla de Anguila (territorio británico situado en el Caribe) y las Islas Cook en la clasificaciónFIFA no afecta la moral de los butaneses. El técnico Chokey Nima asegura que el ránking mundial “no refleja” el verdadero desempeño del equipo, sino la escasa participación del país en la competición internacional. Y no le falta razón: el enfrentamiento con Sri Lanka es de ida y vuelta, y el que pierda no tendrá más competición mundialista por cuatro años. Para peor, los antecedentes con Sri Lanka no pintaban bien. En el último enfrentamiento, por la Eliminatoria de la Copa Asia, perdieron 5-2. También habían sufrido goleadas con Islas Maldivas (8-2) y Afganistán (3-0).

La gloria
Sin embargo, como en 2002 y contra todos los pronósticos, la historia de Bután se volvió a  convertir en la de los perdedores redimidos: ayer vencieron 1-0 a Sri Lanka en el partido de ida de la eliminatoria con gol de  Tshering Dorji, un absoluto ignoto que se ganó hasta la felicitación del presidente de la FIFA Joseph Blatter.

Así, los butanenses quedaron en buena posición para la revancha, y para seguir avanzando en esa loca aventura de ilusionarse con el Mundial, aunque quizás lo más celebrado por la pequeña comunidad de fanáticos futboleros es que les permitirá dejar el puesto 209 de la FIFA. Pero por sobre todo, el gol y la victoria significaron una enorme justicia poética para los peores del mundo.


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