La historia cambia

Las dos semanas en el All England Club marcaron pautas sobre el presente y el futuro del tenis

Pasado Wimbledon, el tercer Grand Slam del año, queda mucho para analizar. Esta edición 2013 deja más sobre la mesa que otras anteriores. Si bien una vez más llegaron a la final los dos mejores tenistas del ranking mundial, esta vez significó que por el camino quedaron varios grandes de este deporte. Porque, sin desmerecer lo que el británico Andy Murray ha jugado para llegar hasta la gloria en La Catedral, y nada menos que venciendo en sets corridos al número uno del mundo, Novak Djokovic, es difícil ver lejos de la definición al suizo Roger Federer y al español Rafael Nadal, ambos exnúmero uno del mundo y dueños de récords otrora inconmensurables.

Pero así fue: Nadal quedó afuera en primera ronda y Federer, una vuelta después, para la desazón del público que quería verlo levantar su octavo trofeo de Wimbledon, algo que nadie logró aún.

Sin embargo, el tenis y, en especial, el público londinense amante de su torneo tuvieron su justo premio: un campeón británico esperado por 77 años que ya alimentaba fantasmas y maldiciones desde que Fred Perry consiguiera tres coronas consecutivas entre 1934 y 1936.

El All England Club se vistió de fiesta como todos los años, pero esta vez, sí, tuvo el final soñado. Ese que se negó en el último paso en 2012, cuando Murray terminó en llanto por no haber regalado al público la paz del trofeo dorado. Aquella vez sucumbió frente a Federer, dueño del césped en los libros de historia.

Y, justamente, Su Majestad –como se le apoda a Federer– tuvo en aquel entonces una bendición para Murray, que conmovió con su voz cortada al recibir el plato como finalista.

Federer dijo, entonces, palabra más palabra menos, que si Murray seguía jugando al nivel de la final de 2012, iba a poder ganar Wimbledon y aseguró que sería muy pronto.

Y, como tocado por una varita mágica, Murray empezó su camino ascendente que terminó con la graduación el domingo.

De esta manera, parece marcarse claramente una nueva era, en la que Federer ya está pensando más en el retiro y Nadal quemará sus últimos cartuchos. A Djokovic le queda mucho por delante y todavía con años para seguir siendo el número uno del mundo. Sin embargo, no le será fácil porque cuando siente que deja atrás al suizo y al español, el británico es el que copa la escena para decir que ahora es su momento.

Un escalón más atrás, pensando en el futuro, aparece el argentino Juan Martín del Potro, que demostró que su tenis mejora, su poder no merma y su coraje le garantiza “ponérsela difícil a los mejores del mundo”, como él mismo declaró.

También Wimbledon 2013 le da nuevas credenciales al tandilense, que protagonizó con Djokovic la semifinal más larga de la historia de Wimbledon, con casi cinco horas de una batalla descomunal.

Pese a perder en cinco sets, Del Potro redondeó con ese encuentro un torneo exultante, que le impulsará a pelear por los primeros lugares del ranking en esta y la próxima temporada.

En otro orden, la sorpresa del certamen masculino fue el polaco Jerzy Janowicz, quien se metió entre los cuatro mejores (perdió en semifinales con quien terminó campeón), partiendo en el cuadro principal como el 23º precalsificado.

Su trabajo en el All England Club le valió escalar hasta el puesto número 11 y quedar en la puerta del top 10 que, seguramente, alcanzará muy pronto.

En cuanto a las posiciones principales del ranking de la ATP, lo más significativo fue la caída de Federer al quinto puesto, que no ocupaba desde hacía 10 años. Ese descenso sirvió para que el español David Ferrer, eliminado en cuartos de final, alcanzara por primera vez en su carrera la tercera posición.

El sistema de puntos también permitió a Nadal recuperar un peldaño y ahora es el cuarto del mundo.

Por su parte, Del Potro escaló un lugar hasta el séptimo.

Las mujeres
Muchas fueron las sorpresas que se registraron en el cuadro femenino. Casi de la misma magnitud es el triunfo de la francesa Marion Bartoli, como el hecho de que la final fuera ante la alemana Sabine Lisicki o que esta misma alemana dejara afuera a la número uno del mundo, la estadounidense Serena Williams.

Pero eso no fue lo único, ya que en la segunda ronda se despidieron la rusa María Sharapova (número 2) y la bielorrusa Victoria Azarenka (3). La primera cayó en la cancha y la segunda no pudo presentarse en su segundo compromiso por una lesión de rodilla sufrida en el debut.


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